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Noviembre de 2004 |
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Los aeroaplicadores están preparados para el combate contra Roya
de Soja |
Desde la Cámara de
Aeroaplicadores de la Provincia de Buenos Aires (CAPBA) expresaron que están
trabajando para dar la mejor respuesta en el control de la Roya asiática. Un
estudio comparativo realizado en Brasil da cuenta de los resultados obtenidos
con tratamientos aéreos.
Contra las versiones que
indican que las aplicaciones aéreas no son aptas para combatir la Roya en soja,
desde la Cámara de Aeroaplicadores de la Provincia de Buenos Aires (CAPBA)
sostienen que están preparados para atacar la enfermedad y que existen pruebas
de que las aplicaciones aéreas son tanto o más efectivas que las terrestres.
"Ahora estamos con
el tema de la roya bastante preocupados, investigando y viendo los mecanismos
para hacer los mejores tratamientos", dijo Francisco Galeazzi,
aeroaplicador de Trenque Lauquen y presidente de CAPBA. "Ya hemos recibido
varias propuestas de empresas de agroquímicos para comenzar a realizar nuestros
propios ensayos de aplicación de fungicidas este año, con nuestras propias
condiciones ambientales, nuestros cultivos y en diferentes lugares del
país", agregó.
Recientemente un
especialista brasileño dio a conocer uno de los pocos análisis comparativos
que existen entre tratamientos aéreos y terrestres para el control de Roya
Asiática. La experiencia fue realizada por un equipo liderado por Ulisses
Antuniassi de la Facultad de Ciencias Agronómicas (FCA) de la Universidad
Nacional del Estado de San Pablo (UNESP) junto a profesionales de la Fundación
MT (Mato Grosso) de Brasil, durante febrero de este año.
El desempeño de los
sistemas de aplicación fue evaluado sobre 120 hectáreas de soja divididas en
parcelas de 3.2 has. cada una. Allí se hicieron siete tratamientos con cuatro
repeticiones comparando un terrestre - con dos tipos de picos y 120 litros de
agua-, con aplicaciones aéreas sobre la base de cuatro alternativas: 30 litros
por hectárea con agua sola por un lado; otra con 4 litros de agua y 1 de aceite
por hectárea; una tercera con 7 litros de agua y 1 de aceite y una última
aplicación con 11 litros de agua y 1 litro de aceite por hectárea. A esto se
le sumó una parcela testigo. El tratamiento, realizado en una zona afectada por
Roya Asiática, fue hecho en forma preventiva en R3 - R4 y el próximo a los 21
días.
"Primero se mezcla
el aceite con el agroquímico, luego el coadyuvante y por último el agua",
aclaró Galeazzi al explicar la metodología de trabajo.
En la Exposición de
Aviación Agrícola Mercosur 2004 realizada en las termas de Arapey, Salto,
Uruguay, del 5 al 8 de agosto, Antuniassi explicó que debido a que una de las
ventajas del avión es la posibilidad de partir la gota, haciéndola más fina y
por ende con mayor facilidad de llegada a la zona afectada, el volumen de
agroquímico utilizado fue mucho menor en el caso de las aeroaplicaciones.
En la experiencia
también destacaron las condiciones ambientales con que se hizo el tratamiento.
Temperatura de 27 a 31ºC, humedad ambiente del 75 al 85 % y viento de 5 a 10
km/h.
"Para evitar que el
producto se evapore se usa aceite vegetal que recubre la molécula del
agroquímico y la protege", explicó Galeazzi.
Luego de realizados los
tratamientos, los investigadores tomaron distintos sectores de las plantas y
extrajeron muestras que fueron llevadas a laboratorio. Allí se analizaron las
hojas con cromatología para medir la llegada del producto, la incidencia de la
enfermedad y la productividad del cultivo. En todos los casos se descontó el 3
% de pérdida que generan las aplicaciones terrestres.
Teniendo en cuenta que
el testigo manifestó un 32,5 % de Roya, las dos aplicaciones terrestres
tuvieron 1.3 y 0.6 % de afectación dependiendo del tipo de pico utilizado. En
tanto que en las aeroaplicaciones, los resultados fueron: 1,7 % en 30 L/ha
(agua), 2,3 % en 5 L/ha (+ aceite) , 0,8 % en 8 L/ha (+ aceite) y 0,9 % en 12
L/ha (+ aceite).
Las diferencias entre
ambos sistemas de aplicación no resultaron significativas, mientras que en lo
que hace a productividad, los resultados fueron también similares, promediando
en la mayoría de los casos los 4500 kilos contra 3800 logrados por el testigo.
Costos
comparativos elaborados por Raúl Monferrer (secretario de CAPBA)
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Pulverizador |
Terrestre |
Avión |
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Precio de la
aplicación |
$ 1500 ($10,5 x
150 has) |
$ 2175 ($
14.75x150 has) |
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Pérdidas por
compactación |
8640 kgs (2,24 %
del total) |
Ninguna |
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Daños |
$ 5184 (1 ton-
8640 kgs) |
$ 0 (cero) |
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Gastos totales |
$ 6684 |
$ 2175 |
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Diferencia |
$ 4509 a favor
del avión |
Una buena elección
Según lo expresado por
Santiago Donlon, aeroaplicador de Ameghino y miembro de la Comisión Directiva
de CAPBA, su empresa ya cuenta con turnos pedidos para hacer tratamientos
preventivos en R3 y R4 durante diciembre y enero.
Para Francisco Galeazzi,
el secreto de las aplicaciones está en elegir la empresa correcta. "No
importa el tamaño del avión. Le recomiendo a los productores que vayan a
mirar, que se acerquen a los hangares para ver cómo cargan, cómo trabajan, que
busquen la diferencia entre los buenos profesionales y los que no lo son. Si
comparamos con las aplicaciones terrestres, la calidad de los pilotos siempre es
más elevada porque es parte de nuestro trabajo estar permanentemente
actualizados", dijo Galeazzi.
Y agregó: "una
máquina terrestre puede estar fumigando todo el día y nadie la recalibra.
Nosotros recalibramos el avión durante el día a medida van cambiando las
condiciones ambientales. Un avión hace 1000 hectáreas por día, una superficie
para la que se necesitan varios equipos terrestres. Además, los aviones no
pierden".
Estas son algunas de las
ventajas de las aeroaplicaciones. A las que se suman la independencia de las
condiciones de suelo para la realización de las tareas, una menor polución y
por supuesto, la ausencia de compactación.
Respecto de los costos
de las aplicaciones, Galeazzi expresó que los tratamientos son bastante
parecidos, un terrestre vale aproximadamente 10 pesos y un aéreo 13, pero se
gana en eficiencia a la hora de colocar el producto.
Todo depende del volumen
de agua que se vaya a utilizar. Un avión tiene una capacidad determinada, el
más común carga 500 litros y los más grandes 1200, el costo pasa por el
tiempo operativo. "Los tiempos se dividen en cuartos, un cuarto de tiempo
real desde que el avión sale está pulverizando, otro cuarto está haciendo los
giros, otro está trasladándose y otro en tierra. Lo que cambia los costos es
la cantidad de hectáreas que se van a hacer en relación al resto de los
tiempos de traslado", dijo.
Algunos factores clave
para el control de Roya con aeroaplicaciones:
-
Gotas chicas con una
alta capacidad de penetración
-
Utilización de
aceite agrícola para bajar la evapotranspiración.
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Utilización de VVO
como para obtener gotas más pequeñas mediante el aumento de presión y
mayor contacto.
-
Tiene que haber un
poco de viento.
-
Las temperaturas no
deben ser demasiado elevadas.
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