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Abril de 2006 |
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Proyecto Intersiembras: Trabajan en un nuevo salto competitivo
para el agro argentino |
Siete empresas se
unieron para investigar a fondo una tecnología de manejo que generará cambios
sustanciales en la forma de llevar adelante el negocio agrícola: la
intersiembra. El objetivo es la sustentabilidad de la agricultura argentina.
Bajo la coordinación de Cazenave y Asoc. S.A., la
dirección técnica de Jorge González Montaner, el asesoramiento de Pablo
Calviño, y la participación de las compañías SPS Argentina S.A., Syngenta,
BASF, Nitragin, DowAgrosciences y Glencore Argentina, un total de 600 hectáreas
distribuidas en distintos ambientes de cuatro provincias agrícolas serán
sembradas con cultivos intercalados de girasol-soja y maíz-soja para ser
estudiados en condiciones reales de producción.
La intersiembra no es nueva, pero su utilización en
cultivos de cosecha gruesa en gran escala representa un desafío para los
especialistas, quienes comparan su potencial impacto con el alcanzado por
tecnologías como la soja RR, la Siembra Directa y el embolsado.
Pero semejante aventura tecnológica tiene un trasfondo
concreto. "El objetivo del Proyecto ajustar a diferentes zonas un sistema
de producción de cultivos que maximice la rentabilidad y sirva de alternativa
al monocultivo de soja", explicó Luis González Victorica, de Cazenave y
Asoc., en la reunión realizada ayer en las oficinas de la empresa, con motivo
de presentar el plan de trabajo, que cuenta con la Dirección Técnica de Jorge
González Montaner y el asesoramiento Técnico de Pablo Calviño.
"Como empresas proveedoras de insumos vemos que la
forma de crecer es continuar invirtiendo en nuevas tecnologías", dijo
Carlos Becco, gerente comercial de SPS Argentina, e ideólogo de la iniciativa.
"Creemos que la estrategia válida es agrandar la torta para que ganemos
todos. Además, cuando muchos nos ponemos detrás de un objetivo común, las
cosas salen más rápido", agregó Becco.
Desde la campaña 96/97 a la actual, la superficie agrícola
de los principales cultivos de nuestro país creció un 20 %. Si se analiza la
evolución de cada uno, se puede ver que la soja creció el 128 % mientras que
el trigo, el girasol y el maíz, decrecieron cada uno en porcentajes que van del
27 al 31 %.
Un ejemplo concreto de lo que acontece en la agricultura
argentina lo muestra el caso de los Fondos Agrícolas administrados por Cazenave
y Asociados. Sobre un total de 50.000 hectáreas aproximadamente, en la campaña
02/03 el porcentaje destinado al cultivo de soja fue del 40 %, poco más del 20
% a maíz, un 10 % a trigo y algo menos del 30 % a girasol. Para la campaña
05/06, la proporción ascendió al 60 % de soja, quitándole protagonismo a los
demás cultivos, que, salvo el trigo, vieron disminuida su participación en la
rotación.
Frente a esta realidad, el desafío es ajustar a las
diferentes zonas una técnica que permita mantener los cultivos de girasol y
maíz en la rotación (diversificando la producción e incorporando carbono en
el caso del maíz), atenuar el crecimiento del monocultivo de soja y maximizar
la rentabilidad. Logrando, como resultado, un planteo agrícola de mayor
sustentabilidad.
El proyecto
Los detalles de la iniciativa que nuclea a estas siete
empresas fueron presentados por Mercedes Ambrosoni y Julio Ranceze, de Cazenave.
Los técnicos explicaron que en el marco del proyecto Intersiembras, serán
sembradas con girasol-soja un total de 500 hectáreas distribuidas en módulos
de 50 hectáreas en 10 localidades ubicadas en Buenos Aires, La Pampa, Córdoba
y Entre Ríos. Primero se sembrará el girasol con una distancia entre surcos de
1,56 metros y 45 a 50 días después se sembrarán dos líneas de soja en el
entresurco a 52 centímetros.
El costo de una hectárea bajo intersiembra de Girasol/Soja
es de 180 USD/ha, lo que totaliza una inversión de 90.000 USD para el total de
los ensayos. Estos costos no incluyen el valor de la tierra y los gastos de
estructura.
En el caso de la intersiembra de maíz-soja, se implantarán
un total de 100 hectáreas distribuidas en módulos de 10 hectáreas en 10
localidades, con la misma distribución de surcos que en los planteos de
girasol-soja. El costo de una hectárea bajo intersiembra de Maíz/Soja es de
280 USD/ha, lo que totaliza una inversión de 28.000 USD.
Para los involucrados en el proyecto los beneficios resultan
claros. En el caso de los productores, el desarrollo de la tecnología de
cultivos intercalados les permitirá en el futuro mejorar la competitividad,
diversificar el riesgo de producción y mantener la rotación de cultivos
aportando carbono. Las empresas, por su parte, podrán incrementar la venta de
insumos y en consecuencia invertir más en tecnología. A las cadenas les
significa afianzar y sostener la cadena de valor, y al país le permitirá
diversificar las ventas de granos.
Con estos ensayos, las siete empresas que participan del
proyecto Intersiembras pretenden recabar información en distintos ambientes que
les permita lograr un ajuste de la práctica en cada zona. En lo que hace a
intersiembra de Maíz/Soja, los técnicos aseguran que va a funcionar bien en
ambientes de alto potencial de soja, donde se cree que mantendrá la
rentabilidad en el corto plazo, y tendrá un impacto en el mediano y largo plazo
al aportar sustentabilidad al sistema por la rotación de cultivos y el aporte
de carbono. En cuanto al planteo de Intersiembra Girasol/Soja, estiman que va a
competir con buenos resultados en aquellos ambientes de menor potencial para la
soja de primera.
Los especialistas
Los ingenieros Jorge González Montaner y Pablo Calviño son
sin duda dos voces calificadas y experimentadas en materia de cultivos
intercalados. Ambos asesores técnicos vienen trabajando desde hace varios años
en esta tecnología.
"El agua y la intercepción de la radiación son los
dos factores naturales que resultan clave en esta técnica. Pero existe un
tercero que es igual de importante: la inteligencia", dijo Calviño al
aclarar que esta tecnología sólo resultará viable para aquellos que vienen
aplicando tecnología de punta en sus planteos agrícolas. "Hay mucho en
juego cuando uno hace intersiembra", dijo.
Con esta tecnología se abre una nueva dimensión que no
tiene que ver estrictamente con el rendimiento de cada cultivo sino del sistema
en su conjunto. Si producir un cultivo es difícil, dos es mucho peor. Cada uno
influencia al otro y obligan a ver el resultado global. Quizá la expectativa
sea ahora de unos 8000 kilos de maíz con 1.700 o 2000 kilos de soja por
hectárea. La búsqueda es otra, ya no altos rendimientos.
Hasta ahora las experiencias desarrolladas por Calviño
vienen dando buenos resultados. En el caso del segundo cultivo es esperable
rendimientos que alcancen el 50 o 60 % del cultivo puro. A los genetistas les
resulta extraño que no pidamos altos potenciales de rinde sino otros factores
que hacen a la resistencia del cultivo en condiciones de intersiembra.
"Los genetistas van a tener que trabajar mucho en la
búsqueda de materiales más cortos que ayuden a separar los períodos críticos
de cada cultivo y su demanda de agua y luz, que sequen más rápido y que sean
más petisos", agregó Calviño.
La relación de competencia entre los cultivos es la clave
del sistema. Para los técnicos, los "cucos" que concentran la
atención de los especialistas son que se muera la soja por sequía, el hilado
de la soja, y lograr que las plantas se queden paradas y no se quiebren.
Fuente: Burodesarrollo.com.ar
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