El exceso en la oferta de
proteínas y cereales que se viene dando en el mundo desde el mes de septiembre
ha ocasionado un efecto depresor en los precios de la soja, el trigo y el maíz.
No ha ocurrido lo mismo con los aceites. Un ciclo de producción estable en
palma y girasol, sin grandes sobresaltos ni récords productivos, hacen prever
para el cultivo precios sostenidos en los próximos meses.
En el mercado local este dato de
la realidad está claramente expresado. Por ejemplo, el 12 de diciembre de 2003,
el trigo en el mercado disponible (Buenos Aires y Bahía Blanca) estaba a 388
pesos la tonelada. Hoy, esa misma tonelada se cotiza a 260 pesos. En el caso de
la soja el panorama es similar. En la misma fecha de 2003, la tonelada de soja
cotizaba a un valor de 650 pesos, en este diciembre de 2004 está a 470.
En cambio, la realidad del
girasol disponible ha sido una de las más estables. La diferencia entre fechas
fue de solo 90 pesos. De los 600 pesos la tonelada el 12 de diciembre de 2003,
pasó a 510 pesos en la misma fecha de 2004. Finalmente, en el caso del maíz en
el Mercado a Término de Buenos Aires pasó de 91 dólares por tonelada a 71, en
las dos fechas tomadas como referencia.
A largo plazo
Nadie puede descartar que en el
futuro pasemos por situaciones donde los precios de los aceites decaigan y con
ellos los del girasol. Sin embargo, en esos ciclos el precio de los aceites
puede verse favorecido por la creciente demanda del diesel. En tanto que la
demanda del aceite de girasol se puede ver favorecida por el uso de variedades
medio y alto oleicos que presentan alternativas de estabilidad (reemplazando a
los aceites hidrogenados por el tema trans) y de baja saturación.
Recordemos que la demanda de
aceites de mayor estabilidad y mayor viscosidad está siendo actualmente
obtenida mediante la hidrogenación de aceites poli insaturados. Este proceso
deriva en la formación de configuraciones químicas llamadas trans, asociadas
con cardiopatías, en particular con la formación de LDL o colesterol malo. Los
aceites usados generalmente para hacer papas fritas y otras comidas rápidas son
de este tipo. Los aceites medio y en particular los alto oleico tienen
naturalmente esa estabilidad, sin necesidad de hidrogenación. La viscosidad en
cambio, es una propiedad no resuelta aún.
"Siguiendo esta tendencia,
el desarrollo de los girasoles medio y alto oleico ya ha comenzado en nuestro
país. Prácticamente la totalidad de los semilleros tiene listo el lanzamiento
de híbridos de estas características para cuando la demanda lo indique",
explicó Carlos Feoli, Coordinador Técnico de la Asociación Argentina de
Girasol (ASAGIR).
Qué quiere la industria
Por un lado, para la industria es
imprescindible el mantenimiento de altos rindes de manera que el cultivo pueda
competir en períodos de bajos precios relativos del aceite. Además, este
sector de la cadena girasolera demanda el desarrollo de aceites de girasol
alternativos diferenciales que permitan ingresar con el producto argentino a
mercados más sofisticados.
De todas maneras, el tema más
urgente para la industria es la presencia de pesticidas en el aceite y el grano,
y el uso de buenas prácticas de almacenamiento que eviten el exceso de
pesticidas que puedan afectar el acceso a los mercados.
Por el lado del pellet de
girasol, la prioridad es el desarrollo de un mayor consumo interno en la
Argentina. El crecimiento de los planteos ganaderos intensivos es una salida que
permite defender el precio del producto, seriamente afectado por la distancia a
los mercados y los altos valores de los fletes marítimos. Es importante
destacar que un reciente informe de la Cámara de Engordadores de Hacienda
Vacuna indica que ya hay 1,2 millones de animales que tienen en nuestros país
algún grado de engorde a corral.
Prensa ASAGIR