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Marzo de 2009 |
Girasol: Informe Económico al 23-03-09
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Las buenas noticias vienen de afuera |
El Programa deficitario del Gobierno de los EEUU, que
inducía un dólar fuerte, ha sido "desplazado" por un modelo
público-privado de salvataje a los bancos, que mantendrá un dólar débil.
Esta es una buena noticia, si se continúa con una eficiente coordinación
internacional en la reunión del G-20 y un desaliento al creciente
proteccionismo. Los precios internacionales del aceite de girasol mejoran para
el segundo semestre. Comienza a evidenciarse algún entusiasmo en el sector
exportador. La política pública nacional sigue discriminando a la cadena de
valor del girasol.
Informe del Lic. Jorge Ingaramo,
economista asesor de la Asociación Argentina de Girasol (ASAGIR).
El Programa Presupuestario enviado al Congreso por el
Presidente Obama, a comienzos de marzo, no fue bien recibido por el sector
financiero, ni por Wall Street. A raíz de ello, y a la espera de un déficit
presupuestario equivalente a 12 puntos del PBI, las acciones de los principales
bancos se derrumbaron, a valores irrisorios. Hubo expectativa de aumento en las
tasas de interés consistente con el financiamiento, vía deuda pública, de
semejante desequilibrio.
Recién el lunes 23 se conoció el Programa de salvataje de
los bancos, a través de una colaboración público-privada que propicia la
compra de activos tóxicos, mediante mecanismos de subasta o de licitación, que
permitirán morigerar los balances de las entidades financieras y, de esa
manera, ir liberando liquidez crediticia. El Programa fue bien recibido por los
mercados, que ya habían tomado nota de un aumento del 5,1%, en febrero, en el
volumen transado por el sector inmobiliario.
Aunque se demorará en dos meses la puesta en marcha de este
mecanismo, todo parece indicar que tendrá posibilidades de contribuir a una
recuperación económica. Pese a que la Reserva Federal mantiene tasas de
referencia próximas al 0-0,25% anual, lo cierto es que los bancos (para retener
a los depositantes, en un marco de desconfianza), pagan valores positivos,
comparados con la inflación esperada.
Al cambiar el ánimo de los agentes económicos y
brindársele una oportunidad de inversión a tenedores de dólares y títulos
públicos, se especula con una rápida mejora en el valor de los activos. No
debe olvidarse que los que compraron papeles, con un barril de petróleo a U$S
147 y hoy los tienen en sus balances, tuvieron como contraparte inversores que
se los vendieron, habiéndolos adquirido por cifras inferiores. Es
imprescindible, para la recuperación económica, que estos
"ganadores" comiencen a invertir sus utilidades en activos baratos, al
haber logrado una "sociedad" con el sector público y por ende, con
los contribuyentes.
Una menor tasa de interés, resultado de una exitosa
operación como la descripta, redundará en un valor debilitado de la divisa
norteamericana, que siempre será propicio a mejores precios de las commodities.
Este "ambiente" es el que viviremos, por lo menos hasta la reunión
del G-20, el 2 de abril, donde se tomarán decisiones de colaboración entre
países, tendientes a: a) evitar el contagio de medidas proteccionistas, que
podrían profundizar la crisis (se espera una caída del 9%, cifra inédita, en
el comercio mundial, para 2009), b) generar ampliaciones de capital para
organismos internacionales y c) mejores regulaciones para la operatoria
financiera globalizada.
Siempre es mejor que estas reuniones se lleven a cabo en un
marco distendido, merced a la recuperación que, se espera, podría continuar en
los indicadores bursátiles a nivel mundial. Este sería el primer "efecto
riqueza" positivo luego del mencionado aumento registrado en febrero de las
operaciones inmobiliarias en los EEUU.
En este marco, el precio del aceite de girasol, en
Rótterdam, subió a 800 U$S/t, para posiciones cortas y 840 U$S/t para fines de
2009. Registra una prima del 3,8 % con respecto al de soja y cotiza en paridad,
si se considera el de canola. Hace un año, las primas eran del 26,2 y del 22,6%
respectivamente, lo cual indica no sólo la extrema escasez de girasol,
registrada en la campaña pasada, sino también la priorización, en la Unión
Europea, del uso de canola y girasol, provenientes de su reciente producción
record.
Conviene recordar que si nuestra producción ingresara a los
mercados del Hemisferio Norte a valores de, digamos, 820 U$S/t promedio, se
estaría percibiendo un precio 18% superior al promedio histórico decenal,
previo al inicio de la "burbuja".
Mercado local
La industria exportadora ha comenzado a mostrar cierto
interés, en vista de la rápida digestión que está experimentando la cosecha
record del Hemisferio Norte, tanto para nuestro aceite como para el de canola
(también empleado para biodiesel).
El precio FOB fijado por la SAGPyA es de 665 U$S/t. Registra
una suave mejora respecto del piso de 625 (post-burbuja) de comienzos de
diciembre de 2008.
En el disponible, se paga 188 U$S/t, en tanto, la posición
marzo, en el término, cerró a 190 U$S/t.
La cosecha
Según el Informe de la Bolsa de Cereales, del pasado fin de
semana, el 80,1% del área cosechable (2 millones de hectáreas) de girasol
había sido recolectado, con un rendimiento promedio nacional de 15,1 qq/ha, lo
cual implica un volumen obtenido de 2,3 M de t. Restaban, entonces, unas 400.000
hectáreas, de las cuales unas 235.000 corresponden al Sudeste de la provincia
de Buenos Aires. En esta región, se llevaba recolectado el 60%, con un
rendimiento promedio de 16 qq/ha. Suponiendo una leve mejora en los rindes
obtenidos, es dable esperar una producción nacional superior a los 3 M de t.
Tanto en el Centro-Norte de Santa Fe como en la Región NEA,
los rindes han sido malos (8 a 12 qq/ha). Lo propio ocurrió en Entre Ríos y en
el Sudoeste de Buenos Aires y Sur de La Pampa. Los rendimientos que se están
logrando en Oeste de Buenos Aires, Norte de La Pampa, San Luis y la Región de
Mar y Sierras del Sudeste compensan dicha merma promedio en la productividad por
hectárea.
La caída en la producción nacional será del 35%, con
respecto a la campaña pasada. Dicha baja se amplía al 39%, si se la compara
con lo obtenible, en condiciones climáticas normales y con la intención de
siembra que originalmente tuvieron los productores (8% superior a la
efectivamente lograda).
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