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08/04/2002
Síntesis del Informe
de Coyuntura del Primer Trimestre de 2002
El sector
agroalimentario sigue produciendo, y cuánto. La cosecha de trigo no fue récord
porque los rendimientos sufrieron por causa del agua. El área sembrada total se
incrementó respecto de la campaña anterior. Se espera otro récord en la
producción de soja (aunque al momento de cierre del informe las lluvias hacían
peligrar este pronóstico). En general, los márgenes brutos de todos los
cultivos mejorarían notablemente a partir de la devaluación, aún con las
retenciones y el aumento de los insumos importados.
Asimismo, se reabrieron
mercados de carne luego de controlado el brote de fiebre aftosa, y las 10,000
toneladas adicionales de la cuota Hilton permitiría recuperar, en parte, las
pérdidas del año pasado. El problema que está enfrentando el sector es la
insuficiencia de predios inscriptos y autorizados para proveer ganado a la
Unión Europea, lo que podría dificultar el cumplimiento de cuota.
El tema que ha copado
los titulares es el de la lechería. Los precios recibidos por los tamberos
disminuyeron notablemente y, aducen los productores, no cubren los costos de
producción. El tema es complicado por varias razones: primero, se está
produciendo al estilo norteamericano con una curva de oferta más o menos
constante a lo largo del año, incluido el invierno, lo que encarece la
producción. Si se copiara a Nueva Zelanda, la producción de leche seguiría la
producción de pasturas y así se abaratarían costos. En segundo lugar, al no
haber ninguna regulación ni diferenciación de precios para leches con
distintos destinos, cualquiera puede entrar a producir leche, incrementando la
oferta lo que, frente a una demanda más o menos estabilizada – el mercado
interno, aun sin crisis, no absorbe fácilmente nuevos productos luego de la
década pasada y la exportación enfrenta mercados sumamente protegidos –
lleva, necesariamente a la baja de precios. Tercero, la demanda a tambos es
oligopsónica, la oferta está totalmente atomizada, no existe regulación
ninguna – como si sucede en todos los países productores – por lo que la
capacidad de negociación es muy baja. El precio mínimo reclamado ahora, sin
venir acompañado de cambios estructurales del sector, como los mencionados, no
parece una solución sustentable a mediano plazo.
Por el lado de los
competidores, Estados Unidos aprobó una nueva ley agrícola que significaría
un incremento en el precio sostén del trigo de $15,43 por tonelada, lo que
seguramente redundará en un incremento del área sembrada y una mayor oferta en
los mercados internacionales. En soja, podría bajar el precio sostén y
revertirse así la tendencia histórica al incremento de oferta.
China, por su parte,
estaría aplicando nuevamente normas para OGM que podrían afectar las
exportaciones argentinas a ese país.
Brasil, sigue en una
fuerte campaña de incremento de su producción cárnica y se consolida como un
importante competidor de las carnes argentinas, si no en calidad, por lo menos
en volumen y precios. Nos seguimos preguntando si no es hora de comenzar a
pensar seriamente en una venta de carnes "Río de la Plata", donde el
volumen de la cuenca, vendido en forma conjunta, daría una enorme fuerza de
negociación y de promoción. Cada uno de los tres países productores tiene
algo que ofrecer al conjunto: Brasil, volumen de producción, Uruguay,
credibilidad y Argentina, calidad. Si bien no es sencillo, valdría la pena
intentarlo.
La industria alimentaria
ha tenido una importante caída en los primeros dos meses del año, el EMI
disminuyó un 9,9% en ese período, siendo los principales productos en baja las
carnes blancas, bebidas, carnes rojas y lácteos. Mientras tanto, el subsector
competitivo por excelencia, aceites y subproductos, incrementó en un 31,6% su
producción.
La devaluación ya
comenzó a reflejarse en el incremento de precios internos, en particular de los
alimentos. Según el indicador que se tome y los productos incluidos, se han
estimado aumentos que oscilan entre 6% y el 50%.
Finalmente, pareciera
que las exportaciones comienzan, tímidamente, a repuntar. Seguimos teniendo una
visión optimista respecto de las exportaciones basados en: mejora de
competitividad por la devaluación en todo el conjunto de productos a lo que se
añade el recupero de precios internacionales de algunos productos y la
reapertura de mercados de carnes para la Argentina.
En síntesis, el peor
trimestre de los últimos años, pero con algunos síntomas positivos en lo
productivo, que, en definitiva, es lo que crea la riqueza necesaria. Pensamos
que poner el énfasis sólo en lo financiero lleva a la desazón y a bajar los
brazos. El sistema productivo, como tal, sigue intacto. Los mercados siguen
existiendo y ahora la Argentina es nuevamente competitiva. Frente al cierre de
los mercados financieros internacionales, la Argentina deberá resolver sus
problemas con el fruto del trabajo nacional y el aporte de todos los sectores.
Más información en: www.iica.org.ar
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