 |
 |
Fuente: Elaborado por IICA -
Argentina con datos de TRADSTAT
* Capítulos 1 a 24
** Capítulos 1 a 24, 32, 41, 51 y 52 |
Si bien China enfrenta
restricciones para que su producción pueda satisfacer los niveles deseados de
seguridad alimentaria, el volumen de las importaciones que requerirá a largo
plazo depende también de sus propias políticas agroalimentarias –que
estimulan fuertemente la reconversión sectorial- y del grado de desarrollo
tecnológico que logre, para el cual también instrumenta políticas muy
fuertes.
La evolución de las
exportaciones e importaciones agroalimentarias y agropecuarias
(agroalimentarias, fibras textiles y cueros) manifiesta una tendencia creciente,
con un destacado aumento en el año 2003.
Los principales
productos de origen agropecuario importados por China en 2003 (por capítulos de
la Nomenclatura Arancelaria) fueron: 12 (semillas y frutos oleaginosos); 15
(grasas y aceites animales y vegetales); 41 (cueros); 52 (algodón) y 3
(pescados y crustáceos).
 |
| Fuente: IICA Argentina con datos
de TRADSTAT |
En el caso de los
granos, su carácter de productos intensivos en tierra los hace más vulnerables
a la escasez de dicho recurso. Según el estudio del IICA, la demanda de
cereales continuará creciendo, aunque disminuirá la proporción de los
destinados a ser ingrediente básico de las dietas chinas tradicionales y
aumentará la de aquellos que se utilizan en la alimentación animal, de la mano
del auge del consumo de proteínas animales y, en consecuencia, de la actividad
ganadera china. Las proyecciones coinciden en que los cereales con mayores
probabilidades de importaciones crecientes en el mediano y largo plazo son el
trigo, el maíz y la cebada.
En el caso de las
oleaginosas, las perspectivas de importaciones crecientes se centran en la soja,
uno de los productos con mayor peso en las importaciones agroalimentarias chinas
actuales. Se espera que China continúe comprando volúmenes crecientes de
poroto de soja y aumentando su participación en las importaciones mundiales.
Actualmente, el bache entre producción y consumo es de casi 20 millones de
toneladas. La expansión de la industria procesadora, para producción de aceite
y harina, alimentará la necesidad de crecientes importaciones futuras. En este
proceso, China buscaría ser autosuficiente en el abastecimiento de harinas y
desacelerar el crecimiento de las importaciones de aceite.
En el caso de las
producciones ganaderas, el IICA señala que China podría alcanzar una posición
de importador neto de carne bovina y aviar en el mediano – largo plazo. El
crecimiento del consumo estaría garantizado, teniendo en cuenta los cambios
estructurales en los hábitos dietarios chinos y las diferencias notables del
consumo per cápita con respecto a los parámetros occidentales y a los de
países como Japón, Corea del Sur y Taiwán. En bovinos, el grado en que la
oferta pueda superar sus limitaciones actuales (retrasos en la genética del
ganado doméstico, escasez de tierras para pastoreo y producción de forraje,
dificultades para un control efectivo de las enfermedades animales) será
fundamental para determinar cuánto del incremento previsto en la demanda
doméstica será satisfecho por la producción local.
Los lácteos,
representan un mercado con un enorme potencial, pero que ha resultado muy
difícil para las grandes multinacionales del sector, especialmente en los
lácteos más básicos, en donde la oferta doméstica ha progresado
significativamente y domina el mercado. Las importaciones chinas de lácteos
deberían ser crecientes en el futuro, tanto en el caso de la leche en polvo
como en los rubros más elaborados.
En frutas, China tiene
un perfil de exportador neto, y creciente, en la mayoría. Sin embargo, en
algunas especies permanece como importador neto, como es el caso de las
ciruelas, las uvas, las naranjas y los limones. También son relativamente
significativas las importaciones de manzanas a pesar de su posición como
exportador neto. Aunque no se trata de un demandante de peso en los mercados
mundiales, estos casos representan una oportunidad que Estados Unidos y varios
oferentes importantes del hemisferio sur ya están aprovechando, entre los que
se destaca Chile, como primer proveedor de uvas y segundo de ciruelas y
manzanas.