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noviembre de 2007 |
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Premio "Cámara Arbitral de la Bolsa de Cereales"
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El Mejoramiento de Maíz tuvo su Reconocimiento |
La Academia Nacional de Agronomía y
Veterinaria y la Cámara Arbitral de la Bolsa de Cereales premiaron al Ing.
Agr. Guillermo Eyhérabide (INTA) por su contribución al agro argentino a
partir de su trayectoria profesional y sus trabajos de investigación en el
mejoramiento de maíz. Para el especialista, manejo y genética llevan a una
agricultura cada vez más ajustada a condiciones específicas de ambiente.
Guillermo Eyhérabide es actualmente Coordinador del
Programa Cereales e investigador principal en mejoramiento genético de maíz en
el INTA Pergamino y representa al organismo en la Comisión Directiva de la
Asociación Maíz Argentino (MAIZAR). Sus principales líneas de investigación
son la caracterización y desarrollo de patrones heteróticos, la introgresión
de variedades locales en programas de mejoramiento y el desarrollo de materiales
genéticos seleccionados por caracteres agronómicos y de calidad. Coordina y
participa de varios proyectos de investigación y es creador de distintas
líneas endocriadas, stocks genéticos y cultivares de maíz.
El tradicional premio, que cada dos años reconoce la
trayectoria de los hombres y mujeres que contribuyen al crecimiento del sector
agropecuario argentino, puso en esta oportunidad sus ojos en Eyhérabide, un
hombre que a partir de su trabajo en el INTA (entre 1998 y 2001 fue Director de
la Estación Experimental INTA Pergamino) ha participado en el desarrollo de 60
líneas y 30 stocks genéticos de maíz, producto de esfuerzos conjuntos con el
sector privado y que hoy brindan sus frutos en los campos argentinos.
"El crecimiento que ha tenido el maíz en las últimas
décadas se debe a varias causas, como el aporte de la siembra directa, el
manejo, las estrategias para el control de malezas y plagas y los ajustes de
fertilización, pero es importante destacar que el 50 % de la mejora se debe al
aporte genético, a la incorporación de nuevos híbridos al stock maicero
nacional", sostuvo el investigador del INTA.
Tendencias
Para Eyhérabide, manejo y genética llevarán a una
agricultura cada vez más ajustada a condiciones específicas de ambiente.
"Vamos a una sintonía fina cada vez mayor en lo que hace a manejo,
genética y mejoramiento por ambiente", argumentó.
Actualmente, el investigador del INTA trabaja en varias
líneas. Una de ellas tiene que ver con el mejoramiento de calidad (almidones
modificados y mejores perfiles nutricionales del aceite de maíz) y la otra con
ampliar la base genética del cultivo tratando de incorporar variabilidad.
"Los aumentos de rendimiento por causa genética
necesitan una materia prima que es la variabilidad. Buscamos aportarla
utilizando fuentes genéticas que no son las que habitualmente están
disponibles en el mercado. Incorporamos materiales novedosos que puedan
posibilitar incrementos de rendimientos y mejorar la estabilidad de la
producción a partir de resistencias a nuevas enfermedades o adversidades del
cultivo, además de prestar atención a desarrollos de maíces con
características de calidad diferencial", explicó el especialista.
En lo que hace a calidad, el desafío del mejoramiento de
maíz es lograr que los materiales tengan mayor adecuación a lo que la
industria necesita, de esta forma se reducen costos de producción e incluso se
da lugar a innovaciones en la generación de productos.
Otra de las líneas de trabajo de Eyhérabide se vincula a
la mejora en la eficiencia del uso de los nutrientes. "Tratamos de
incorporar todas las herramientas tecnológicas que contribuyan a la
competitividad del cultivo. Entre otros temas, y en un contexto donde el costo
de la energía es cada vez más alto y los fertilizantes pesan cada vez más,
con un grupo interdisciplinario de INTA y de la FAUBA investigamos sobre cuáles
son los caracteres a los que los mejoradores deberán prestar atención a la
hora de hacer más eficiente el uso del nitrógeno por parte del cultivo",
explicó el técnico.
El mejoramiento futuro
Al analizar qué va a pasar con el mejoramiento a futuro,
Eyhérabide destacó que en lo que hace al escenario productivo se ve claramente
una crisis energética que va a obligar a desarrollar materiales que tengan
mayor eficiencia en el uso de nutrientes, materiales con diferentes calidades
para tecnologías de alimentos o procesos industriales. "A futuro va a
haber mayor dinamismo en el desarrollo de especialidades en el maíz",
dijo.
¿Cómo va a impactar el cambio climático? El escenario de
alteraciones en los patrones de lluvias y temperaturas no sólo afecta la
fisiología de la planta. También modifica la intervención de plagas y
enfermedades. Incluso comienza a verse la aparición de enfermedades que no son
las típicas en zonas templadas. Esta realidad obliga a apuntar al mejoramiento
de los caracteres defensivos de las plantas.
El financiamiento de la investigación es otro de los puntos
que preocupan al investigador. "Vemos que la brecha entre la inversión
privada y la pública se va ampliando cada vez más. Esto lleva a una
privatización del conocimiento, especialmente en lo que tiene que ver con la
biotecnología y la transformación genética. En este escenario, una estrategia
para que los programas públicos de mejoramiento mantengan su competitividad
puede consistir en una más afianzada integración con el sector privado, que
les permita acceder a desarrollos biotecnológicos de avanzada, y potenciar más
la articulación público-privada para encarar trabajos más ambiciosos",
detalló Eyhérabide. "Los programas públicos de mejoramiento, en el
nuestro y en otros países, han sido y deberían seguir siendo un ámbito
especial para la formación de recursos humanos en esta disciplina",
agregó.
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