Ya es un hecho. Canadá
en diciembre del próximo año, Estados Unidos en enero de 2006 y Europa y
Mercosur en los meses subsiguientes, deberán rotular todos los productos que
contengan hidrogenados con la leyenda: "se sugiere disminuir
progresivamente la ingesta de aceites hidrogenados".
Esto significa una
potencial oportunidad para aquellos aceites que no necesitan ser hidrogenados,
aquellos con alto contenido oleico o medio oleico. "Si bien no se trata de
un proceso de sustitución, ya que sigue habiendo un mercado para el linoleico,
serán los alto y medio oleico los que tendrán una oportunidad de crecimiento
en los mercados", explicó Carlos Feoli, Secretario Ejecutivo de la
Asociación Argentina de Girasol (ASAGIR).
"Siguiendo esta
tendencia, el desarrollo de los girasoles medio y alto oleico ya ha comenzado en
nuestro país. Prácticamente la totalidad de los semilleros tiene listo el
lanzamiento de híbridos de estas características para cuando la demanda lo
indique. En este momento hay una empresa ofertando y se espera que para este
año se sumen tres o cuatro más".
Qué piden
Como aderezo, cualquiera
de los aceites existentes sirve, aunque nuestro paladar está acostumbrado al
linoleico que tiene un sabor muy particular y es muy valorado en Europa.
En el caso de la
industria, los requisitos son otros. Carlos Feoli explicó que una de las
particularidades que hacen a esta actividad es la necesidad de contar con
materiales que tengan tolerancia a las altas temperaturas durante períodos
prolongados. Los aceites poliinsaturados, los que no tienen alto oleico, tienden
a desvirtuarse, se oxidan cuando alcanzan altas temperaturas. Debido a esto
existe el proceso de hidrogenación que resuelve el problema.
Esta hidrogenación es
una necesidad de uso industrial pero no es un proceso neutro. "De él se
desprende una transformación química técnicamente llamada trans que está
asociada a las cardiopatías... está probado que las configuraciones trans, es
decir, los aceites hidrogenados, favorecen la acumulación de colesterol
malo", explicó Feoli.
Nuevos nichos
"La Argentina tiene
la cultura de ofrecer un solo producto, no nos gusta la diferenciación, es
incómoda", ironizó Feoli para destacar que como ocurre con otros
cultivos, en girasol, el mercado tiene un commodity y nichos muy interesantes
para los diversificados.
El girasol es 50 por
ciento aceite y 20 por ciento proteína, pero vale fundamentalmente por el
aceite. Junto con la colza son las únicas especies aceiteras. En nuestro país,
cuando hablamos de la producción de aceite de girasol encontramos que el 95 por
ciento es linoleico - el aceite convencional -, y empieza a asomar el alto
oleico -con 80.000 hectáreas sembradas en el país- y el medio oleico -que no
cuenta con superficie en Argentina-.
"Hoy el mercado no
quiere los aceites saturados por una cuestión de salud, y se inclina por los
monoinsturados que están asociados a la limpieza de los residuos que tengan que
ver con las partículas grasas en sangre, fundamentalmente el colesterol",
explicó Feoli para detallar que el contenido sobre la base de oleico, es de 20
por ciento para el tipo linoleico, 65 por ciento para el medio oleico y 82 por
ciento para el alto oleico.
Cuidado con los residuos
En otro orden de cosas,
Feoli se refirió a un problema que ya es preocupación para toda la cadena
girasolera nacional: los residuos de insecticidas en grano y aceite bruto.
El mundo está pidiendo
alimentos sanos, seguros y de mejor calidad para los procesos industriales.
"Se ha encontrado en los aceites y granos de origen argentino una cantidad
de insecticidas muy alta, que supera holgadamente los topes establecidos por la
Unión Europea y en algunos casos los establecidos en el país por el
SENASA", explicó Carlos Feoli.
Se trata de un problema
que se genera en el almacenamiento y el transporte de granos y aceite bruto.
"Durante el proceso de molienda, los pesticidas se concentran en el aceite
aunque durante el refinado el proceso de desodorización hace que desaparezcan.
Entonces, los problemas se concentran en granos y aceite bruto. Si nuestros
compradores detectan niveles de insecticidas excesivos no van a creer que el
aceite refinado haya estado libre de ellos", dijo Feoli.
El aceite de girasol es
comprado fundamentalmente por Europa. Del aceite que se produce, aproximadamente
el 70 % es exportado. Por este motivo, los residuos de insecticidas en girasol
no son un tema menor.
"Si Argentina no
toma medidas para disminuir los niveles de residuos, puede ocurrir que se
produzca una chicana muy fuerte sobre el precio o que directamente no nos
compren el producto. Si bien estas limitantes no tienen directamente que ver con
la salud, ya que se trata de un componente de seguridad básicamente de tipo
político, no hay dudas de que el comprador es el que manda", dijo Feoli.
"Frente a esta
realidad hay que establecer un par de estrategias -agregó el especialista-:
pedir a Europa una política mucho más razonable y hacer lo necesario para
disminuir los niveles sobre los que estamos demasiado excedidos".
Según Feoli, a nivel
país existen dos caminos: El primero es el uso de productos que no dejan
residuos pero tienen alta peligrosidad. El otro es aquel que ya están siguiendo
algunas empresas procesadoras, que reciben la mercadería con insectos, sin
insecticidas, y se hacen cargo ellas mismas del control.
"A todos aquellos
que tienen venta y colocación de girasol, la recomendación es que hablen con
el destinatario y acuerden enviarlo con insectos", dijo Feoli.