|
septiembre de 2007 |
Claves para lograr un cultivo rendidor
|
|
El país vuelve a abrirle los brazos al girasol |
Con una demanda
mundial sostenida para los próximos años, la oleaginosa recupera el terreno
perdido en la Pampa Húmeda. En 9 de Julio, ASAGIR llevó a cabo una jornada de
capacitación para productores en la que se analizó cómo hacer para que rinda
más. "Argentina podría recuperar el liderazgo mundial de exportación de
aceite de girasol", afirmó Jorge Domínguez.
En la última campaña, en el partido de 9 de Julio se
sembraron alrededor de 4 mil hectáreas de girasol. Para la próxima cosecha
gruesa, los especialistas de la región calculan que el área podría llegar a
las 7 mil, con rindes que en la zona alcanzan con facilidad los 4.000 kg/ha.
"Los productores no van a sembrar más porque no consiguen semillas",
dijo Luis Ventimiglia, técnico de la Agencia INTA 9 de Julio, anfitrión de la
jornada técnica organizada por la Asociación Argentina de Girasol (ASAGIR) en
los salones de la Sociedad Rural local.
Lejos quedaron los tiempos en que el girasol ocupaba 40 mil
hectáreas de este distrito. Sin embargo, la oleaginosa empezó a recuperar
terreno en la región, impulsada principalmente por los precios extraordinarios
que le ofrece el mercado internacional. "Hoy se puede sembrar con un precio
cierto de 340 dólares y podemos vender a futuro", explicó Jorge
Domínguez, de Molinos Río de La Plata. El especialista anticipó que
"estos precios se deben a un cambio estructural en la demanda que se
podría mantener por 2 o 3 años".
Las perspectivas de los expertos indican un protagonismo
cada vez más importante de la Argentina en el escenario global. Por eso, la
jornada de 9 de Julio se dedicó a debatir qué prácticas deben llevar a cabo
los productores para obtener mejores rendimientos para el girasol. El encuentro
formó parte de un ciclo de reuniones de capacitación que ASAGIR realiza bajo
la consigna ¿Será negocio el girasol en la campaña 07/08? Claves para
lograr un cultivo rendidor, en distintas localidades de la Pampa Húmeda. La
región vuelve a abrirle los brazos a la oleaginosa.
¿Qué hacer?
"A la hora de elegir un híbrido, lo mejor que podemos
hacer es seleccionarlo en función de su respuesta en el sitio más cercano al
lugar donde se va a sembrar", señaló Carlos Feoli, profesional del INTA y
coordinador técnico de ASAGIR. En su charla ¿Cómo elegir híbridos?,
Feoli apuntó que es necesario considerar los condicionantes más fuertes de
cada zona y que una de las etapas más importantes de la siembra es la
recopilación de información. "Hoy, ahorrar plata en un híbrido no es el
mejor el negocio; hay que elegirlo independientemente del precio",
recomendó el directivo de la asociación girasolera.
Sobre los aspectos a considerar, Feoli remarcó que un
indicio de un buen comportamiento es un híbrido en una segunda campaña.
"Las estadísticas indican que sólo un 50% de los nuevos cultivares
continuará el año siguiente", aclaró. El otro tema a analizar es el tipo
de malezas que se presentan, por lo que sostuvo que "actualmente, hay
cultivares, como los Cl, que son resistentes a imidazolinonas y que, cuando la
maleza es un problema importante, pueden ser tenidos en consideración". En
este sentido, Feoli adelantó que el INTA recibirá este año más de 500
mil pesos para ejecutar la Red Nacional de Girasol, que incluye evaluación
de Cultivares Cl.
Además, recordó que ASAGIR contribuye con la financiación
para coordinar esa Red, la más importante que existe sobre el cultivo en el
mundo, cuyos datos están disponibles en forma gratuita para productores y
técnicos, en cuadernillos impresos o en el sitio web de la asociación.
Por su parte, Alfredo Bono, del INTA Anguil, fue el
encargado de analizar las variables al momento de la fertilización. El
investigador afirmó que uno de los factores de mayor incidencia en la siembra
de girasol es la disponibilidad de agua. La oleaginosa consume, en todo su
ciclo, entre 450 y 500 mm de agua. Si la capacidad de almacenaje en el suelo del
partido de 9 de Julio es de 250 mm, el resto debe obtenerse de la lluvia. Así,
cuanta más agua tenga el perfil, menor será la dependencia de las
precipitaciones. Por eso, el técnico subrayó la importancia de los
diagnósticos de fertilización previos: "el análisis de la humedad y del
nitrógeno disponible hay que hacerlo cada vez que se va a sembrar".
En ese marco, un ensayo de secuencia de 8 años sobre La
Pampa y el Oeste de Buenos Aires que analizó la dinámica del agua en los
sistemas de siembra convencional y directa, arrojó que hay un 10% más de
eficiencia en la captación del recurso en siembra directa. El resultado refleja
la tendencia a obtener mejores rendimientos con esta modalidad, algo que se ha
dado con mayor intensidad en los últimos años.
Otra variable relevante es el tiempo de barbecho, en
especial en veranos secos, ya que los barbechos de 60 días, por ejemplo, le
permiten a la planta tener una mayor profundidad de raíces. Así, puede
desarrollar un sistema radicular de hasta 2 metros o 2,4 metros. "La
ingerencia de las napas es muy importante en estas zonas", aclaró Bono.
En lo que hace a la nutrición, el hombre del INTA indicó
que la fertilización se está volviendo necesaria para corregir algunas
deficiencias de la zona. Para el caso del nitrógeno, el nutriente más
importante para el girasol, la región muestra valores de nitrógeno orgánico
que oscilan entre 4 y 12 toneladas, cuando el suelo fue analizado
hasta 1,4m de profundidad. "Si queremos rendimientos 5.800kg, algo
perfectamente posible con los híbridos actuales, necesitamos 250kg de N, y esto
debemos tenerlo en cuenta a la hora de pensar en la fertilización",
remarcó Bono.
El fósforo (segundo nutriente en importancia), en cambio,
está presentando balances negativos en el lugar. El girasol necesita de 10 a 15
ppm y hay zonas donde esto no se está dando. "En este caso, sólo puede
corregirse con fertilizantes; sin embargo, al nitrógeno se lo puede ayudar con
la siembra de leguminosas como la alfalfa, por ejemplo", concluyó el
técnico.
Enfermedades y plagas
Daniel Rolón, de BASF Argentina, en el marco de la charla Control
de enfermedades, aseguró que "la aplicación de fungicidas permite hoy
mantener verde la planta durante más tiempo, obteniendo mayores rendimientos e,
incluso, mayor porcentaje de aceite".
Para Rolón, una de las mayores preocupaciones son las enfermedades de fin de
ciclo, que disminuyen el área foliar, aceleran la senescencia, afectan la
calidad del grano y merman el rendimiento. Entre ellas, las que afectan al tallo
y la hoja, como Roya Negra o Mancha de la hoja causada por septoria, son las que
pueden controlarse con fungicidas.
El año pasado, la Roya Negra volvió a aparecer con fuerza
después de algunas cosechas de ausencia, trayendo muchos dolores de cabeza a
los productores. Su incidencia es mayor en el NEA, un poco menor en la zona de 9
de Julio y disminuye hacia el sudeste de Buenos Aires. Según el especialista,
gracias a la aplicación de fungicidas para aminorar los daños de la enfermedad
"se obtuvieron incrementos de rendimiento que superan el 8%, en el 90% de
las plantas afectadas".
En Manejo de las plagas en implantación, Mónica
Montejo, de Bayer CropScience, recomendó que "cuando llegamos al lote, lo
primero que tenemos que ver es qué tenemos abajo, en la tierra". Por eso,
aclaró que hay que hacer un barrido del rastrojo para saber qué plagas hay en
el lugar: "el muestreo debe hacerse en un cuarto de 1m2, en
cortes transversales de 4 a 5cm, hasta 30 o 35cm, si vemos que hay canaletas:
una vez que vimos la cantidad, decidimos qué vamos a aplicar".
Será negocio
Que el girasol esté regresando a la región Centro como lo
está haciendo no es casualidad. Con un presente de precios históricos y un
futuro muy demandante para el sector, la cadena se prepara para tomar la posta,
principalmente, de la mano del aceite y así lo entendió Domínguez, quien
vaticinó que "Argentina podría recuperar el liderazgo mundial de
exportación de aceite que había perdido frente a Ucrania".
Según el especialista, el año próximo se va a abastecer
solamente la mitad de la capacidad instalada de biodiesel a nivel global, por
eso aumenta la demanda de aceites vegetales y los valores internacionales se
están mostrando tan altos. Si a eso se le suma la caída de la producción
mundial de todas las oleaginosas, con una merma de 800 mil toneladas de aceites,
la ecuación arroja buenos resultados.
"Para 2008, en Argentina el área sembrada podría
alcanzar las 2,5 millones de hectáreas y se molerían 4,7 millones",
estimó Domínguez. El especialista resaltó que, a este ritmo, el país
debería ocupar casi el 50% del stock mundial de aceites.
En materia de precios, el empresario resaltó el valor FOB
en puerto que se registró este año, y por primera vez en la historia del
aceite de girasol argentino, de más de 1.200 pesos. "Estamos en un momento
de 150 dólares de premio para el aceite de girasol por sobre el aceite de
soja", destacó el hombre de Molinos de Río de La Plata y agregó que el
mercado del oleico continuará con una demanda sostenida, con una prima de 30 o
40 dólares por encima.
|