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02/10/2002
Síntesis del Informe
de Coyuntura del Tercer Trimestre de 2002
Cerró el trimestre con un balance muy
positivo para el sector. Tanto en lo productivo como en lo económico, la
situación actual y, sobre todo, las perspectivas, son muy buenas. Parece
asombroso que en medio de la crisis por la que atraviesa la Argentina se pueda
hablar de esta manera del sector más importante de la economía; sin embargo,
los números y los hechos así lo atestiguan. Llama la atención que esta
recuperación y aporte al país, no sea lo suficientemente reconocida a nivel
masivo.
Un breve repaso de lo presentado en este
informe muestra que, a pesar de la falta de crédito institucional y otros
problemas, la situación en rubros como carnes y cereales y oleaginosos es
excelente. Buenos precios internacionales, sumados a buenos precios internos
producto del ajuste cambiario y la creación de nuevos mecanismos crediticios,
han permitido que el sector, como es ya histórico, siga produciendo y generando
divisas en forma genuina.
Los márgenes brutos proyectados para los
principales granos en la próxima campaña muestran una notoria mejoría, no
sólo en precios corrientes sino también a precios constantes. Los buenos
precios esperados, unidos a la intención de mantener bienes como refugio para
los ahorros, frente a la incertidumbre bancaria, explican la retención de
producción que se ha generalizado.
Los mercados de carne se han reabierto en su
mayoría y la demanda sigue firme, aunque con precios más deprimidos que antes
de la crisis aftósica. Un tema importante a seguir teniendo en cuenta es el de
la BSE, opacada por la inmediatez de la aftosa, pero que creemos que en el
mediano plazo va a ser determinante en el comercio. El análisis de riesgo
geográfico realizado por la Argentina debería ser retomado a nivel regional ya
que la presentación individual a las autoridades europeas dificulta la
negociación.
La producción láctea se ha ido ajustando
por la vía del mercado, influyendo los bajos precios del año anterior, la
competencia con la agricultura y la caída del consumo interno. Luego de un
laudo inicial de la SAGPYA que fijó un precio de referencia, se han formado
mesas regionales de concertación entre los integrantes de la cadena, lo que
podría, debería, llevar a una coordinación de la cadena láctea para lograr
la eficiencia del conjunto sin desmedro de ninguna de las partes. Las
exportaciones se incrementaron notoriamente en volumen y menos en valor, por
menor precio medio.
En frutas se ha ganado competitividad con la
devaluación, por lo que las importaciones –salvo los tropicales- han
desaparecido, liberando parte del mercado interno para la producción local ,
mientras que las exportaciones crecieron un 1%. Vale destacar que Europa absorbe
el 75% de las exportaciones, habiendo aumentado los envíos a los países de
Europa Oriental. Los problemas que se mantienen son los sanitarios –carpocapsa,
cancrosis- que requieren un fuerte papel de los organismos públicos y también
un compromiso de los productores.
La industria alimentaria se está
recuperando notoria y sostenidamente desde febrero; hay nuevas inversiones y un
incipiente retorno de empresas que habían migrado a Brasil.
En lo que va del año se mantuvo el nivel de
exportaciones agroalimentarias respecto del año anterior. Se nota una caída de
las primarias y un incremento de las manufacturas de origen agropecuario, esto
último debido a la mejora de la competitividad por el sinceramiento del valor
de la moneda. En efecto, el índice IICA de paridad cambiaria multilateral
agroalimentaria muestra un notable aumento del 117% en el segundo trimestre de
2002.
En cuanto a los destinos, la Unión Europea
importó por mayor valor, sobretodo productos manufacturados, y aumentó su
participación en los destinos. La exportación agroalimentaria a Brasil cayó
un 11% en los primeros siete meses del año. También disminuyó el total
exportado al Asia, mercado que venía en crecimiento, aunque aumentaron las MOA.
La principal explicación de esta caída es la baja de compras de China, que de
marzo a junio de este año prohibió importar granos con contenido de OGM,
disposición que fuera posteriormente anulada.
En general, se nota una fuerte
concentración de empresas exportadoras. En efecto, el 25% del valor exportado
corresponde a sólo 2 empresas mientras que 5 de ellas exportan el 50% del valor
de exportación. Sin embargo, se nota un incremento en la participación de
PyMES en el comercio exterior. Sin duda, hay que hacer un esfuerzo para apoyar
esta participación, toda vez que son estas empresas las que más aportan al
empleo, especialmente en las economías regionales.
En lo institucional la noticia principal,
junto con el cambio del Secretario de Agricultura, ha sido la autarquía del
INTA, un reclamo de todo el sector. Junto a ella, el Instituto ha lanzado un
fuerte campaña de reposicionamiento en la opinión pública a través de radio
y televisión.
Se inició el largamente demorado Censo
Nacional Agropecuario, el que por fin brindará una visión actualizada y
completa de cuestiones esenciales de la transformación del sector en los
últimos 14 años.
En síntesis, el sector agroalimentario
sigue demostrando su fortaleza y capacidad de competir, que llevará adelante la
recuperación del país.
Más información en: www.iica.org.ar
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