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Septiembre de 2009 |
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INFORME AL 12-09-09
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Girasol: la discriminación es más explícita |
Las precipitaciones insuficientes redujeron casi 5% la
intención inicial de siembra. El girasol no está alcanzado por las medidas
dispuestas para trigo y maíz y el productor pequeño y mediano de la oleaginosa
queda discriminado. En el mercado mundial de aceites continúa la preeminencia
comercial del de palma y se reduce la significación del de girasol. Los cambios
macroeconómicos de los últimos días no tuvieron impactos en los precios
internacionales del complejo.
Informe del Lic. Jorge Ingaramo, economista asesor de la
Asociación Argentina de Girasol (ASAGIR).
De acuerdo al último informe de la Bolsa de Cereales, en el
NEA las precipitaciones registradas no fueron suficientes como para reactivar
las labores de siembra. En algunas sub-regiones, la ventana óptima de siembra
ha finalizado, lo que obliga a corregir a la baja la estimación nacional de
intención, en 120 mil hectáreas. En el Centro-Norte santafesino, la
disponibilidad de agua ha incentivado al productor a implantar girasol, en
contraste con la disminución en la intención vislumbrada en el Norte de La
Pampa, por la fuerte sequía que sigue azotando a la zona.
La cobertura actual alcanza a 166 mil hectáreas, o sea un
7,8% del total a cubrir, con un retraso prácticamente irrelevante, siempre
comparando con el registro de la difícil campaña anterior.
La Presidenta de la Nación anunció medidas que, de
cumplirse, favorecerían al trigo y al maíz. Se mantendrían abiertos, durante
todo el año, los registros de exportación y los productores pequeños y
medianos cobrarían, a través de un órgano a crearse (distinto de la ONCCA),
un reintegro equivalente al 100% de los derechos de exportación deducidos del
precio FOB de exportación. Una vez más, el complejo girasol no es tomado en
cuenta por las decisiones oficiales y se lo sigue tratando de manera muy similar
a la soja, manteniéndose derechos del 32% para el producto y del 30% para sus
derivados.
El Ministro de Economía ha manifestado que la eliminación
de las retenciones tiene un impacto inflacionario en el precio local de los
alimentos, lo cual revela que sólo tiene en cuenta a aquellos insumos que
forman parte de "la mesa de los argentinos" y desatiende a exportables
exitosos como han sido los del complejo girasol. Conviene recordar que cuando se
dispuso la aplicación de derechos (y el posterior aumento en las alícuotas),
de ningún modo se registró una baja en los precios internos, lo que relativiza
el argumento ministerial.
El Informe del USDA de septiembre
En septiembre, el Departamento de Agricultura de los EE.UU.
mantuvo, sin cambios sustantivos, sus estimaciones sobre aceites vegetales. El
USDA prevé un aumento de alrededor de 4,6 millones de toneladas en la
producción de todos los aceites (una suba del 3,5%) en 2009-10. Los aportes de
los principales aceites son divergentes. Habrá subas del 5,5, 4,1 y 4,9%,
respectivamente, en aceites de palma, soja y colza, mientras que la oferta de
aceite de girasol se mantendría estable en 11,6 millones de toneladas.
Las importaciones crecerían un 3,3%, o sea que pasarían de
52 a 53,8 millones de toneladas. El aceite de girasol perdería participación,
al menguar las compras de 3,8 a 3,6 millones de toneladas (de 7,4 a 6,7% del
total). Continuaría aumentando la ya abrumadora participación del aceite de
palma en las importaciones totales (de 33,5 millones de toneladas), al pasar del
61,5 al 62,3%.
El consumo mundial de nueve aceites analizados aumentará un
4,4%. El de nuestro producto se mantendrá prácticamente constante en los 11
millones de toneladas, y su participación en el total bajará del 8,4 al 8,2%.
En general, puede decirse que habrá una leve estrechez, ya que la relación
stock/consumo para los aceites mencionados, bajará de 8,3 a 7,1%, entre
campañas.
El USDA todavía espera (improbable, a esta altura) un
aporte de Argentina de 4 millones de toneladas de girasol y ventas externas por
970 mil toneladas y 1,16 millones de toneladas de harina y aceite de girasol,
respectivamente. Seremos, una vez más, el segundo exportador mundial, después
de Ucrania, con una participación del 28,4% en aceite y del 26,2% en harina. La
Unión Europea seguirá siendo el principal demandante a nivel mundial, con 28,3
y 43,4% de las compras totales de aceite y harina, respectivamente.
Precios y mercados
Los indicadores macroeconómicos mundiales muestran una
salida de la crisis. Luego de la reciente reunión del G-20, el sostenimiento de
las políticas expansivas generó un mejor humor, no sólo para las commodities
sino para los activos en general. La devaluación del dólar, a niveles de
prácticamente 1,46 por euro, y la menor tasa de interés para los bonos del
tesoro norteamericano, tuvieron dos respuestas en el mercado: mientras el
petróleo WTI se mantiene a U$S 69 por barril y las acciones muestran
perspectivas positivas, el oro ya ha superado los U$S 1.000 por onza troy, nivel
revelador de evidentes preocupaciones inflacionarias.
Encuestas publicadas hace dos semanas, demostrativas de una
menor popularidad del Presidente Obama, encierran una fuerte preocupación por
el déficit fiscal presente y futuro de la principal potencia. Ante ello, el
gobierno sostiene que el desequilibrio será de 1,58 billones de dólares (y no
1,84), lo que representa "apenas" el 11% del PBI de 2009 y no los 12,8
puntos estimados originalmente. Ahora bien, se prevé que el déficit para la
década 2009-2019, acumule 9 billones de dólares, equivalente a un 4% del PBI.
Naturalmente, este sólo anuncio hace presumir un bajo nivel del dólar y un
escaso atractivo de los bonos a corto plazo. Pero, a largo plazo, induce a
pensar en una "aspiradora de recursos mundiales" que dejará escaso
margen para el regreso de capitales a los países emergentes y menos aún para
la pronosticada revalorización de las commodities energéticas y alimentarias.
Sin duda, el futuro de la economía mundial depende de una rápida revisión del
horizonte fiscal (no parece ser el caso, si uno contempla el proyecto de reforma
de salud, que impulsa el Presidente Obama), ya que es esperable una tasa de
interés real fuertemente positiva, si se quiere evitar tanto la inflación como
una excesiva devaluación del Dólar.
En este marco, el aceite de girasol en Rótterdam cerró
U$S/tn 820 para septiembre y U$S/tn 40 más, en los contratos registrados para
abril-junio de 2010. Nuestro aceite sufre descuentos respecto de sus
competidores: 1,3% considerando el aceite de soja y 3% en relación al de
canola. Persisten descuentos del 1,6%, con respecto a ambos, para los registros
de abril-junio de 2010, cuando ingrese la nueva oferta argentina al Hemisferio
Norte.
La SAGPyA estableció un valor FOB de U$S/tn 730 y 752, para
los aceites de girasol y soja, respectivamente. La cotización disponible en el
Mercado a Término, para el girasol, es de U$S/tn 195, registrándose mermas en
los escasos contratos a futuro (a marzo de 2010) de U$S/tn 220 a 212.
Finalmente, los valores pagados por la industria, reflejo de su escaso interés,
son de $/tn 720 para Bahía Blanca, $/tn 725 en Necochea y $/tn 735 para los
Puertos del Paraná. Con entrega y pago en marzo, cotiza a U$S/tn 195 en Rosario
y U$S/tn 196 en el Sur de Buenos Aires.
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