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El Cultivo de Trigo y la Siembra Directa en la Región
Central Norte |
Autores: Jorge
Fraschina,
Carlos Bainotti y José Salines
Grupo Mejoramiento de Trigo de la EEA INTA Marcos Juárez. Email mjtrigo@inta.gov.ar
Actualización 2003
Siembra
Directa y Trigo
El factor clave para
alcanzar mejores resultados en la agricultura de secano es tratar de maximizar
el uso del agua de lluvia por parte de los cultivos. Si tenemos en cuenta que el
agua de lluvia debe infiltrarse en el perfil de suelo y luego ser absorbida por
el sistema radicular para su utilización en el resto de la planta, surge la
importancia de favorecer la mayor acumulación de agua y así tender a mantener
una adecuada disponibilidad hídrica durante el mayor tiempo posible.
La acumulación de agua
en el suelo no solo depende de la capacidad de retención que es característica
de cada tipo de suelo, sino también de la velocidad de filtración del agua de
lluvia. La técnica de siembra directa tiene un impacto directo sobre la
capacidad de infiltración del suelo, debido a que modifica favorablemente
algunos factores que actúan sobre ella, como son la permanente cobertura con
rastrojos y la acumulación de residuos orgánicos en los primeros centímetros
de suelo.
El cultivo de trigo
contribuye a la sustentabilidad de esta modalidad de producción ya que realiza
un importante aporte a la cobertura de suelo con sus residuos de cosecha y tipo
de sistema radicular. En general la cantidad de rastrojo que aporta un cultivo
de trigo depende más del rendimiento obtenido que de la variedad. Sin embargo a
igual rendimiento, hay algunas variedades de siembra temprana que tienden a
dejar mayor cantidad de rastrojo. Los residuos de cosecha de trigo además
quedan distribuidos en forma homogénea en la superficie del suelo y se
caracterizan por su durabilidad en el tiempo, favorecida por su alta relación
C/N y contenido de lignina. Esta situación se observa claramente por la
presencia de rastrojo de trigo en la cobertura de lotes provenientes de
trigo/soja que son antecesores del cultivo de maíz en la rotación.
El factor clave para
alcanzar mejores resultados en la agricultura de secano es tratar de maximizar
el uso del agua de lluvia por parte de los cultivos. Si tenemos en cuenta que el
agua de lluvia debe infiltrarse en el perfil de suelo y luego ser absorbida por
el sistema radicular para su utilización en el resto de la planta, surge la
importancia de favorecer la mayor acumulación de agua y así tender a mantener
una adecuada disponibilidad hídrica el mayor tiempo posible. La acumulación de
agua en el suelo no sólo depende de la capacidad de retención que es característica
de cada tipo de suelo, sino también de la velocidad de infiltración del agua
de lluvia. La técnica de siembra directa tiene un impacto directo sobre la
capacidad de infiltración del suelo, debido a que modifica favorablemente
algunos factores que actúan sobre ella, como son la permanente cobertura con
rastrojos y la acumulación de residuos orgánicos en los primeros centímetros
de suelo. En este sentido, el cultivo de trigo realiza un importante aporte a la
cobertura de suelo con sus residuos de cosecha. La cantidad de rastrojo que
aporta el cultivo de trigo, depende más del rendimiento obtenido que de la
variedad. El rastrojo de trigo queda distribuido en forma homogénea en la
superficie del suelo y se caracteriza por su durabilidad en el tiempo, aún en
condiciones ambientales de elevada temperatura. Esta situación se observa
claramente cuando los lotes de trigo/soja son antecesores de maíz en la rotación.
Producción de Trigo en
Siembra Directa
La acumulación de agua
en el perfil de suelo en el momento de la siembra es importante para todos los
cultivos, pero lo es especialmente en el caso del trigo por baja ocurrencia de
lluvias durante gran parte de su ciclo. Partiendo de adecuados niveles de agua
acumulada, un cultivo de trigo bien implantado puede afrontar el período
invernal normalmente seco durante el cual transcurren importantes etapas de
desarrollo como son el macollaje y gran parte del encañado. Posteriormente en
el momento de espigazón, que eligiendo adecuadamente la variedad y época de
siembra debería ocurrir inmediatamente pasado el riesgo de heladas tardías, la
probabilidad de lluvia aumenta y la disponibilidad hídrica generalmente resulta
suficiente para abastecer el llenado de grano.
Como ejemplo de
eficiencia en el uso del agua por parte del cultivo de trigo en siembra directa,
se pueden mencionar las mediciones obtenidas en los ensayos de variedades
realizados en campos de productores del sudeste de Córdoba y que arrojaron
valores entre 10 y 13 kg. De grano por cada mm. de agua consumida.
Para el caso de trigo,
tanto el cultivo antecesor como el sistema de labranza, modificarán la
acumulación de agua en el suelo y por lo tanto la disponibilidad hídrica
inicial del cultivo. Esta situación es especialmente importante en la región
norte triguera donde el maíz y las variedades de soja precoces de siembra
temprana que maduran durante el mes de marzo, resultan buen antecesor de trigo.
Se debe recordar que las
pérdidas de humedad de suelo posteriores a la madurez fisiológica del cultivo
antecesor, dependerán del manejo realizado en cada situación y es aquí donde
adquiere mayor importancia ajustar debidamente la técnica de barbecho químico.
Elección de Variedades
Si bien dentro de la
estrategia de manejo del cultivo de trigo en siembra directa, la mayor atención
se debe poner en la elección de lotes con buena disponibilidad de agua y en la
implementación de una equilibrada suplementación de nutrientes para cada
situación. Nuestra experiencia reciente muestra que también resulta importante
la elección de variedades y fechas de siembra adaptadas a esta modalidad de
cultivo. Junto a esta última pauta se debe mencionar también la necesidad de
utilizar semilla sana, curada y con adecuado desarrollo de grano, que permita
alcanzar la cantidad de plantas recomendada para cada variedad y época de
siembra, apuntando a lograr una buena implantación. Una buena implantación es
la clave para mejorar la eficiencia en el uso del agua y de los nutrientes
disponibles.
Con respecto a la
elección de variedades de trigo para siembra directa, la sugerencia es tratar
de caracterizar previamente cuál será el ambiente de producción. Si bien en
general se sigue observando buena adaptación de las variedades que permiten una
siembra temprana, en los buenos ambientes se alcanzan iguales rendimientos con
variedades de ciclo corto con beun potencial de rendimiento. La siembra temprana
de trigo asegura una mejor implantación del cultivo y ofrece condiciones más
favorables en las primeras etapas de desarrollo, y por lo tanto un mejor uso del
agua almacenada en el suelo. Cuando los ambientes de producción de trigo son
mejores, con mayor disponiblidad hídrica y adecuado nivel de nutrientes, las
diferencias entre ciclos desaparecen y prevalece el potencial de rendimiento de
la variedad.
En las dos últimas
campañas y en varias regiones del área central norte, se observó daño de
frío por heladas durante la implantación del trigo en siembra directa y
también pudo verificar que existen diferencias entre cultivares frente a este
tipo de estrés. Los resultados fueron coincidentes con observaciones
registradas en años anteriores e indicaría que debería replantearse el uso de
estas variedades susceptibles en condiciones de siembra directa con abundante
rastrojo en superficie, debido a que las posibles pérdidas de área foliar no
siempre podrían ser compensadas en todos los ambientes.
Para la elección de
variedades de trigo con buena adaptación a siembra directa, también se deberá
prestar especial atención a su comportamiento frente a enfermedades producidas
por parásitos necrotróficos, es decir aquellos que tienen posibilidades de
transmisión a través de los rastrojos como son la "septoriosis de la
hoja", la "mancha amarilla" y la "fusariosis de la
espiga".
Actualmente el área de
mayor expansión del trigo en siembra directa es la dedicada al doble cultivo
trigo/soja en rotación con maíz y soja de primera siembra. En este sistema de
producción, la secuencia trigo/soja con buenos rendimientos suele ser una
alternativa de excelente rentabilidad. Para ello el cultivo de soja de segunda
siembra debe ser implantado lo antes posible. La situación ideal sería llegar
a sembrar la soja de segunda hacia fines de noviembre o principios de diciembre.
Aquí es donde adquiere importancia la elección de variedades de trigo de
siembra temprana con madurez rápida, como así también las de ciclo más
corto, que al permitir una cosecha más temprana tenderá a mejorar el resultado
global de la secuencia trigo/soja.
Para facilitar la
implantación de la soja sobre trigo, otra característica a la que también
debe prestarse atención en siembra directa es el tipo de rastrojo que deja el
cultivo de trigo, debido a que algunas de las variedades difundidas tienen
marcada tendencia a vuelco en condiciones favorables. Esta situación origina
pérdidas de rendimiento antes y durante la cosecha, pudiendo también ocasionar
dificultades y demoras para la siembra de soja.
Grupo Mejoramiento de
Trigo. Area Mejoramiento Genético Vegetal. EEA INTA Marcos Juárez.
C.C 21 (2580) Marcos Juárez (Córdoba). Te: 03472-425001.
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