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Marzo de 2005 |
Ensayos comparativos en Carlos Casares
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Records Productivos en la Cuna del Girasol |
Cerca de 5000 kg/ha
fue la expectativa de rinde que generó una parcela experimental sembrada en
Carlos Casares con 42 híbridos de girasol. Lo mejor: los productores de la zona
no le tienen envidia.
42 híbridos de girasol pertenecientes a 12 empresas
proveedoras de semillas fueron evaluados a campo en un ensayo realizado por la
Chacra Experimental de Bellocq perteneciente al Ministerio de Asuntos Agrarios
de la provincia de Buenos Aires con la supervisión de la Asociación Argentina
de Girasol (ASAGIR) en el marco de la Red Nacional de Ensayos de Cultivares.
La parcela fue sembrada en el predio del Parque Industrial
de Carlos Casares. A allí se acercaron productores, técnicos y referentes del
Ministerio de Asuntos Agrarios y de ASAGIR. El objetivo de la reunión fue
mostrar un conjunto de cultivares sembrados en condiciones cercanas a las
necesarias para lograr el potencial productivo a campo, considerando además
fecha de siembra, fertilidad y control de malezas.
Las expectativas de rinde para los ensayos recorridos en
Carlos Casares rondan los 5000 kilos por hectárea. "Valores muy buenos
desde el punto de vista del cultivo porque están muy cerca de lo que se
interpreta es el potencial de los híbridos comerciales - dijo Carlos Feoli,
Coordinador Técnico de la ASAGIR - pese a que son rendimientos aún alejados
del potencial teórico, que significaría avanzar un poquito más en el
perfeccionamiento del germoplasma de girasol".
Desde la cuna
No debe existir productor en Carlos Casares que no haya
visto florecer girasol en sus campos. En este partido, girasolero por
tradición, los inmigrantes de origen ruso-judío ingresaron las semillas que
darían origen a los primeros cultivos.
La diversidad de los suelos del lugar ha generado en los
últimos años importantes fluctuaciones en cuanto al rinde. En una misma
cosecha se han registrado máximos superiores a los 4 mil kilos por hectárea en
algunos campos mientras que en otros el rendimiento ha estado en el orden de los
1500 kilos.
"El suelo del lugar tiene una gran influencia sobre el
comportamiento del girasol, por lo que el rinde promedio está hoy alrededor de
los 2 mil kilos" precisó Feoli.
En ese sentido explicó que "uno de los grandes
objetivos de los encuentros que ASAGIR viene realizando apuntan a que el
productor, el profesional que toma decisiones respecto de los aspectos
productivos, tenga disponible la mejor información y pueda de esa manera tomar
las decisiones más acertadas".
Pero Casares es también un distrito fuertemente ganadero.
Por lo tanto, como explicó Feoli, "el girasol es una alternativa
particularmente válida para esta zona, principalmente para las rotaciones
agrícolo-ganadera. El girasol sembrado temprano puede ser cosechado en febrero
y en este contexto la siembra de un verdeo o de una pastura en marzo lo hace
posible, lo que no ocurre lo mismo con otros cultivos".
El ensayo
La de Bellocq es sólo una de las Chacras del MAA que
participan en la Red Nacional de Evaluación de Cultivares de Girasol. A ella se
suman Miramar y Barrow
Según lo expresado por Juan Greco, técnico responsable de
la Chacra, el ensayo fue sembrado de 2 a 3 semillas por golpe, a 30
centímetros, con una densidad de 47.600 plantas por hectárea. A los 15 días
de la emergencia se produjo el raleo. Inmediatamente después de la siembra se
usó herbicida preemergente, una mezcla de 700 centímetros cúbicos de
acetoclor y más 700 centímetros cúbicos de flurocloridona con 100 litros de
agua.
La siembra fue realizada el 28 de octubre y el 5 de
noviembre empezó a asomar el cultivo. De las 2 o 3 semillas nacidas se dejó
sólo una. "Con eso nos aseguramos que toda la parcela tenga uniformidad de
plantas, que no haya competencia entre ellas. Se sembró todo el mismo día, se
pulverizó el mismo día, se raleó a los 15 días todo el lote.
"Según los productores conocedores, estos girasoles
van a rendir alrededor de 5 mil kilos por hectárea", dijo Greco.
La experiencia real
El productor de los 5000 kilos
Néstor Mancinelli es por tradición un gran productor
girasolero. Diez años atrás, Carlos Casares era puro girasol. Las inundaciones
y la difusión de la soja hicieron que el cultivo se corriera. "Yo fui uno
de los pocos que me mantuve sembrando girasol", dice Mancinelli con orgullo
y argumenta: "lo mantenía porque a veces falla un cultivo, y porque es
necesario variar".
Durante los "años malos del girasol", en la zona
se solían obtener de 1500 a 2000 kilos por hectárea. El viento los volteaba,
las cosechas se malograban por causa del exceso hídrico. Pero volvieron los
buenos tiempos, con períodos secos en floración y en la campaña pasada se
lograron más de 4000 kilos por hectárea. Algo similar se obtendrá este año.
De un año a otro, la superficie girasolera en Carlos Casares se cuadruplicó.
Mancinelli espera para esta campaña casi 5000 kilos. Dice
que hay mucho por experimentar, principalmente con los preemergentes.
"Yo soy de sembrar temprano, más o menos el 15 de
octubre y por ahí en enero, de segunda. El de segunda me rinde entre 1500-1800
kilos", cuenta el productor que además es contratista.
Mancinelli dice que siembra girasol de segunda por
tradición. "Antes acá la soja no se conocía. Era trigo-girasol,
cebada-girasol, centeno-girasol. Con la soja el girasol de segunda desapareció
y yo siempre mantuve la ideología de seguir con él. Además, como hago
ganadería, el girasol me adelanta para la siembra de avena.
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