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21/02/2003
América Latina y el
Caribe: Los nuevos desafíos de los ministerios de agricultura
Mientras los
ministerios redefinen sus competencias críticas, las organizaciones del sector
privado asumen funciones públicas que el Estado ha ido delegando.
San José, febrero
(IICA). La globalización y la apertura han traído aparejados
profundos cambios en el papel de los ministerios de agricultura de América
Latina y el Caribe y un creciente protagonismo de las organizaciones gremiales
agroalimentarias, las hoy que dan a sus socios servicios que no hace muchos años
fueron típicos del Estado, ¡y eran gratis!
La paradoja es que
mientras las reformas económicas y del Estado han provocado una reducción de
la presencia de los ministerios de agricultura en la provisión de servicios,
los productores, y todos quienes de una u otra forma se articulan con la
agricultura, demandan no solo los servicios tradicionales, sino también
aquellos que les permitan ser competitivos en los exigentes mercados abiertos.
Si antes el productor se
conformaba con el técnico que pasaba de vez en cuando por su finca, hoy
requiere además, entre otros, investigación e inteligencia de mercados,
promoción, empaque y envasado de acuerdo con estándares internacionales, o
certificaciones de calidad y de conformidad con normas internacionales.
En forma creciente, y en
muchos de nuestros países, este tipo de servicios los provee el sector privado
y sus organizaciones. En otros servicios, entre tanto, se aprecian vacíos
institucionales, particularmente en los que el Estado se ha retirado y el sector
privado no los ha asumido en forma adecuada (como el crédito rural).
En este ámbito privado
también se están registrando fuertes cambios: las organizaciones de cúpula
tradicionales del sector agrícola están siendo desplazadas en su importancia
por agrupaciones organizadas en torno a cadenas o circuitos agroalimentarios, en
las cuales participa una gama más amplia de actores con intereses comunes específicos.
Este nuevo escenario
genera implicaciones para un organismo como el Instituto Interamericano de
Cooperación para la Agricultura (IICA), el cual debe apoyar a sus 34 países
miembros en el mejoramiento de la agricultura y de la seguridad alimentaria, y
en el fortalecimiento del bienestar rural.
Precisamente, en los últimos
años el Instituto se ha involucrado de manera creciente con actividades de
apoyo al sector privado y el desarrollo de los agronegocios, y, junto con otras
agencias, en la generación de pensamiento y acciones relativas a la participación
de las organizaciones privadas.
¿Cuáles deberán las
nuevas funciones críticas de los ministerios de agricultura en el nuevo
entorno? ¿En qué forma los ministerios se articulan con las organizaciones del
sector privado? ¿Cómo fortalecer esta vinculación intersectorial? ¿Cómo
impulsar políticas públicas de manera concertada con el sector privado, de
forma tal que las acciones respondan a objetivos nacionales de mediano y largo
plazo?
Tales temas y desafíos
fueron objeto de análisis durante una actividad organizada por la Dirección de
Pensamiento Estratégico y Modernización Institucional del IICA, bajo el título:
"El rol de los ministerios de agricultura y gremiales agropecuarias en el
nuevo entorno: implicaciones para la cooperación del IICA".
El economista Rafael
Trejos, de la citada Dirección, y los consultores internacionales Carlos
Pomareda y Juan Manuel Villasuso, analizaron la situación actual de los
ministerios de agricultura en Latinoamérica y el Caribe y caracterizaron el
papel de las gremiales agroalimentarias para participar en un mundo globalizado.
Aires de cambio
Trejos analizó las
características del entorno en este inicio del siglo XXI, lo que sirvió la
base para que los otros expositores revisaron las nuevas alianzas
intersectoriales que los ministerios de agricultura pueden llevar adelante, en
momentos en que han perdido parte de su capacidad para formular y ejecutar políticas
sectoriales y se ha está creando una nueva institucionalidad.
Frente al nuevo
contexto, Villasuso y enfatizó al menos cuatro campos en los que los
ministerios de agricultura pueden actuar:
·
Mayor transparencia
· Reducción de los costos de las
transacciones
· Estímulo de la capacidad empresarial
· Promoción de la competencia
Nuevo protagonismo
Los expositores, que han
efectuado investigaciones sobre las nuevas organizaciones agroempresariales,
analizaron el protagonismo adquirido por estas en los procesos de formulación y
ejecución de políticas y provisión de servicios para competir en mercados
abiertos.
Ejemplos exitosos
de organizaciones gremiales fueron traídos a colación por Pomareda, quien
destacó la potencialidad y riqueza de los gremios. Algunos, explicó, echando
mano de las nuevas tecnologías están organizados como conglomerados de
servicios, con mínima infraestructura donde se ubican varios proveedores o
centros virtuales, y en los que la información computadorizada es la clave.
En cualquiera de los
casos, destacó el especialista, estimulan la demanda de servicios, fomentan la
organización de la demanda, bajan los costos de transacción, apoyan el
desarrollo de la calidad de la oferta y, a la vez, fomentan un mercado de
servicios.
Unos de estos ejemplos
tiene lugar en Ecuador, donde la Asociación de Ganaderos de Oriente (AGO), que
se involucra en la gestión de políticas, reúne 21 centros de servicios; cada
uno de ellos ofrece almacén de insumos, servicios veterinarios en finca,
alquiler de tanques de enfriamiento, recolección de leche y capacitación en
manejo lechero.
En Costa Rica, la
Corporación de Fomento Ganadero (CORFAGA), que integra gremios ganaderos,
subastas e industrias, ofrece servicios de gestión de políticas, apoyo en
negociaciones comerciales, fondos ganaderos, apoyo a gremios, información,
investigación y capacitación.
Estas experiencias, acotó
Villasuso, tomarán una mayor fuerza gracias a dos razones. La primera es la pérdida
de instrumentos tradicionales de política económica (tales como fijación
de precios, aranceles, manejo del tipo de cambio y subsidios a tasas de interés),
y la segunda es la disminución de los recursos financieros y humanos en los
ministerios.
Considerando el nuevo
papel de los ministerios de agricultura y la fuerte presencia de las gremiales,
el tercer punto de este esquema pareciera claro: nuevos y más fuertes
mecanismos de vinculación entre el sector público y privado.
¿Pero permitirán los cortos períodos de gobierno y, en particular, las efímeras
permanencias de los ministros de agricultura, generar ese resultado? Sin duda,
contestaron los panelistas, la palabra clave es institucionalización y la
formulación de políticas públicas para la agricultura capaces de articular de
manera cada vez más estrecha a los actores públicos y privados.
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