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9 de junio de 2004 |
Una mirada sobre la próxima campaña
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El Girasol tiene una Oportunidad |
Este contexto de precios y
los nuevos paquetes tecnológicos destinados al cultivo podrían favorecer el
crecimiento del girasol en la próxima campaña.
Tras reconocer la
complejidad que tiene realizar análisis de cara al futuro en este nuevo
contexto de precios, Oscar Alvarado, presidente de ASAGIR, expresó la
posibilidad de que parte de la superficie que en principio estaba destinada a la
soja -unas 15 millones de hectáreas - vaya a parar a otros cultivos. "Si
con este movimiento de precios uno o dos millones de hectáreas dan marcha
atrás, una parte bastante importante iría a maíz y es esperable que exista
cierto crecimiento para el girasol. Puntualmente hoy el girasol ya vale más que
la soja", dijo Alvarado.
Tecnologías
Al referirse a las
limitantes que encuentra el cultivo de girasol para crecer en el país, el
presidente de ASAGIR destacó la estabilidad de la producción.
"Si uno observa los
rindes promedio del girasol en Argentina en los últimos años, no ha habido un
crecimiento importante como en maíz, trigo y soja", dijo Alvarado.
"En el caso del
girasol hemos disminuido la superficie sin aumentar los rendimientos. Es cierto
que el girasol se ha corrido hacia áreas más marginales y esto ha hecho que
baje la productividad. Pero también es cierto que existe un paquete
tecnológico importante del que debemos hacer uso", explicó el productor
representante de El Tejar en el Consejo Directivo de ASAGIR.
A nivel de ensayos el
girasol rinde 40-45 qq/ha y en los potreros el promedio país es de 1700 kilos,
con variaciones que van de 600 a 2800 - 2900 kilogramos por hectárea.
"Ahí hay un tema de la incorporación de tecnología", expresó
Alvarado. "El girasol no es un cultivo fácil de hacer. Las enfermedades
afectan mucho al cultivo y todavía hace falta un desarrollo importante desde el
punto de vista de la genética".
Pese a esto, para Pablo
Ogallar, vicepresidente primero de la entidad, "en los últimos años el
girasol ha dado un salto tecnológico importante que el productor no lo está
percibiendo en su gran magnitud. Es el caso de los girasoles Clearfield, que
resuelven uno de los problemas más grandes del cultivo en el país como las
malezas".
Comercialización
Por otro lado hay un
tema de mercados. "Al ser tan importante la incidencia de Argentina en el
mercado internacional, el productor tiene la percepción de que no es un precio
tan transparente. Pero se trata justamente de un tema de percepción", dijo
Alvarado y agregó que la otra cuestión radica en la forma de medir la
bonificación, un elemento que no es incorporado correctamente a la hora de
evaluar los precios del cultivo.
Para Pablo Ogallar, el
mayor competidor del girasol a nivel país es el precio de la soja. Según el
vicepresidente de la entidad, "un precio estable en el marco de un
diferencial de entre 20 y 25 dólares de precio entre un cultivo y otro, con la
tecnología disponible como el desarrollo de la Siembra Directa, los híbridos
específicos y la tecnología Clearfield, el girasol tiene posibilidades de
crecer".
"La tecnología
actual versus dos años atrás ha dado un paso importante. La idea es poder
concentrar esta tecnología en cada una de las regiones, medirlas,
trasladárselas al productor para que tenga la opción de mejorar su
productividad", concluyó Ogallar.
Mercados mundiales
"Los precios de los
cultivos oleaginosos son los más condicionados por el mercado", dijo
Francisco Morelli, representante de Cargill en ASAGIR durante la reunión
realizada en el Chaco.
En el caso del girasol,
el 80 % del valor se obtiene por el aceite. Entre el 65 y el 75 % del grano de
girasol se exporta, principalmente como aceite y pellet.
"En el mundo se
producen 28 millones de toneladas de girasol y se comercializan 8 millones. Se
trata de uno de los principales proveedores de proteínas y aceite. Argentina
produce girasol básicamente para exportación y participa con el 33 % del
comercio mundial - en 1998 representaba el 68 %-", explicó Morelli,
dimensionando el mercado del cultivo.
Al referirse a uno de
los principales desafíos que el cultivo argentino debe enfrentar en el mercado
internacional, el especialista de Cargill se refirió al flujo de pesticidas
residuales en aceite de girasol.
"Si bien no se
trata de un tema de toxicidad, sí representa una limitante comercial si se
tienen en cuenta las cada vez mayores exigencias del mercado europeo",
explicó Morelli.
El problema radica en la
aplicación de pesticidas en almacenaje y en el residuo que permanece durante
las restantes etapas de industrialización. Europa tiene un margen de tolerancia
de 20 ppm, las reglamentaciones del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad
Agroalimentaria (SENASA) estipulan 500 ppm, mientras que la realidad del país
indica la existencia de 2000 ppm.
Para los integrantes de
la cadena de girasol nucleados en ASAGIR, no se trata de un problema menor.
"En cualquier momento Europa puede endurecer su postura sobre este tema, lo
que acarrearía graves perjuicios para la exportación del girasol
argentino", destacó Morelli. En este sentido, ASAGIR está trabajando en
la difusión del problema. El objetivo es programar capacitaciones que permitan
extender una mecánica de control de insectos más válida.
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