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Septiembre de 2007 |
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Conferencia Global de Biocombustibles Agrícolas
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"Existe un nuevo paradigma energético" |
El Director Ejecutivo de MAIZAR viajó a Estados Unidos y
analizó distintas experiencias que marcan el nuevo rumbo de la economía
mundial: la generación de fuentes de energía renovables. La Argentina y otros
43 países debatieron sobre el protagonismo que le cabe al agro en esta
tendencia. "Tenemos que pensar toda una sociedad bioenergética",
remarcó Fraguío.
"El mundo tiene un problema ambiental grave y es claro
que el petróleo no va a durar para siempre", analizó Martín Fraguío,
Director Ejecutivo de MAIZAR, invitado por el USDA, organizador de la
Conferencia Global de Biocombustibles Agrícolas, que se realizó en Minnesota
(Estados Unidos). Para el especialista, la visión a mediano plazo se orienta al
desarrollo de acciones tendientes a generar un recambio energético y explotar,
cada vez más, fuentes de energía poco exploradas como la solar, la eólica y
la biomasa. "Con una mentalidad totalmente abierta, los investigadores de
los países más avanzados buscan formas inéditas de abordar el tema de la
bioenergía; nadie ve la energía como algo dado, es algo que se analiza, que se
trata de hacer más eficiente", explicó el ejecutivo de la cadena maicera.
El encuentro reunió a empresarios, científicos y
funcionarios de 44 países, entre ellos, la Argentina, con la representación de
MAIZAR, técnicos de la Secretaría de Agricultura de la Nación, ACSOJA, la
Bolsa de Comercio de Rosario y el CONICET. El evento, organizado por el USDA y
la Universidad de Minnesota, marcó la bisagra que separa a los países más
adelantados en el proceso de sustitución de aquellos que no lo están. Según
Fraguío, en los primeros, desde las plantas de energía eléctrica hasta el
usuario más modesto, todos están en la búsqueda constante de formas
innovadoras para lograr el cambio. "En otros países la inversión en
investigación e innovación está motivada por un cambio de conciencia, por la
apuesta a un nuevo paradigma en materia energética que se está materializando
rápidamente", indicó el hombre de MAIZAR. Para él, a la Argentina aún
le falta un componente: "pensar toda una sociedad bioenergética".
De la Conferencia y las experiencias allí mostradas pudo
deducirse una de las claves que sitúa a los países a la cabeza del cambio
energético: una sociedad, en su conjunto, proclive a la innovación y al cambio
sin importar el nivel de riqueza ni de subsidios. Por un lado, usuarios
industriales, domésticos, urbanos, rurales, etc., que buscan mayor eficiencia y
menor impacto ambiental. Y por otro, investigadores e inventores que buscan
nuevas fuentes energéticas, acompañados por políticas acordes. "El
proceso avanza muy rápido y comienzan a aparecer nuevas herramientas de
transformación de recursos primarios en fuentes de energía que el consumidor
puede usar", sintetizó Fraguío.
Un caso paradigmático es el de una planta de etanol en
Minnesota, que nuclea a 500 productores y construyó este año un horno de pirólisis
para generar electricidad y gas a partir de los rastrojos de maíz y trigo que
compra a sus productores asociados. Esta iniciativa le genera al agricultor de
la zona un ingreso extra. Otro ejemplo es el desarrollo de granjas eólicas, que
generan electricidad para su ciudad y con el excedente abastecen a otros
pueblos. "Estos sistemas bioenergéticos generan nuevas fuentes de ingresos
al productor agropecuario, cuya economía siempre dependió de fuertes
subsidios", analizó el directivo de MAIZAR.
¿Y por casa?
"Hay una cuestión de liderazgo que en nuestro país
aún no cuajó, y es hacia donde siempre apuntó el mensaje de MAIZAR. Queremos
que toda la cadena vea su base en la captura de la energía solar y otras formas
que todavía no se están usando, como la eólica", señaló Fraguío.
Según él, en Argentina el productor agropecuario podría ser el desarrollador
de las energías renovables y convertirse en actor clave para la solución de la
crisis energética.
En su exposición, el Director Ejecutivo de las
cadenas de maíz y sorgo dijo que nuestro país tiene mucho potencial y que
puede producir mucho más energías renovables de las que puede consumir. Pero
ese potencial es necesario estimularlo con acciones y, por eso, agregó que
"desde MAIZAR, buscamos trabajar sobre los valores básicos de una
relación en cadena, integrando cultura, estructura, estrategia, y trabajando
coordinadamente por un mismo objetivo: una cadena de energías renovables, o
avícola, o de cerdos, y que todas sean competitivas".
Para MAIZAR, a los países que cuentan con
combustibles propios, como la Argentina, les cuesta más reconocer que pueden
que hacer algo para promover su desarrollo regional, aumentando el empleo y las
inversiones, basados en el nuevo paradigma energético. "Nosotros tenemos
petróleo, algo de gas natural, importamos otro tanto y aun contamos con mucho
potencial para desarrollar en materia de energías renovables", concluyó
el Director de la cadena del maíz.
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