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Septiembre de 2004 |
Los Desafíos del Girasol Pampeano
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Lejos del Rendimiento Potencial |
Hoy los productores pampeanos logran un promedio de 1760 kilogramos
de grano por hectárea cuando el rendimiento potencial supera los 5000.
Si se analiza el
rendimiento promedio de la provincia de La Pampa (campañas 99-2002), éste
estuvo en 1760 kg por hectárea. Sin embargo, de acuerdo a los estudios
realizados, el rendimiento potencial de los mejores híbridos hoy disponibles
alcanza los 5000 kg/ha.
"Hay un gran trecho
todavía. Necesitamos saber cuáles son los problemas que tenemos para
acercarnos a ese potencial", dijo Andrés Corró Mola, técnico del INTA y
presidente del Colegio de Ingenieros Agrónomos de La Pampa, durante el
encuentro organizado por la Asociación Argentina de Girasol en General Pico de
la que participaron las autoridades de la entidad junto a más de 150
productores de la región.
El técnico pampeano
analizó la evolución del cultivo en la región a partir de datos aportados por
Radar. De esta forma graficó que mientras el girasol se viene presentando con
altibajos en la zona y cierta tendencia decreciente, crece la soja y el maíz se
muestra estable. La Pampa aporta el 19 % del girasol nacional: para la provincia
el cultivo de girasol es muy importante.
Realidad por zonas
Corró Mola caracterizó
la realidad del girasol en los distintos ambientes productivos de La Pampa. Dijo
que en la planicie con tosca, hacia el sudeste de La Pampa, se está limitando
el potencial productivo que tiene el girasol. En tanto, las zonas medanosas son
las que mejores potenciales tienen: son suelos más profundos, hay presencia de
agua en la napa y el girasol puede escalar sin dificultad todo el perfil.
En las zonas con tosca,
en el Norte, el promedio de rinde es un 1 % menor que el provincial. Más hacia
el oeste, en suelos más profundos, el rendimiento sube con respecto al promedio
provincial y en la planicie con tosca, en el sur, los cultivos de gruesa pasan a
ser cultivos secundarios, se ven caídas de rendimientos en todos los cultivos.
Para Corró Mola, la
principal zona de girasol, con mayor potencial de rinde, se ubica contra la
provincia de Buenos Aires y es la zona donde empieza a competir con la soja y el
maíz.
Según el técnico, en
los últimos cuatro años el rendimiento del girasol se mantiene constante,
mientras que en soja o en maíz los rendimientos van en aumento. Sólo los
productores que incorporan tecnología logran hacer diferencia en el rendimiento
de girasol.
Sistema de siembra
De acuerdo a lo
expresado por Corró Mola, la superficie de siembra convencional va disminuyendo
en La Pampa en tanto que va a aumentando la siembra directa. En la campaña
2002/03 el 50 % de la superficie agrícola en la región fue realizada en
directa.
"En el caso de
girasol no se llega a ese 50 %, si bien hay más experiencia en el cultivo de
girasol, todavía se ven algunos problemas que solucionar en el tema
directa", explicó el técnico.
"Hay que desarrollar un poco más de investigación para explicar el escaso
crecimiento del girasol en directa", dijo el técnico y agregó que una
explicación puede ser que el girasol tiene mayor susceptibilidad a los
problemas físicos del suelo o el desplazamiento del cultivo hacia la zona con
tosca, "sabemos que en la zona medanosa hay mayor presencia de directa,
pero no tenemos certezas sobre las razones que hacen a este fenómeno".
Debido al sistema mixto
predominante en la región, Corró Mola detalló que el 37 % de los antecesores
al girasol son verdeos de invierno, le siguen cultivos de cosecha gruesa (25 %)
y de fina (2 %).
Tecnología
Corró Mola comentó a los productores presentes en la reunión realizada en
General Pico la realidad del cultivo en algunos aspectos que hacen a la
tecnología agronómica.
"En fertilización,
en convencional, se hace un arrancador, se comienza con 50 kg de fosfato
diamónico, urea o una mezcla de los dos", dijo el ingeniero y "en
control de malezas, como regla general, se hace un control preemergente".
A la hora de comentar
las mejoras tecnológicas que se han ido incorporando en sistemas productivos de
la zona, el técnico detalló:
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"En genética,
hay avances sobre el comportamiento de enfermedades (Verticillium,
Sclerotinia y Mildiu)".
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"Tenemos mayor
potencial de rendimiento, tal vez no tanto como en los otros cultivos, y
mejor adaptación".
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"También
trabajamos desde hace unos años con diferenciación por calidad. Tenemos
girasoles oleico o confiteros que el productor diferencia por calidad".
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En control de
malezas la secuencia de uso es presiembra, preemergencia y ahora post
emergencia. "Sobre estas estrategias tenemos nuevos interrogantes que
son cuál es la persistencia del producto, cuáles son los cultivos que
pueden ir en la rotación, qué susceptibilidad tienen los cultivos y cómo
es el tema del manejo de residuos en suelo", expresó el técnico.
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"En la
estructura del cultivo, en distanciamiento hubo un cambio a 52 cm pero no
por aumento de productividad sino por uso de maquinaria adaptada para
soja".
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"En fecha de
siembra se continúa con el inicio a mediados de octubre".
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"En densidad no
hubo cambios, se habla de 35 a 50 mil plantas por hectárea"
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"Hay avances en
el manejo del agua. Un tema fundamental, principal factor limitando el
rendimiento".
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"Hubo ajustes
en respuesta a nutrientes, principalmente en nitrógeno y fósforo. También
se ve respuesta a azufre relacionadas con el índice de calidad".
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"En
fertilización profunda y en fertilización líquida también se
incorporaron algunos sistemas. Se está incorporando una reja que favorece
la incorporación de fertilizantes ya sea líquidos o sólidos en mayor
profundidad. Esto presenta ventajas debido a la sensibilidad del girasol
frente a la compactación".
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"En sistema de
siembra el cambio fue sobre todo en la planicie medanosa donde pasamos a
directa. Se utilizan además monitores de siembra y se están incorporando
sembradoras neumáticas".
Los desafíos
El técnico no dudó en
que uno de los principales desafíos es identificar las limitantes que impiden
acceder al rendimiento potencial.
Otro desafío según
Corró Mola es incorporar la agricultura de precisión. "En un lote que
obtenemos 3000-3500 kg/ha es probable que en algunas partes el rendimiento este
en 4500-5000 y en otras 1500-2000, con esa variabilidad detectada por la
tecnología, se puede hacer un manejo distinto y llegar a asignar insumos de
manera diferencial y obtener un mejor rendimiento".
"Otro es diferenciar por calidad y solucionar los problemas de la
competitividad de la cadena", concluyó el especialista.
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