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10/07/2002
Síntesis del Informe
de Coyuntura del Segundo Trimestre de 2002
El sector agroalimentario sigue adelante a pesar de todo,
aún de los agoreros. Se acaba de finalizar la zafra en un nivel similar a la
anterior y con récord de cosecha en trigo y soja. Los precios de los granos
parecen estar tonificándose, tanto por factores internos como en los mercados
internacionales y, frente a los problemas internos, como en todos los casos,
ante una necesidad van surgiendo respuestas para satisfacerlas. En el caso del
crédito para el sector, están apareciendo varias alternativas tanto desde el
sector público con fondos de fideicomiso, como opciones privadas que buscan
captar fondos de pequeños y medianos ahorristas para el desarrollo local, como
lo ha venido promoviendo esta Oficina, junto con la Secretaría de Agricultura y
algunos gobiernos provinciales.
Es común escuchar que la próxima campaña de granos será
muy inferior a las anteriores. Nuestra impresión es que no será tan así y, de
todas maneras no será igual para todos los granos. Posiblemente, los que
experimenten mayor caída sean el trigo y el maíz, por un doble efecto: por un
lado, la falta de crédito que llevará a un menor uso de tecnología y a una
disminución del área sembrada; y por el otro el notoriamente mayor margen del
cultivo de soja.
Esto quiere decir que, si bien no es de esperarse una cosecha
récord que sostenga la tendencia que se venía viendo desde hace unos años,
tampoco sería tan mala la situación desde un punto de vista de oferta; a lo
que se debe agregar las buenas perspectivas de precios, por lo menos en soja y
girasol, de acuerdo a las últimas proyecciones del USDA, que muestran una
marcada caída del stock. Ello permite ser optimistas.
En términos de frutas y hortalizas, la devaluación se
reflejó en una ganancia de competitividad y una fuerte demanda de ajo, cebolla
y frutas en los mercados externos; la exportación de frutas creció un 17% en
los primeros cinco meses de 2002.
En carnes es donde se ha visto un enorme mejora en lo que va
del año, producto de un doble efecto, valor de la moneda y la reapertura de los
mercados, particularmente el europeo y la cuota Hilton. En un demostración de
solidaridad con el país, la UE amplió la cuota en 10,000 ton por este año,
algo que es digno de resaltarse. Es, tal como lo piden todos, el tipo de
"ayuda" que se necesita: mercados para los productos con valor
agregado de manera de tener ingresos genuinos que generan demanda de mano de
obra y reactivan la economía en forma sostenible.
A
pesar de que las exportaciones totales todavía no reflejan el impacto del
ajuste del valor de la moneda (y en buena parte, esto ocurre por la caída de
precios internacionales) el sector agroalimentario muestra una evolución más
alentadora. En efecto, aunque el valor de las ventas externas de productos
primarios agropecuarios + MOA en los primeros cinco meses se mantuvieron en los
mismos valores del mismo período de 2001, es importante señalar que las MOA
crecieron un 15% en volumen, lo que le permitió compensar su propia caída de
precios del 3% y la caída de volumen y valor de los primarios. Es decir, los
precios cayeron, los volúmenes aumentaron. Si se discriminan los productos
agroalimentarios (primarios y elaborados) se aprecia un crecimiento del valor
del 2,8%; la diferencia se explica porque hubo caídas en los no alimentarios
(fibra de algodón, cueros y pieles, etc).
Como siempre, el principal destino fue la Unión Europea, la
que absorbió el 32% del total exportado, siguiéndole el MERCOSUR con el 15%.
El NAFTA se mantuvo en el 8%. Debemos anotar que, producto de la crisis que
está viviendo el Brasil, principal mercado argentino, no se ha dado el esperado
repunte de ventas a ese destino. Sin embargo, debe resaltarse el incremento de
las exportaciones de leche en polvo a este país en un 50%.
En la encuesta trimestral que realiza IICA-Argentina a
empresarios agroalimentarios, se nota, por un lado, una visión menos pesimista
de lo que permitiría esperar las noticias en los diarios. Sin embargo, a
diferencia de lo encontrado en encuestas pasadas, el pesimismo respecto al
futuro es mayor. Las expectativas no son buenas, según los encuestados, algo a
dar seguimiento ya que, como se sabe, gran parte del funcionamiento de las
economías se basa en expectativas.
Si bien la crisis es grande se notan signos de recuperación
y las oportunidades no son menores. Para aprovechar esas oportunidades es
necesario buscar nuevas formas y socios en la región. No se pueden obtener
resultados distintos si seguimos haciendo lo mismo, de la misma manera, con los
mismos métodos. Seguimos pensando que a nivel de los países del Cono Sur, una
de las principales regiones con oferta alimentaria mundial, deberíamos formar
un grupo al estilo de "Cairns" para promover los cambios necesarios en
materia de comercio internacional, entre ellos la modernización de los
criterios de sanidad y calidad agroalimentaria, o la negociación conjunta.
Más información en: www.iica.org.ar
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