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Octubre de 2005 |
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Reunión de ASAGIR en San Luis |
La provincia de San Luis es una de las zonas del país donde el girasol nació
para quedarse y expandirse. El paquete tecnológico que hoy dispone el cultivo
ayuda a consolidar el área agrícola de la región.
En el marco de la serie de reuniones técnicas que la
Asociación Argentina de Girasol viene organizando en distintos puntos del
país, la semana pasada se llevó a cabo en Buena Esperanza, provincia de San
Luis, una reunión con productores y técnicos de la región oeste girasolera,
una zona a la que el girasol le calza perfecto.
La provincia de San Luis, debido a su restringida
disponibilidad hídrica, ha representado históricamente un desafío para muchos
cultivos agrícolas. El girasol reúne las condiciones para consolidarse en la
región. Las características del cultivo y la incorporación de nuevas
tecnologías como la siembra directa, el control de malezas y mejores cultivares
le dan a la oleaginosa un promisorio futuro en esta zona del país.
El año pasado, considerando los Departamentos de Roque
Sáenz Peña, Río Cuarto y General Roca, se hicieron unas 140 mil hectáreas de
girasol. En San Luis fueron 70 mil ha. "Estimamos que este año por el
avance de la soja puede haber una caída en Córdoba de alrededor del 10 % y en
San Luis pensamos que el área se puede extender en un 5 %. Si la zona va a
seguir siendo mixta, el girasol nunca va a ser desplazado de esta región porque
además de su adaptación al ambiente, le queda muy bien al productor en la
rotación. Por el contrario, con manejo y tecnología, es un cultivo con grandes
posibilidades de seguir creciendo hacia el oeste. Además, si lo comparamos con
la soja, a rindes iguales, el margen económico es mayor para el girasol",
dijo el responsable de la regional Córdoba- San Luis de ASAGIR, Daniel
Sorrentino, gerente de acopio de AGD en Villa Valeria, Córdoba.
El empresario pampeano y presidente de ASAGIR, Ignacio
Lartirigoyen, comentó durante la reunión que uno de los grandes objetivos de
la Asociación es fortalecer al sector productivo y bajar el costo de hacer
girasol en la actualidad. "La incorporación de tecnología disponible es
uno de los instrumentos que le permitirá a los productores incrementar los
rendimientos que hoy se encuentran en los 17.5 qq/ha promedio país", dijo
Lartirigoyen y comentó que junto a otras instituciones, ASAGIR lleva
comprometidos mas de 1.600.000 pesos que se orientan a la generación de
investigación y desarrollo de nuevas tecnologías para fortalecer el cultivo de
girasol.
Nadie duda que el girasol es el cultivo más seguro y
rentable de la zona. Varias razones contribuyen a esta afirmación: se trata de
suelos arenosos, con baja capacidad de retención de humedad, con concentración
de lluvias estivales y un uso eminentemente mixto de la tierra que lo hace ideal
para la rotación con pasturas.
Hace pocos años que paso a paso los productores han
comenzado a explorar los resultados que le da la incorporación de tecnología.
De esta forma se ha ido pasando de un promedio de 1300 kilos durante la última
década a 1700 kilos en los últimos cinco años o a los 2000 kilos de piso
obtenidos durante la última campaña por aquellos que optaron por fertilizar e
incorporar la tecnología Clearfield.
"La gente de la zona no tiene mucha cultura agrícola
todavía. Es importante por el tipo de suelos, la erosión y la escasa
disponibilidad de agua avanzar en el uso de siembra directa", recomendó
Sorrentino, quien ejemplificó que de Huinca Renancó a Buena Esperanza hay una
diferencia de lluvias importante: mientras el promedio de la primera es de 800
mm anuales, en el sur de San Luis las lluvias rondan apenas los 650 mm.
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TECNOLOGÍA LISTA PARA USAR
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MANEJO DEL SUELO Y POTENCIAL DE RENDIMIENTO
Durante el encuentro llevado a cabo en Buena Esperanza,
Alfredo Bono del INTA Anguil presentó un trabajo de investigación
orientado a la producción sustentable de girasol en la región semiárida
pampeana central (Sur de San Luis, Sur de Córdoba y La Pampa). En el caso
de Buena Esperanza se trata de suelos Haplustoles a los que les viene de
anillo la siembra directa.
El objetivo del trabajo es identificar las limitantes y
encontrar el manejo más adecuado. Siguiendo esta línea, Bono presentó
ensayos de híbridos realizados en el INTA Anguil donde se han logrado 5000
kg/ha bajo riego y con fertilización, en siembras de mediados de octubre.
La intención de estos trabajos no es promover necesariamente el riego sino
estudiar la productividad potencial del cultivo.
"El potencial del girasol puede llegar a 6000 y
7000 kilos, como hemos logrado en parcelas sembradas en González Moreno (en
Buenos Aires, al límite con La Pampa) con 53 % y 49 % de materia grasa. Son
potenciales reales, con o sin aplicación de fungicidas no ha habido grandes
diferencias", indicó el técnico.
Para los productores del sur puntano, con suelos
profundos y baja retención de agua (unos 90 mm), Bono recomendó la
realización de barbechos largos (de 60 días) porque mejoran las
propiedades físicas del suelo. También recomendó tener en cuenta el
índice de materia orgánica + textura medido en MO/limo+arcilla. El
técnico expresó que cuando hablamos de 4 o 4.5 para abajo estamos dando
cuenta de que existe baja cantidad de nutrientes, menor nitrógeno y se
puede hablar de menores rendimientos y menor respuesta del suelo. De 5 para
arriba las posibilidades de obtener mejores rendimientos son mayores.
"El rendimiento está vinculado a la capacidad de
retención de agua en primer lugar y en segundo lugar al índice de materia
orgánica", dijo Bono para destacar que los ensayos realizados
demuestran un mayor rendimiento con el agregado de N en V6 (estado de 4 a 6
pares de hojas), en relación al aplicado a la siembra.
"De 250 mm de humedad en el perfil para arriba, los
rendimientos pueden superar los 3000 kg/ha. Si aumentamos la dosis de N (a
partir de 70/80 kg) puede bajar el contenido de aceite del grano. 40 kg/ha
de N es lo más recomendado", dijo el técnico.
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LAS PLAGAS
Julio Ves Losada, del INTA Anguil, se refirió a plagas
en girasol. Dijo que por tratarse de un cultivo de lenta evolución, durante
sus 40 días iniciales, las plantas sufren una gran exposición a insectos
aéreos y del suelo.
Como estrategia para enfrentar las plagas, el técnico
recomendó en todos los casos hacer monitoreo previo.
En el caso de plagas del suelo, Ves Losada sugirió como
estrategia hacer una serie de pozos de 50x50x30 cm., bien distribuidos (5 en
pequeñas parcelas o 10 en el caso de lotes de 100 hectáreas) antes de la
siembra. De esta forma, se podrá saber cuál es el gusano que está
presente y qué tratamiento preventivo se puede hacer. En el caso de gusanos
blancos, el especialista sugirió utilizar como umbral la presencia de 6 a 8
larvas. Para gusanos del suelo, Ves Losada recomendó el uso de
curasemillas.
En el caso de los insectos aéreos destacó a las orugas
cortadoras, una larva aterciopelada, y los tenebriónidos. La estrategia
sugerida fue: una semana antes de la siembra hacer trampas con cebo tóxico.
Ubicar el cebo en un cuadrado de 9 m2. El producto utilizado se compone de
10 kg de grano partido, 500 gr. de azúcar, 200 gr. de jugo de naranja, 1
1/5 l. de agua, 80 cm3 de cipermetrina + clorpirifos.
"Con antecesor soja, hay probabilidades de mayor
cantidad de orugas cortadoras", dijo.
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ENFERMEDADES
Jesús Pérez Fernández, también del INTA ANGUIL se
refirió a las dos principales enfermedades que hoy afectan al cultivo de
girasol: Verticillium (hongo de suelo que está distribuido en toda la zona
girasolera argentina y produce el secado anticipado del girasol) y
Sclerotinia (con mayor presencia hacia el este).
Pérez Fernández presentó ensayos donde se analiza el
comportamiento de los híbridos de girasol a estas dos enfermedades que son
los que más inciden en el rendimiento.
En el caso de estudios a largo plazo y tras cuatro años de experiencia,
donde se evalúa el efecto de cultivares tolerantes a Verticillium y la
influencia de la siembra directa o convencional en el desarrollo de la
enfermedad, el técnico concluyó que los resultados demuestran que con
girasol tolerante en siembra directa se ve menor cantidad de plantas
enfermas.
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MALEZAS
Ángela Pérez de BASF presentó la tecnología
Clearfield para el control de malezas en girasol. Se trata de materiales
resistentes al herbicida Clearsol para el control de malezas mediante
aplicación en post emergencia temprana con gran efecto residual.
La especialista recomendó la aplicación cuando las
malezas son chicas, "cuando comienza a verdear el entresurco",
dijo, unos 25 días después de la emergencia.
"En aplicaciones en 4 hojas, el rendimiento del
girasol comienza a caer", recordó y comentó que el uso de Clearfield
entrega un lote limpio y permite obtener entre 200 y 450 kg/ha más de
rendimiento, además permite introducir al girasol en sistemas de siembra
directa y se logra mayor calidad comercial.
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MICRONUTRIENTES
Javier Brenner de YARA Argentina, se refirió a las
respuestas del girasol a la fertilización con Boro, un micronutriente
interesante para el cultivo altamente demandado para llegar a rendimientos
de 4000 kg/ha.
Brenner hizo fuerte hincapié en la necesidad de hacer
un buen diagnóstico del suelo y comentó que en suelos con pH alto y
textura arenosa hay carencia de Boro. Lo mismo ocurre en ambientes con alta
temperatura y escasez de humedad.
Con boro deficitario, el girasol desarrolla plantas
débiles, es más susceptible a enfermedades y presenta deformaciones de
capítulo. Con buena disponibilidad de boro, por el contrario, se incrementa
la germinación y la fertilidad de polen, se corren menores riesgos de
quebrado y de capítulo y tallos huecos. Por debajo de 35 ppm de boro en
hoja, se presentan problemas. En suelo, el límite es de 0.30 mg.
Brenner recomendó consultar el sitio www.tankmix.com
donde se pueden evaluar la compatibilidad de miles de combinaciones de boro
con agroquímicos, útiles para su aplicación.
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MERCADOS
Alberto Ospital, operador comercial de Oleaginosa Moreno
Hnos. y miembro de la comisión de mercados de ASAGIR, se refirió a las
perspectivas comerciales del girasol de cara a la campaña 2005/2006.
En lo referente a la posible producción nacional destacó la buena oferta
de girasol primicia, teniendo en cuenta la superficie sembrada en el Chaco
(aproximadamente 230 mil has.), la del Norte de Santa Fe (aprox. 120 mil
has.) y Santiago del Estero (de 5 a 10 mil has).
Con los incrementos en las otras áreas del país, es
esperable un piso de producción de 3.750.000 toneladas y un techo de
4.100.000 tn. sobre una superficie total que podría experimentar un
incremento de hasta el 17.5 %, esto significa que podrían sembrarse hasta
2.232.000 has.
Con respecto a los precios, Ospital comentó que
"se observa una leve baja del aceite de girasol (principal factor en la
definición del precio de la semilla) debido a las buenas condiciones
de desarrollo de los cultivos en Rusia y Ucrania y al incremento de área
registrado en nuestro país (los tres resultan los principales países
aportantes al volumen de producción mundial)".
Ospital recordó que tomar posición con ventas
"foward" en niveles de 160 dólares más las actuales
bonificaciones de entre 10 y 13 %, redondeando un valor final cercano a los
180 u$s/tn, no es para nada despreciable si se tienen en cuenta los precios
de los últimos años. Además, si se compara con el precio mayo de la soja
es como para ponerse a hacer números, según sea la región agrícola de la
que estemos hablando".
"Como uno de los factores alcistas esperables
para este año, podemos destacar la fuerte demanda que el consumo
mundial de biodiesel realizará sobre el aceite de colza, lo cual dejara
camino abierto al aceite de girasol, sobre todo en Europa, principales
clientes del aceite de girasol argentino", concluyó Ospital.
CASOS REALES
1.- EN BUSCA DEL EQUILIBRIO
Guillermo Wrigley es de Edimburgo y produce 15.000
hectáreas en San Luis. Dice que tiene una mirada diferente sobre la actividad
agropecuaria que a veces le trae problemas. "Nosotros asumimos al campo
como una inversión patrimonial, no lo medimos por la rentabilidad anual. Es una
caja de ahorro y no una vaca lechera", dijo Wrigley para quien su
preocupación actual radica en cómo manejar el aumento de la superficie
agrícola sobre campos que no han sido trabajados nunca o que están bajo monte.
Para el productor, la mirada a largo plazo genera a veces problemas de
caja pero sin dudas le permite contar con un patrimonio ascendente.
Nosotros compramos campos a 27 dólares y hoy valen 500. En
10 años, aumentar el patrimonio en dólares unas 25 veces es un buen
negocio", comentó.
"Decir no desmontemos no es la solución, tampoco
desmontemos todo. El tema es encontrar el equilibrio. Aunque el monte acá no es
nativo y es producto de la mala praxis de los primeros colonos, es parte de un
equilibrio natural que debemos aprender a preservar", dijo el productor.
La tecnología nivela
El primer cultivo de girasol de Buena Esperanza lo hizo
Guillermo Wrigley hace 22 años. Hoy destina a la gruesa de maíz y girasol unas
1000 hectáreas. Hace 7 años que cultiva en siembra directa. Obtiene 25 qq/ha
de girasol y sostiene que "la labor que hoy realiza ASAGIR es invalorable.
Nos ahorra trabajo a los productores y nos pone a la mano tecnologías que
sabemos vamos a poder utilizar".
"Esta zona tiene 101 años. Los primeros agricultores
compraron las tierras luego de la conquista del desierto. Tenían que elegir
entre Venado Tuerto o Buena Esperanza. Elegían esta zona porque era más apta
para la tecnología que existía en ese momento: el arado tirado a caballo. Los
productores sacrificaban rendimiento pero les resultaba más práctico laborear
porque era un suelo liviano para los animales. Después apareció todo el
paquete tecnológico para Venado que hizo que el valor de la tierra se
distanciara. Hoy estas técnicas nos traen de vuelta. Si bien no vamos a llegar
a una relación 1 a 1 entre la zona núcleo y ésta denominada marginal, tampoco
va a ser tan grande la diferencia", reflexionó Wrigley.
2.- LA SIEMBRA DIRECTA CAMBIÓ EL ENFOQUE
Juan Carlos Del Bosco es un típico productor mixto que hace
girasol en Buena Esperanza desde el año ’76. Sostiene que en esta zona la
siembra directa cambió el enfoque de todos los cultivos y vino a solucionar los
problemas de la zona: muy arenosa, con escasas lluvias, mucho viento, erosión.
"Recién estamos aprendiendo a hacer girasol en
directa", sostuvo Del Bosco al comentar que tras algunos años ha logrado
en directa rendimientos de girasol algo inferiores a los alcanzados en siembra
convencional, pero no quedan dudas del beneficio que el sistema le ha dado al
recurso suelo.
Del Bosco lleva entre cinco y siete años de directa,
rotando los lotes. "Lotes que vienen de maíz van a girasol o soja,
también hago trigo. Trato siempre de sembrar el girasol entre octubre y
noviembre. Y luego vuelvo a la pastura, una alfalfa consociada que me dura unos
cuatro o cinco años para luego regresar a la agricultura en directa. Trato de
tener un planteo diversificado", dijo el productor.
Prensa ASAGIR
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