|
Noviembre de 2006 |
Visita al Puerto de Bahía Blanca
|
|
El rol de la industria en el negocio girasolero |
Según el estudio
de la cadena, el sector industrial mueve 202 millones de dólares en la
economía nacional cada año. Es el eslabón más cercano al consumo y el que
convierte al grano de girasol en los cuatro productos que el mercado demanda.
La planta de Cargill en Ingeniero White, Bahía Blanca, fue
el escenario propuesto por la Asociación Argentina de Girasol (ASAGIR) para
analizar en conjunto el rol de la industria en la cadena del girasol argentino.
Hacia allá fueron miembros del consejo directivo de la entidad acompañados de
la prensa. El objetivo de la visita, que se repetirá en breve en el puerto de
Rosario, fue echar luz sobre el funcionamiento del segundo eslabón en
importancia dentro de la cadena girasolera nacional.
Según el mapa de la cadena elaborado el año pasado por
ASAGIR, la industria aceitera mueve cada año en la economía nacional un total
de 202 millones de dólares. En la actualidad, son 8 las compañías aceiteras
que industrializan al girasol argentino y lo envían al mundo en un 75 %.
En la última campaña fueron procesadas un total de 3.7
millones de toneladas de girasol y, según las estimaciones, se le sumarán
otras 500 mil toneladas si se cumplen las buenas perspectivas de siembra y
rendimientos.
De la producción argentina se extraen 1.63 millones de
toneladas de aceite, responsable del 80 % del precio del grano de girasol, y
1.60 millones de toneladas de pellets que en un 60 % es exportado.
El aceite se comercializa mayoritariamente crudo a granel o
refinado a granel, también embotellado y con marca donde se observa el mayor
agregado de valor.
El puerto de Bahía Blanca es uno de los más importantes
del país. Por allí pasan más de 7 millones de toneladas de grano. En lo que
hace a girasol, en el año 2005 las dos fábricas radicadas allí operaron más
de 268 mil toneladas de aceite de girasol, casi 290 mil toneladas de pellets y
14.500 toneladas de semillas.
Según los datos presentados por Francisco Morelli,
responsable del negocio de girasol de Cargill y miembro del consejo directivo de
ASAGIR, el mercado mundial se presenta muy favorable para el girasol argentino.
El incremento de la demanda del aceite de colza para la producción de
biodiésel, generado por la industria de biocombustibles, fundamentalmente en
Europa, está dejando espacios al aceite de girasol para el consumo humano.
"El aumento mundial del consumo promedio de aceites y
grasas con destino a alimentos es del 3,5% anual y se espera una demanda extra,
que no está muy clara pero puede ir de 1 a 3 millones de toneladas para la
producción de biocombustible", explicó Morelli.
En el mundo, el aceite de girasol compite con el de otros
aceites, como los de palma, soja y colza. Esta competencia es la que define el
mercado. Se producen 154 millones de toneladas de aceite en el mundo, 11
millones son de girasol. Palma y soja son los grandes jugadores. El comercio
mundial de aceite es de 46 millones de toneladas. Argentina participa en el
mercado mundial con el 20 a 25 % del pellet de girasol y con el 30 % del aceite.
La fábrica
A la planta de Cargill el grano de girasol ingresa en un 30
% por ferrocarril y el resto en camión, proveniente de un área que va de ruta
5 hacia al Sur. Allí se descarga, acondiciona, almacena y procesa para
convertirse luego en aceite crudo, aceite refinado, harina y pellet que en gran
parte serán exportados. El grano de girasol es sometido a una docena de
procesos para salir al mercado.
El eslabón de la industria procesadora es el que se
encuentra más cercano a la demanda. Es el que caracteriza con mayor precisión
qué quiere el consumidor. Europa y Japón son mercados de gran importancia para
nuestro país y de los más exigentes en la calidad de los productos. Los
residuos de pesticidas se vuelven en este caso uno de los grandes desafíos a
los que se enfrenta la exportación. El mayor responsable en el exceso de
pesticidas es la aplicación durante el almacenamiento, en particular previa al
despacho puerto o fábrica. El contenido de pesticidas en granos y aceites
argentinos es mayor al de otros países y no existe armonización entre los
principios activos autorizados en la Argentina con los del resto del mundo.
El pellet
Hugo Arelovich, de la Universidad Nacional del Sur,
presentó las oportunidades que tiene el girasol en la alimentación animal como
fuente de proteína. "La harina de girasol es la cuarta en producción y
utilización en el mundo", dijo el técnico. Es un producto muy utilizado
en la producción lechera como fuente de proteína. En bovinos de carne, el
subproducto puede ser una parte complementaria de la alimentación proteica.
Según lo expuesto por Arelovich, en el caso de experiencias
en campos de cría en la zona Sur, se han obtenido buenos resultados en la
complementación de alimentación pastoril suplementado con pellet de girasol,
con ganancias de más de 400 gramos por día y ganancias del 10 % en el
porcentaje de destete. El análisis presentado indica que el impacto económico
de la suplementación con pellet de girasol se traduce en ganancias moderadas de
peso y mejoras reproductivas.
Calidad
La visita propuesta por ASAGIR al complejo aceitero de
Bahía Blanca incluyó un recorrido por la Bolsa de Cereales local y el
laboratorio de la Cámara Arbitral. La entidad, de gran importancia para el
comercio de granos de una zona ubicada a 350 km a la redonda, analiza entre 270
y 300 mil muestras de granos cada año, el 50 % de lo que se produce en la
región.
Desde el laboratorio sostienen que en lo que hace a girasol,
queda reflejado que no solo el aceite es motivo de preocupación, sino también
se ve un incremento en los niveles de materia grasa. "En el ’99, el
porcentaje promedio era de 48 % de materia grasa, hoy ese porcentaje ascendió
al 50 %", dijeron en Bahía.
|