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INFORMACION DE PRENSA
01 de julio de 2002 |
Informe
Oficial sobre Lesiones y Mutilaciones de Cadávares Bovinos
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El Servicio Nacional de
Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) difundió hoy el informe encomendado
a la Universidad Nacional del Centro (UNICEN), de Tandil, donde se concluye que
los estudios efectuados sobre animales muertos y mutilados determinan que los
decesos se produjeron por causas naturales y las lesiones fueron provocadas por
animales predadores, entre los que se destaca un ratón del género Oxymycterus,
conocido como "hocicudo rojizo", cuya población ha crecido
recientemente y ha cambiado sus hábitos alimentarios.
El informe destaca que
la muerte de los 20 animales estudiados, procedentes de 15 establecimientos
agropecuarios de los partidos bonaerenses de Olavarría, Tandil, Tres Arroyos,
Coronel Pringles, Coronel Dorrego y Balcarce responde a "causas naturales y
se debió a enfermedades metabólicas o infecciosas de altísima incidencia para
la época", según afirmó el rector de la UNICEN, Dr. Néstor Auza.
Auza participó de una
conferencia de prensa en la sede del SENASA encabezada por su presidente,
Bernardo Cané, junto a. Alejandro Soraci, decano de la Facultad de Ciencias
Veterinarias de la UNICEN; Ofelia Tapia, técnica toxicóloga de la Facultad de
Ciencias Veterinarias de la UNICEN, y. Ernesto Odriozola, técnico del
Departamento, de Producción Animal del INTA-Balcarce.
Las conclusiones de los
estudios descartan el registro de radioactividad en los lugares donde
aparecieron los animales estudiados, y la acción de narcóticos sobre los
mismos, de acuerdo a informes técnicos de las facultades de Ciencias Exactas y
Naturales y de Farmacia y Bioquímica de la Universidad de Buenos Aires (UBA),
que también participaron de los análisis.
El informe señala que
"por observación directa y bajo lupa estereoscópica se pudo constatar que
las lesiones producidas en la piel y órganos de los animales estudiados fueron
ocasionadas por depredadores" como roedores y zorros.
Además se demostró
mediante estudios histológicos la ausencia de participación en los cortes de
elementos especiales (calor-cauterización).
Observaciones en campo
demostraron "la presencia de roedores alrededor de los cadáveres, dentro
de los mismos y en el momento de ingerir tejido de los animales". Se
atraparon algunos de esos roedores los cuales sometidos a pruebas de
laboratorio, demostraron "una especial voracidad por los órganos
suministrados" para la experiencia.
Las características de
los roedores responden a una especie tradicionalmente poco desarrollada en
nuestro ámbito, del género Oxymycterus, pero que ha proliferado
significativamente en los últimos tiempos, al igual que los zorros, según
datos registrados en anteriores estudios por el grupo de fauna y biología de la
UNICEN.
El informe concluye que
"es indudable que han existido una serie de factores ambientales, de manejo
y producción, que impactan de diferentes maneras en el eco-sistema, con
desequilibrios evidentes entre especies, así como en los hábitos de las
mismas".
Las observaciones
realizadas por los técnicos permitieron constatar que los animales estudiados
presentaban, en términos generales, lesiones con un mismo patrón; una fuerte
asociación de las lesiones con aberturas naturales, como boca, orejas,
glándulas mamarias, recto, vulva, y, en casos muy excepcionales y generalmente
con más tiempo de muertos, en abdomen.
A los efectos de obtener
información adicional se colocaron animales recientemente muertos, sin
lesiones, en lugares elegidos para observarse la acción de predadores,
constatándose que las lesiones producidas fueron exactas a las del resto de los
animales estudiados y que habían sido encontrados muertos.
Cané señaló
que"en el inicio de los estudios no descartamos la acción humana pero se
ha probado que no la hubo porque no hay presencia de elementos narcotizantes;
quedó demostrado, en animales muertos recientemente, que los cortes no son tan
precisos sino aserrados y los estudios nos indican que los animales murieron por
causas naturales y no en forma provocada" al tiempo que aseguró
"todos los organismos públicos concluyen en esta afirmación".
El funcionario agregó
que "se analizaron los casos de animales muertos y mutilados más recientes
posibles, con la mayor rigurosidad. Esta es una prueba concreta. Esto es lo que
se probó".
Por su parte, la Dra
Tapia señaló que "la dieta de los ratones normalmente es de lombrices e
insectos, pero evidentemente ha ocurrido un cambio en este hábito ante la falta
de insectos y lombrices. Nosotros estamos pensando que hay una modificación en
las poblaciones normales de la fauna del hocicudo rojizo, pero la explicación
de por qué estos roedores pueden haber cambiado el habito alimenticio mes parte
de otro estudio más amplio".
Los estudios y análisis
que contribuyeron a la confección del informe final estuvieron a cargo de un
equipo interdisciplinario del que participaron investigadores de entidades
científicas y técnicas públicas del ámbito nacional y contaron con la
colaboración de profesionales del ámbito privado.
Intervinieron en los
estudios las facultades de Veterinarias y de Ciencias Exactas de la UNICEN; el
INTA-Balcarce, las facultades de Ciencias Exactas y Naturales y de Farmacia y
Bioquímica de la Universidad de Buenos Aires. Además se realizó intercambio
de información con las facultades de Ciencias Veterinarias de las Universidades
de Río Cuarto, Córdoba, y General Pico, La Pampa.
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