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INTA Pergamino
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Servicio
Técnico
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31 de agosto de 2006
Tecnologías
para mejorar la Calidad de Aplicación
USO DE FUNGICIDAS EN SOJA
Durante enero 2006 se realizaron 10 ensayos en campos de
productores en 7 localidades: Santa Teresa (Santa Fe), Monte Maíz (Córdoba),
Rancagua y América (Buenos Aires), El Colorado (Santiago del Estero), La Cocha
(Tucumán) y Las Lajitas (Salta).
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Las
preguntas |
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Seis preguntas
fueron la base del trabajo:
-¿Cuánto
pierdo por el tránsito de un pulverizador automotriz en estados
reproductivos avanzados del cultivo?
-¿Cuál es el
volumen de aplicación más conveniente?
-¿Con qué
tipo de pastillas se logran los mejores resultados?
-¿Es necesario
agregar coadyuvantes (aceite y tensioactivo órgano siliconado) para
tratamientos terrestres en condiciones críticas?
-¿Cuántas
gotas deben alcanzar el tercio medio (extremos superior e inferior) del
canopeo para una eficiente aplicación terrestre y aérea?
-¿Cuál aplica
mejor: terrestre o avión, y cómo explicarlo? |
Estos trabajos son continuación de los iniciados en 2005
donde se enfatizó la tecnología de aplicación aérea; durante la presente
campaña, se intentó responder a seis interrogantes básicos en aplicación
terrestre y validar las recomendaciones para aplicación aérea (Ver Las
preguntas).
Cada tratamiento tuvo una dimensión de aproximadamente 50 m
de ancho (ida y vuelta del equipo) por 300 m de largo, equivalente a una parcela
de 1.5 ha. Se utilizó un arreglo factorial con 4 repeticiones, 3 volúmenes de
aplicación (75 – 110 y 150 lt/ha), 2 tipos de pastillas (cono hueco y doble
abanico plano), y cuando se evaluó rendimiento, se discriminó la superficie
con y sin huella del rodado.
La velocidad de trabajo del equipo osciló entre valores
promedio de 10 y 15 km/h, con máximos de 23 y mínimos de 8. El número
promedio de boquillas fue 60, espaciadas 35 cm.
Los ensayos
Se realizaron básicamente 4 tipos de ensayos: a) volúmenes
x pastillas; b) coadyuvantes (aceite y tensioactivo órgano siliconado); c)
evaluación del efecto de la pisada tomando rendimiento de las áreas con y sin
huella.; d) comparación de equipos de aspersión terrestre (con el mejor
volumen y pastilla) vs equipo aéreo (15 lt/ha, aspersor rotativo y ancho de
faja de 20 m).
| Créditos |
| De igual manera que
la campaña 2005, este trabajo es el resultado de un emprendimiento
conjunto entre productores, contratista de aplicación, asesores
técnicos y el INTA. La compañía Syngenta Agro SA aportó las
tarjetas sensibles para todos los ensayos, el fungicida para uno de
ellos y los gastos operativos de los trabajos en el NEA. El Laboratorio
Quimeco SRL el tensioactivo órgano siliconado utilizado en parte de
los ensayos y los gastos operativos de los ensayos desarrollados en el
NOA. Por su parte, Gustavo Casal SRL cedió las pastillas para
equipar completamente un pulverizador en la localidad de Monte Maíz. El
INTA a través de dos proyectos, Nacional Roya de la Soja y Regional
Agrícola, aportó los recursos económicos y el personal profesional
para las evaluaciones patométricas secuenciales, y los trabajos de
muestreo para corta y trilla. También se contó con la valiosa
colaboración de cuatro pasantes/alumnos de la UNLP durante todo el mes
de enero, y uno de la UNNOBA-Pergamino. |
En todos los ensayos y tratamientos se realizaron 3 tipos de
evaluaciones: a) cobertura de gotas con tarjetas sensibles dentro del canopeo,
en los extremos superior e inferior del tercio medio; b) una patometría
secuencial, evaluando severidad, defoliación y verdor; c) rendimiento bajo dos
modalidades, cosechadora/tolva balanza y corte por muestreo/trilla estacionaria.
Las condiciones de tiempo atmosférico fueron limitantes en
todos los casos, y más aún para los ensayos de coadyuvantes, con temperaturas
medias entre 34.0 y 36.2 ºC y humedad relativa entre 46.2 y 43%, resp.
Las condiciones de cultivo no fueron tan exigentes como en
la campaña 2005, consecuencia de limitantes hídricas. Los ensayos se sembraron
a 52 cm, a excepción de uno sembrado a 41 cm. La altura promedio del cultivo
fue 85 cm, y la cobertura de entresurco del 75%, con valores extremos de 60 y
85%. Al momento de la aplicación, los cultivos tenían 14 nudos promedio y el
estado reproductivo fue R3 (inicio de formación de vainas).
El rendimiento en las parcelas testigo (sin aplicación de
fungicidas) fue moderado en Rancagua y Monte Maíz (32. 7 q/ha) y alto en Santa
Teresa y América (48 q/ha). La enfermedad más importante fue Septoria glycines
(Mancha marrón) con valores de severidad entre 33 y 44% en el tercio medio (20
días después de la aplicación).
Los fungicidas que se utilizaron fueron A-Extra (Syngenta
Agro SA), Opera (Basf The Chemical Company) y Sphere (Bayer CropScience). En los
ensayos de coadyuvantes se utilizó, además del fungicida, tensioactivo órgano
siliconado (TS= X-Trim de Laboratorio Quimeco SRL o Silwet de Crompton
Química SACI) y la combinación de TS más aceite mineral emulsionable a 2
lt/ha.
¿Cuánto se pierde por el tránsito de un pulverizador
automotriz?
Para responder a este interrogante, se evaluó el
rendimiento del cultivo en la totalidad del ancho de trabajo del pulverizador en
comparación al obtenido en los sectores sin huella (debajo de las alas) y para
dos espaciamientos entre hileras, 52 y 41 cm.
En el espaciamiento a 52 cm y pastillas cono hueco, los
rindes entre sectores no pisado y pisado fueron 52.4 vs 50.9 q/ha; y 51.5 vs
49.9 q/ha, utilizando pastillas doble abanico plano, resp. En ambos casos la
diferencia promedio de pérdida es 155 kg/ha, valor que representa un 2.9% del
rinde potencial. Es de destacar la coincidencia en la magnitud de la pérdida
con la que informan investigadores brasileños (Antuniassi, U; 2004).
Cuando las evaluaciones se realizan sobre la misma variedad,
suelo y fecha de siembra, pero a un espaciamiento de 41 cm, la pérdida por
pisoteo se incrementó a 6.4%, 39.2 vs 36.7 q/ha de rinde entre sectores sin y
con huella, resp. (Cuadro 1).
Estos resultados evidencian que el tránsito de un
pulverizador en un cultivo de soja denso en estado reproductivo produce una
pérdida de rinde, y que esta se incrementa a menor espaciamiento. El valor de
pérdida para un espaciamiento de 52 cm equivale al costo de control con
fungicidas. Cualesquiera se el motivo del tratamiento (fitosanitarios o
fertilizantes), resulta conveniente considerar la alternativa de un tratamiento
aéreo, tanto más en lotes con alto rendimiento potencial. Además, si el nivel
de respuesta del tratamiento fuese bajo, entre 1 y 2 q/ha, el resultado
económico podría resultar negativo.
¿Cuál es el volumen de aplicación más conveniente?
Para las condiciones bajo las cuales se desarrollaron estos
ensayos, las mayores coberturas de gotas, menor incidencia de enfermedades y
mayor rinde se logró aplicando el volumen más alto, 150 lt/ha. (Gráfico
STE3).
Con 150 lt/ha, el promedio de impactos en el tercio medio
osciló entre 170 y 75 gotas/cm2 para los extremos superior e
inferior, resp. Para los tres parámetros (cobertura de gotas, patometría y
rinde) los resultados estadísticos establecen una diferencia significativa
entre el menor y mayor volumen, 75 y 150 lt/ha.; no obstante, los rindes siempre
se incrementaron al subir el volumen: 46.8, 48.8 y 49.8 q/ha, para 75, 110 y 150
lt/ha, resp. (Gráfico STE3).
¿Con qué tipo de pastillas se obtiene las mayores
respuestas de rinde?
En todos los ensayos, los mayores rendimientos se lograron
utilizando cono hueco vs doble abanico plano. Para descartar que ello haya sido
consecuencia de una mayor cobertura de gotas, se combinaron en distintos ensayos
tres alternativas de doble abanico plano: doble abanico asistido por aire,
común y de rango extendido, en orden creciente de producción de gotas.
Aunque el doble abanico rango extendido superó la cobertura
del cono hueco, los rindes resultaron superiores utilizando cono. Estos
resultados señalan la importancia de utilizar esta variante; y sólo
reempezarlo por doble abanico plano cuando no resulta posible lograr una
presión mínima de 70 PSI (=5 kg/cm2). En otros ensayos se demostró
que el cono hueco trabajando con baja presión es superado por el doble abanico
plano.
Analizando el perfil de distribución de gotas a lo largo
del canopeo, y particularmente en los extremos superior e inferior del último
tercio, cuando se usa cono hueco la relación es 4:1, mientras que con doble
abanico plano 8:1. Una más uniforme distribución de gotas con cono hueco,
permitiría explicar su mejor respuesta en rendimiento.
¿Cuál es el efecto de los coadyuvantes y cuándo
utilizarlos?
Trabajando en condiciones críticas de humedad y
temperatura, se utilizaron 3 alternativas de caldo de aspersión: agua, agua
más tensioactivo órgano siliconado (TS) y agua+TS más aceite mineral
emulsionable a 2 lt/ha.
En condiciones críticas de humedad relativa (40-45%) y
temperatura (35-37ºC) el uso de 2 lt/ha de aceite emulsionable -junto al
tensioactivo órgano siliconado- incrementó las ganancias de rinde, aunque
redujo un 40% la cobertura en estratos inferiores.
Como promedio de dos ensayos, el TS logró 48.5 kg/ha más
de rendimiento respecto a un testigo sin fungicida, y la combinación de
TS+aceite 179.5 kg/ha. Además, cuando no se utilizó coadyuvante, la respuesta
varió entre 8 y 26 kg/ha. Con estos niveles de respuesta no recuperamos la
inversión del tratamiento, calculada en 140 kg/ha (fungicida a la dosis de
control más el servicio de aplicación). Si pensamos que el costo de la
combinación de ambos, TS+Aceite, no supera los 25 kg/ha de soja, la relación
beneficio/costo resultante es 6:1.
De estos resultados se deduce que, si no podemos evitar
aplicar fungicidas bajo condiciones críticas, es conveniente hacerlo con la
mezcla de coadyuvantes. No obstante, y según experiencias realizadas en Brasil
(Balardín & Bonini, 2004) los mejores resultados se lograron a la mañana
temprano con rocío (23ºC y 89% HR); al medio día y en condiciones menos
restrictivas que en la Región Pampeana (33ºC y 55% HR), las respuestas de los
tratamientos con fungicidas se reducen a la mitad, 8.2 vs 15.4%, respecto a un
testigo sin control.
Nuestra experiencia en base a 16 ensayos en campo de
productores (Campañas 2005 y 2006) demuestra que con humedad relativa mayor a
60%, el tensioactivo siliconado debe utilizarse siempre, porque mejora la
respuesta en rinde. Cuando la humedad relativa se encuentra entre 40 y 60%, hay
que combinar TS con 2 lt/ha de aceite, porque es necesario contrarrestar la
evaporación. Además, cuando la humedad relativa supera 55-60%, no hay que usar
aceite nunca, ya que no ofrece ninguna ventaja y resulta antieconómico.
Con el propósito de monitorear una aplicación con
tarjetas sensibles: ¿qué cantidad de gotas debe alcanzar el tercio medio del
follaje?
Aplicando 150 lt/ha y cono hueco para asegurar un buen
tratamiento, deben lograrse 170 y 70 gotas/cm2, en los extremos
superior en inferior, resp. Con avión, utilizando 15 lt/ha y anchos de faja no
mayores a 20 m, se consideran suficientes 14 y 7 gotas/cm2 en esa
mismas posiciones.
Para una evaluación previa, sin la interposición de
cultivo, los equipos terrestres deberían lograr 240-250 gotas/cm2, y
los aviones una cantidad próxima a 50 gotas/cm2.
Se recomienda utilizar entre 3 y 4 pares de tarjetas (arriba
y abajo) sobre soportes metálicos ubicados en el entresurco y en distintos
lugares del lote, evitando siempre las cabeceras. La evaluación debe comenzar
al inicio del trabajo para dar tiempo, tanto al recuento de gotas como a los
ajustes que fueran necesarios.
¿Cuál aplica mejor: avión o equipo terrestre y cómo
explicarlo?
Con el objeto de comparar ambos sistemas de aplicación se
consideró una soja sembrada a 41 cm entre hileras, 90 cm de altura y 90-100% de
cobertura entre surcos. Las condiciones climáticas fueron críticas para
terrestre, 36ºC y 40.5% HR; y no tanto para avión que aplicó 3 horas más
tarde, con una temperatura de 31.5ºC y 55% HR. En ningún caso se utilizaron
coadyuvantes.
El equipo terrestre aplicó 150 lt/ha y utilizó cono hueco
a 35 cm con 70 PSI (=5 kg/cm2) de presión y 11 km/h de velocidad; el
avión aplicó 15 lt/ha (10 veces menos) con 6 aspersores rotativos y una altura
de vuelo entre 4.5-5.0 m.
La cantidad de impactos lograda con avión fue 16.5 y 6.0
gotas/cm2 en los extremos superior e inferior del tercio medio; con
equipo terrestre 190 y 80 gotas/cm2 en las mismas posiciones.
El control de Septoria glycines (Mancha marrón) y Cercospora
kikuchi (Mancha púrpura) fue el mismo para ambos sistemas, 60 y 67 %, resp.
Las diferencias respecto al testigo sin control (34.6 q/ha) fueron similares,
1.8 y 2.0 q/ha, para avión y terrestre, resp.
En base a estos resultados podemos inferir que (bajo
condiciones de este ensayo) los resultados fueron muy similares; aunque cabe
aclarar que si evaluamos el área sin huella, los valores de rinde con equipo
terrestre superaron al avión, 39.2 vs 36.4 q/ha.
Con la intención de validar los resultados en cobertura de
gotas de una misma recomendación aérea y en distintas zonas ecológicas de la
Argentina (Las Lajitas-Salta, América-BA, El Colorado-Santiago, y La
Cocha-Tucumán), se lograron valores promedio muy uniformes de 14 y 7 gotas/cm2
(CV= 17-8%), para ambos extremos del tercio medio, resp. Las condiciones de HR,
variaron entre 75 y 50%, utilizando siempre un volumen de caldo de 15 lt/ha más
TS, e incorporando 2 lt/ha de aceite mineral emulsionable cuando la humedad
relativa estuvo por debajo del 60%. El ancho de faja se ubicó entre 18 y 20 m,
para aviones medianos y grandes, resp.
Las razones que permiten explicar el buen desempeño y
sustentan la recomendación del uso de avión, son:
-
El caldo asperjado es 10 veces más concentrado, y por
ende la hoja lo absorbe más rápido, posibilitando el ingreso de una mayor
dosis del fitosanitario
-
Distribuye mejor la dosis dentro del canopeo,
especialmente en estratos inferiores. Calculando el volumen que alcanza esa
posición (analizando tamaño y cantidad de gotas), el avión con aspersor
rotativo ubica aproximadamente el 55% de la dosis entre el techo y piso del
tercio inferior; el equipo terrestre en cambio, sólo el 30%; además, la
distribución dentro del último tercio es muy homogénea, 60:40; con equipo
terrestre en cambio, la dosis se concentra en el extremo superior, 90:10,
resp.
-
No produce pisoteo, y por ende deja de perderse al menos
el 3% del rendimiento potencial del cultivo.
-
Aprovecha mejor la oportunidad del tratamiento por su
alta capacidad operativa e independencia del estado del piso.
Debe quedar claro e insistirse que, aplicaciones aéreas
correctamente realizadas (15 lt/ha con tensioactivo órgano siliconado, y uso de
aceite cuando corresponda, y anchos de faja entre 18-20 m), permiten lograr
incrementos de rinde –por uso de fungicidas- similares a tratamientos
terrestres.
Contacto
Ing. Agr. Pedro Daniel Leiva. Especialista en Protección Vegetal INTA Pergamino
pdleiva@pergamino.inta.gov.ar
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