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Síntesis del Informe
de Coyuntura del Segundo Trimestre de 2001
En el período, el
sector granario cerró con un nuevo récord histórico de producción del orden
de 66,2 millones de toneladas. La producción de soja creció en un 27,5%
respecto a la campaña anterior, incremento que no pudo ser aprovechado por la
caída de los precios internacionales.
Hacia el final del
trimestre el panorama de precios mostraba recuperación, más acentuada para
soja y girasol y más leve para maíz, y nivel sostenido en trigo. El aceite de
girasol y los pellets de soja están mejorando su cotización en mercados
internacionales por la baja relación stock/consumo. Para el resto del año se
espera que los precios se mantengan favorables.
La ganadería vacuna
sufre las consecuencias de la aftosa, con los mercados cerrados. La faena
disminuyó en un 6% y los precios en un 1% entre enero y mayo. Las exportaciones
de carne fresca y cuota Hilton cayeron en un 91%. Mientras tanto sigue el Plan
de Erradicación de la Fiebre Aftosa, cuyo eje es la vacunación del rodeo
nacional, complementada con restricciones al movimiento de animales.
La producción láctea
también ha sufrido, habiendo disminuido en un 7% en el primer cuatrimestre; las
exportaciones de lácteos bajaron en un 30% en volumen y en un 17% en valor. La
avicultura mejoró levemente mientras que el sector porcino sigue sin poder
despegar.
Otro sector fuertemente
afectado, esta vez por medidas tomadas en el principal mercado importador, fue
el de la miel. En efecto, las exportaciones de este producto a los Estados
Unidos disminuyeron en un 60% entre marzo y mayo, por efecto de la aplicación
de aranceles compensatorios por un supuesto "dumping" de la Argentina
en el mercado norteamericano. La medida ha sido apelada por el Gobierno
argentino.
En este sentido, vale la
pena resaltar que crece la tendencia a la introducción de medidas
proteccionistas bajo forma de aranceles o restricciones para-arancelarias. Tal
el caso del Citrus Science Council, de los Estados Unidos, que ha solicitado que
se anulen los permisos de importación de citrus argentinos por riesgo de
enfermedades. O el de Chile, que con un cambio en la clasificación arancelaria
de los aceites mezcla disminuyó las preferencias acordadas en el MERCOSUR. Si
bien esto fue apelado en el marco de MERCOSUR y resuelto favorablemente para la
Argentina, a continuación el país trasandino modificó los métodos de
análisis de laboratorio de forma tal que, en los hechos, permite eludir las
consecuencias del dictamen y mantener efectivamente su protección.
La industria
agroalimentaria no ha sido ajena a todo este panorama de desaceleración en el
crecimiento mundial, aumento de prácticas proteccionistas y recesión en el
mercado interno. La producción cayó en un 3,6% durante el primer cuatrimestre
y las exportaciones en un 15% en el mismo período. Las ramas más afectadas son
la cárnica, aceites y lácteos. En conjunto, las exportaciones agroalimentarias
cayeron en un 5% entre enero y abril, como balance entre un incremento del 6% de
exportaciones primarias y la caída anotada de productos procesados del orden
del 15%.
Las medidas introducidas
por el gobierno hacia el final del trimestre en materia de tipo de cambio –factor
de convergencia– mejoran notablemente el índice de paridad cambiaria
agroalimentaria calculado por el IICA, lo que estaría indicando una mejora de
la competitividad de los productos agroalimentarios que debería reflejarse en
los próximos trimestres en el comercio exterior.
Las autoridades
sectoriales han dado una señal clara en cuanto a la política biotecnológica.
Entre otras medidas resalta la aprobación de la comercialización de algodón
transgénico, cuya adopción, sin duda, mejorará la competitividad de un sector
fuertemente afectado en los últimos años por la evolución de los precios
internacionales. Asimismo, se ha manifestado la intención de promover la
producción de biodiesel a partir de soja, lo cual es ampliamente bienvenido
tanto por productores como por ecologistas. Por los primeros, porque les
significa un nuevo nicho de demanda que debería ayudar a mantener precios y
aún mejorarlos. Por los segundos, porque es un combustible más
"amigable" desde un punto de vista ambiental y se produce a partir de
un recurso renovable.
En la encuesta que
realiza el IICA a empresarios del sector de agroalimentos, si bien se aprecia un
panorama difícil, se detectó optimismo en cuanto al futuro cercano -y ello en
una fecha inmediatamente anterior a las medidas económicas y cambiarias. En ese
sentido, se debe resaltar -y este es un tema importante para los que hacen la
política y para los dirigentes gremiales- la notoria diferencia en expectativas
entre las empresas grandes y/o exportadoras y las pequeñas y medianas,
básicamente orientadas al mercado interno.
En síntesis, se ve un
panorama difícil con expectativas positivas, por un entorno internacional
favorable para granos y algunos aceites y subproductos y por un contexto
nacional en el que se están implementando medidas largamente reclamadas -que
podrán ser discutidas en cuanto a si son suficientes o no- pero que,
definitivamente, apuntan a mejorar la competitividad del sector agroalimentario
argentino.
Más información en: www.iica.org.ar
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