|
| EEA INTA
Pergamino |
|
21 de septiembre de 2010 |
HACIA UNA AGRICULTURA AMBIENTALMENTE SUSTENTABLE
|
|
En Pergamino, se habló de desafíos y logros de los sistemas de producción
|
|
La jornada regional propuesta por el INTA Pergamino puso sobre la mesa de debate la sustentabilidad de los sistemas en la pampa ondulada.
El 21 de septiembre se llevó a cabo en el predio de la Sociedad Rural de Pergamino la Jornada Regional “Hacia una agricultura ambientalmente sustentable”. Un centenar de asistentes se congregaron en el predio ferial siendo parte del inicio de un debate importante para el sector agroproductivo argentino.
La apertura estuvo a cargo del Ing. Agr. Fernando Gándara, Director del INTA Pergamino quien destacó la importancia del encuentro cuyas características fueron centradas en las prácticas y tecnologías para el desarrollo sustentable y donde –al finalizar la reunión- se apreció un panorama claro en cuanto a resultados, tecnologías concretas y desafíos a corto plazo.
Tras la presentación institucional, se esbozó un panorama general con logros, acciones en marcha y desafíos para una agricultura sustentable a cargo del Ing. Agr. Ms C. Carlos Senigagliesi
Senigagliesi realizó un somero repaso del accionar institucional desde la década del ’70 a la actualidad, remarcando que
“Para una población que en 2050 alcanzará 9 mil millones de habitantes, la seguridad alimentaria es la máxima prioridad: nos va a obligar a aumentar la producción y por supuesto tendremos que hacerlo en forma
sustentable”.
Y en esa línea manifestó que “Desde la genética hay que generar cultivos que se adecuen a las condiciones actuales, reducir los requerimientos de nutrientes y mejorar la eficiencia del uso del
agua”.
Ser sustentables
La primera exposición netamente técnica de la jornada estuvo a cargo del Ing. Agr. MAgrSc. Manuel Ferrari del INTA Pergamino, quién planteó: ¿Nuestros actuales sistemas de producción agrícola son ambientalmente sustentables?
“Si se circunscribe el análisis sólo a la dimensión ambiental, y específicamente a la conservación del recurso suelo, es posible emplear un concepto más restringido de la sustentabilidad. Así, para los sistemas de producción agrícola continua, como los que predominan en la pampa ondulada, un esquema productivo podría ser considerado sustentable solamente considerando si permite mantener los rendimientos de grano a lo largo del
tiempo”, dijo el especialista al introducir en el tema.
Además remarcó que para “alcanzar dicho objetivo, es necesario que los sistemas estén diseñados sobre la base de tres pilares: la siembra directa, la fertilización y la rotación de cultivos. La adecuada combinación de estos tres pilares y la eficaz implementación de cada uno de ellos pueden redundar inclusive en un incremento de los niveles de
productividad”.
Las conclusiones elaboradas por Ferrari son claras: “globalmente, nuestros actuales sistemas de producción agrícola no son sustentables. Si bien algunos de los pilares en los cuales deberían basarse, como la siembra directa, muestran tendencias claramente positivas, la insuficiente reposición de nutrientes y la pobre adopción de las rotaciones de cultivos alejan a nuestros esquemas de producción de granos del camino conducente hacia la sustentabilidad
ambiental”.
-¿Por qué no se adoptan estos esquemas mejorados?
-Podría afirmarse que los conceptos aquí presentados son conocidos en el sector productivo. La escasa difusión de sistemas de producción de granos más sustentables en la región no parecería tener su principal motivo en la falta de conocimientos sobre las prácticas más apropiadas para conducir planteos agrícolas que a la vez conserven o mejoren los recursos productivos, sino en la existencia de una serie de condicionantes que dificultan una mayor adopción de estos esquemas mejorados. Cuando se toman las decisiones respecto a la estrategia productiva a seguir, y para tal fin se evalúan, por un lado, las ventajas de los sistemas de producción sustentables (incluyendo rotaciones y reposición de nutrientes) y, por el otro, los factores condicionantes para su adopción, en la gran mayoría de los casos estos últimos pesan más y terminan definiendo la elección del modelo a implementar, el que usualmente se caracteriza por una inclinación marcada hacia el cultivo de soja.
Causas y consecuencias de la estructura laminar
“Evolución estructural de suelos limosos bajo siembra directa y relación con la dinámica del
agua” fue el tema que dio continuidad al encuentro y estuvo a cargo de la Ing. Agr., M.Sc. Carolina Sasal, del INTA Paraná.
La especialista destacó que el cambio de un sistema agrícola laboreado a uno bajo siembra directa continuo impacta sobre la forma, la magnitud y la frecuencia de las intervenciones que se realizan al suelo, la ubicación de los residuos de cultivo y las poblaciones de microorganismos y fauna edáfica. En consecuencia, las variaciones temporales y espaciales que se producen en el estado estructural del horizonte superficial del suelo, condicionan su funcionamiento hidrológico.
Y en su presentación destacó que la adopción de técnicas de trabajo de suelo simplificadas ha generado la necesidad de estudiar nuevos aspectos de la degradación física de los suelos cultivados, a fin de asegurar que la evolución de la estructura edáfica no constituya una limitante a su sustentabilidad.
“La compactación es el principal problema de degradación física en los suelos limosos manejados con siembra directa”, remarcó Sasal agregando que el objetivo de su exposición fue “analizar la extensión y globalidad de la aparición de la estructura laminar, comprender las causas de su formación y analizar sus consecuencias, fundamentalmente sobre la dinámica del
agua”.
En ese marco se analizó el efecto de algunos factores como el tránsito, la cobertura, las raíces, y las secuencias de cultivos con ensayos específicos para aislar efectos.
Finalmente Sasal presentó resultados que permiten interpretar la evolución de la estructura de suelos limosos bajo siembra directa, en forma integral, bajo diferentes sistemas de cultivo. Además fueron discutidos conceptos como reestructuración, regeneración estructural, y degradación de suelos. Finalmente, se planteó si las modificaciones que imprimen los sistemas de cultivo bajo siembra directa al funcionamiento hídrico, son compatibles con su continuidad a largo plazo.
Aportes de carbono al suelo
La Ing. Agr. Marta Bortolato del INTA Pergamino fue quien prosiguió con el temario y centró su presentación en
“Estimación de los aportes de carbono al suelo en distintas secuencias de cultivo bajo siembra
directa”, la cual se basa en que en diferentes regiones del mundo existe una gran inquietud por mantener la fertilidad de las tierras que se encuentran bajo agricultura continua a un nivel satisfactorio.
“La inquietud se basa, fundamentalmente, en la incertidumbre respecto de lo que está ocurriendo con el contenido de materia orgánica de los suelos, temiendo su disminución y las consecuencias agronómicas negativas que podría desatar esta problemática. Dentro de este contexto, una de las prácticas recomendadas en la actualidad, cada vez con mayor frecuencia, es buscar incrementar los aportes orgánicos al suelo con el objetivo final de aumentar, o al menos mantener el contenido de materia orgánica de los suelos”, explicó Bortolato, al tiempo que destacó que “por ello, es primordial lograr contar con datos sólidos para cifrar la mejora o degradación de las tierras luego de un cierto período de adopción de una práctica
determinada”.
-¿Cuál es el efecto de la no remoción del suelo respecto de las raíces de los cultivos?
-Varios trabajos mencionan que el aporte de carbono proveniente de raíces es muy importante y de mayor estabilidad que el proveniente de la biomasa aérea. Para responder a los interrogantes planteados, se inició la evaluación de los aportes al suelo de las biomasas áreas y de raíces de los cultivos predominantes de la Pampa Ondulada (trigo, maíz, soja de primera y de segunda siembra) y su proporción estabilizada en el suelo luego del año de estudio bajo siembra directa. También se planeó un ensayo para hacer el seguimiento de la descomposición de rastrojo de cultivos modificados genéticamente y por otro lado, el análisis de base de datos de muchos años de la evolución del índice de cosecha de los mismos cultivos junto con su evaluación a campo, todo bajo siembra directa con fertilización de gramíneas como dentro de secuencias de cultivos representativas del área.
-¿Qué se espera a futuro?
-Se espera que estos estudios conduzcan a una mejora sustancial en la estimación de los aportes de carbono bajo los agroecosistemas predominantes en la región y así contribuir al conocimiento sobre el potencial de almacenamiento de carbono de los suelos bajo diferentes usos y manejos.
Impacto de largo plazo
Datos históricos de comienzos de los ’70 a la actualidad fueron el eje central de la presentación de la Ing. Agr. Alicia Irizar del INTA Pergamino, quien abordó el tema
“Impacto de largo plazo de diferentes sistemas de cultivo sobre el estado orgánico de los suelos en la Pampa
Ondulada”.
De la presentación se extrae que los cambios tecnológicos se han producido con una intensidad y velocidad notables, y han sido adoptados sin hacerse una evaluación previa de su posible impacto sobre el estado orgánico del suelo en el largo plazo. El INTA, y la Experimental Pergamino en particular, han sido precursores del proceso, comenzando con los primeros estudios hacia fines de la década del 70.
En ese marco Irizar explicó que “En el año 1979 se inició en el INTA Pergamino un ensayo de largo plazo que estudia diferentes secuencias de cultivo, sistemas de labranza y niveles de fertilización nitrogenada. Después de 30 años, este experimento se convierte en una herramienta muy valiosa que permite cuantificar el impacto largo plazo que produjo la adopción de los cambios tecnológicos sobre las reservas de materia orgánica del suelo en la región Pampa Ondulada. De este experimento surge un importante volumen de información”.
-En base a ello ¿cuáles son los desafíos?
-En la actualidad, uno de los grandes desafíos agronómicos es encontrar sistemas de cultivos que mantengan o aumenten las reservas de materia orgánica de los suelos en los agroecosistemas y contribuyan a mitigar el efecto invernadero. Por lo tanto, renovamos nuestro esfuerzo y compromiso institucional en la profundización del estudio de agrosistemas que hagan un uso más eficiente de los nutrientes y del agua, y que contribuyan, de esta forma, a mitigar el efecto invernadero regional.
Nitrógenos, de ecosistemas a acuíferos
Los cambios hidrológicos asociados a las fluctuaciones del nivel freático pueden afectar la función de los cultivos como moduladores de la recarga (entrada) y descarga (salida) del acuífero y la función del agua subterránea como
“transportador” de nitrógeno, bajo ese paraguas se centró la presentación de la Ing. Agr. M.Sc. Silvina Portela:
“Transferencia de nitrógeno de ecosistemas a acuíferos: efecto de la intensificación de la agricultura y de la variación de las
precipitaciones”.
“Nuestros objetivos de trabajo apuntan a comprender el funcionamiento hidrológico de los sistemas de producción pampeanos para desarrollar tecnologías orientadas a sincronizar la oferta de agua y nutrientes del suelo y la demanda por parte de los cultivos para optimizar el uso de estos recursos sin descuidar la calidad del agua subterránea”, manifestó Portela al finalizar su presentación.
Cultivos de cobertura
La Ing. Agr. Silvina Restovich se refirió a la importancia de incorporar cultivos de cobertura en Argiudoles en la pampa ondulada. Y lo hizo basándose en ensayos sobre Argiudol Típico llevados a cabo en la Estación Experimental de Pergamino iniciados en 2005 con diferentes especies de ciclo otoño-invernal, utilizadas como cultivos de cobertura.
El sistema de producción de la Pampa Ondulada se caracteriza por la agricultura continua bajo siembra directa con predominancia de especies de ciclo primavera-estival (principalmente soja y, secundariamente, maíz).
“Este sistema presenta riesgo de pérdida de agua y nitrógeno por lixiviación durante los primeros estadios y hacia el final de los cultivos de verano y durante el barbecho otoño-invernal, ya que coinciden gran cantidad de nitrógeno mineral proveniente de la mineralización del suelo, baja demanda por parte de los cultivos y balances hídricos
positivos”, indicó Restovich agregando que “Además, este sistema registra una progresiva disminución de la fertilidad física y química del suelo. La introducción de cultivos de cobertura puede constituir una importante herramienta agronómica para mejorar la eficiencia en el uso del agua y del nitrógeno y mitigar la degradación edáfica en sistemas agrícolas
simplificados”.
-¿Cuáles son las principales conclusiones logradas a partir de este trabajo?
-En general, la introducción de cultivos de cobertura en la secuencia soja-maíz mejoró el reciclado de nitrógeno y la eficiencia en el uso del agua. De los cultivos de cobertura evaluados, la consociación presentó mejor sincronía entre la liberación de nitrógeno a partir de sus residuos y la demanda por parte del cultivo principal sin afectar su producción ni enriquecer el perfil con nitrógeno potencialmente lixiviable.
Riesgos de contaminación
Por la tarde, se hizo presente otro de los especialistas del INTA Pergamino, Ing. Agr. Dr. Adrián Andriulo con
“Riesgo de contaminación de acuíferos y aguas superficiales por nitrógeno y fósforo, a nivel de cuencas: evaluación y prácticas de mitigación”.
“Las evaluaciones de riesgo de contaminación resultan de la combinación de la vulnerabilidad ambiental y la carga de contaminantes. Para ello, se estimó la vulnerabilidad intrínseca, dada por los factores del medio (acuífero, río, laguna, suelo) y, además, la carga de contaminantes como nitrógeno, fósforo, herbicidas, provenientes de cargas difusas y puntuales. Además, se tiene en cuenta la variabilidad temporal de dichas cargas. Se realiza la caracterización regional de largo plazo a nivel de cuenca en relación a la calidad del agua, identificando las formas químicas y las principales fuentes y destinos de las
mismas”.
-¿Cómo se estiman las cargas contaminantes y qué permitirá este trabajo?
-Para la estimación de las cargas contaminantes se utilizaron modelos y encuestas y para valorizar el riesgo se desarrollaron diferentes índices. Se están recopilando datos climáticos, de suelo, de uso y manejo de la tierra, de características de los acuíferos y aguas superficiales, de fertilización, de plaguicidas, para la creación de una base de datos de cargas contaminantes que provea información de fácil acceso para los programas de protección ambiental que así lo requieran. Esta información se está volcando en guías de buenas prácticas ambientales para el manejo de nutrientes y plaguicidas, mapas de riesgo de contaminación, sistema soporte de decisión y en cursos de capacitación.
Costos ambientales
En la etapa final de las exposiciones la Ing. Agr. Ph. D. Silvina Cabrini del INTA Pergamino se refirió a
“Costos Ambientales por el uso agropecuario de la tierra y su relación con el estado actual del recurso suelo en el partido de
Pergamino".
Hace algunos meses Cabrini y Pablo Calcaterra presentaron un trabajo en el cual entrevistaron a 70 productores del Partido de Pergamino. Ese relevamiento les permitió determinar el sistema de producción que vienen llevando a cabo en cuanto al sistema de cultivos, métodos de manejo, etc. En base a ello calcularon para cada productor y para cada actividad tres indicadores ambientales: balance de nutrientes, balance de materia orgánica, y la erosión hídrica.
“A estos tres indicadores les colocamos un valor económico y calculamos así cuál sería el costo ambiental para cada actividad y cada productor y un promedio por
empresa”, explicó Cabrini.
-¿Qué pudieron determinar a partir de este trabajo?
-Para las actividades principales que son soja de primera, maíz, trigo-soja y ganadería nos permite determinar que los cultivos tienen un costo ambiental en términos de que hay una extracción de nutrientes, hay balance negativo de materia orgánica, y tenemos un pequeño costo por erosión. En cambio para la ganadería, hecha en forma ideal, sin exportar forrajes, y con una distribución uniforme de nutrientes tendríamos un beneficio económico. Por otro lado, determinamos las relaciones entre el costo ambiental promedio por explotación y sus características y nos encontramos con una relación positiva, es decir mayor costo ambiental, para explotaciones de mayor tamaño, con mayor proporción de tierra propia y con productores con mayor educación y mayor edad.
Economía ambiental
Ya en el epílogo de la jornada se abordó el tema "Economía ambiental en el ordenamiento del territorio: Aplicaciones de valoración económica en el sur de Córdoba", a cargo del Ing. Agr. Ph.D. Jorge de Prada.
El ordenamiento del territorial es una forma de justamente ordenar las actividades humanas tanto de producción de bienes y servicios para la sociedad. La economía ambiental pretende estudiar aquellos casos en los que mercado como asignador de recursos comete algún tipo de falla.
El cordobés de Prada ejemplificó esto al decir que “en un caso de erosión hídrica que es producida posiblemente por algunos productores, y los daños que causa son fuera del campo del productor, no hay determinado un valor económico para ello. Entonces la economía ambiental busca asignarle un valor económico para dimensionar estas situaciones, para que sean incluidas en la agenda económica y que sean evaluadas desde el punto de vista del colectivo
social”.
En la misma línea aclaró que “también esto se hace en casos positivos, como la importancia del valor del paisaje agrario. En esos casos la economía de mercado no valora el paisaje como un aspecto positivo; la economía ambiental busca ponerle valor a este tipo de bienes para que sean dimensionados, cuantificados y sean incluidos en las agendas de inversión, conservación o de protección”.
El cierre
Para el cierre de la actividad estaba prevista la realización de un debate entre los presentes pero esto no se llevó a cabo aunque los presentes intercambiaron información de manera informal a partir de los aportes realizados por la larga nómina de expositores que dieron brillo a la jornada
“Hacia una agricultura ambientalmente sustentable”, la cual fue organizada conjuntamente por el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria, la Asociación de Ingenieros Agrónomos del Norte de la zona Norte de la provincia de Buenos Aires; la Universidad Nacional del Noroeste de la provincia de Buenos Aires y la Sociedad Rural de Pergamino.
Contacto
INTA Pergamino
(02477) 439000
perdir@pergamino.inta.gov.ar
Ver
otras Gacetillas de INTA Pergamino
|