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| EEA INTA
Pergamino |
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04 de octubre de 2007 |
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INFORME
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Secretos de una buena pulverización |
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El Ing. Agr. Daniel Leiva del INTA Pergamino comenta las principales pautas para
una correcta aplicación.
En el marco del "Curso para usuarios de maquinaria
agrícola" que se desarrolla en el INTA Pergamino (Ruta 32 Km. 4,5), se
presentó días pasados el Ing. Agr. Daniel Leiva para exponer sobre
pulverización.
El curso, que se extenderá hasta mediados de diciembre,
cuenta entre su audiencia con productores agropecuarios, contratistas, operarios
y aprendices de operarios rurales que han demostrado un marcado interés en
conocer al detalle las nuevas tecnologías, convirtiéndose así en personal
entrenado, no sólo para operar, mantener, y reparar sino también para prever
modificaciones en los equipos.
En charla con el especialista dejó claros conceptos de
utilidad a la hora del trabajo cotidiano.
-¿Es necesario calibrar el equipo?
-Lo es, es necesario como calibrar cualquier equipo. En el
equipo pulverizador tenemos el elemento por el que sale el líquido asperjado
que es la pastilla. En primer lugar tenemos que estar seguro que todas las
pastillas estén dentro de tolerancia tirando aproximadamente lo mismo, porque
el volumen de aplicación no puede ser distinto por cada uno. El volumen de agua
que es el que en definitiva transporta el principio activo fitosanitario, si
tira menos al cultivo le llega más o menos dosis. Es muy importante la
calibración, no solamente para que tire en forma uniforme, sino también
contrastar los equipos electrónicos que componen cualquier pulverizador
moderno, es decir medidor de velocidad, medidor de flujo, GPS que nos permite
orientar la trayectoria del equipo, todo eso tiene que estar contrastado para
que el maquinista pueda tener confianza en lo que está haciendo.
-¿Es importante considerar las situaciones ambientales?
-Sí, porque si bien nosotros no tenemos tantos cultivos de
invierno como de verano (cosecha fina y gruesa), la mayor cantidad de
aplicaciones se hacen en los cultivos de cosecha gruesa, es decir en verano.
Hablamos de control de insectos, no tanto de malezas porque eso se da más en
primavera, pero en lo que respecta a insectos en el verano, básicamente en
soja. No olvidemos que hay 16, 17 millones de hectáreas en soja y que en 8
millones se aplicaron fungicidas.
Las condiciones ambientales son sumamente importantes porque
tenemos veranos muy calurosos, cultivos en ese momento bastante desarrollados,
estrechamiento entre hileras muy angostas de unos 35 centímetros o menos, y
baja humedad relativa. Es fundamental tener ese ambiente que lo hacen el clima
con su baja humedad y el cultivo con su gran desarrollo de follaje.
-¿Qué recomendación se puede hacer para aplicación de
fungicida en un caso puntual de fin de ciclo enfermedades de soja?
-Lo hacemos cuando el cultivo inicia el estado reproductivo.
Lo que se denominaría un R3, vainitas de medio centímetro en los cuatro nudos
superiores. Y en las últimas tres o cuatro campañas tenemos cultivos de entre
1,20 a 1,40 mts. de altura, canópeas cerradas, hileras entre surco que no se
ven y la enfermedad que para ser controlada necesita que el producto llegue
abajo, o sea al último tercio del cultivo.
La recomendación es utilizar un volumen, variable, pero que
no menor a 120 a 150 litros, eso no es un capricho, hay muchos ensayos que lo
apoyan y que demuestran que los mejores resultados de control de enfermedades y
de margen bruto económico (resultado económico del tratamiento), es mayor en
esas condiciones. Y en los casos en que la humedad relativa sea menor del 60%,
utilizar aceite antievaporante, aún en tratamientos terrestres, se puede hace
aéreo donde por el menor tamaño de gota es más necesario aún.
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