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| EEA INTA
Pergamino |
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16 de diciembre de 2004 |
En la EEA Pergamino se realizó una nueva reunión
tendiente a determinar el Plan Tecnológico Regional para el norte de la
Provincia.
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Porcinos: Por la Vuelta al Campo |
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La existencia de ganado
porcino a nivel del Centro Regional Buenos Aires Norte, según datos obtenidos
del último Censo Nacional Agropecuario-2002 es de 383.863 cabezas, lo cual
representa el 72% de la Provincia y el 18% del stock nacional.Las plantas de
faena fiscalizada localizadas en la Provincia de Buenos Aires -la mayoria en el
área del Centro Regional -faenan el 50% de los capones y hembras sin servicio y
el 70% de los lechones del total nacional.
La faena registrada está
compuesta en un 75% de capones, hembras sin servicio y cachorros, un 20% de
lechones, un 4% de chanchas y un 1% de padrillos. Alrededor del 80% de los
establecimientos de elaboración de cortes cárnicos y fábricas de chacinados y
embutidos, incluyendo los que están en la Capital Federal y el Gran Buenos
Aires, se encuentran en la zona de influencia de la Regional Buenos Aires Norte.
En ese marco, el pasado
11 de noviembre, en la Estación Experimental Agropecuaria Pergamino del INTA se
realizó un nuevo encuentro relacionado con la elaboración del Plan Tecnológico
Regional que regirá los destinos de la institución en los próximos tres años.
En la oportunidad la cadena analizada fue la de Porcinos.
Cabe recordar que estos
talleres, en los que se convoca representantes de los distintos sectores
relacionados con la cadena en cuestión, basan su análisis en un trabajo de
diagnóstico previamente elaborado. Con ese material, los participantes aportan
sus conocimientos en pos de priorizar las diferentes problemáticas y asignar un
rol al INTA.
Variedad de participantes
La representación de
los distintos sectores en este taller estuvo dada por los integrantes del Grupo
de Trabajo Porcinos de la EEA Pergamino Med.Vet. Marcela Lloveras; Ing.Agr.
Osvaldo Cortamira; Med.Vet. Pedro Goenaga; Ing.Agr. Carlos Guerra (coordinador
del taller). Representando a la institución también asistieron el Prof. Naun
Spiner (EEA Marcos Juárez); Ing. Ana Slobodzian y Ing. Jose Rafart (EEA Las Breñas).
Por su parte el sector
educativo tuvo presencia a través del Med. Vet. Eduardo Marotta (Facultad de
Ciencias Veterinaria Universidad Nacional de La Plata y Universidad Nacional de
Lomas de Zamora); Med. Vet. Liliana Lagreca (Facultad de Ciencias Veterinarias
Universidad Nacional de La Plata y Universidad Nacional de Lomas de Zamora).
Por otro lado también
se destacó la participación del Ing. Agr. Daniel Papotto (Secretaria de
Agricultura y Ganadería de la Nación); Med.Vet. Néstor Carou (Consejero del
Consejo Regional Bs.As.Norte); Ing.Agr. Héctor Figoni (Gerente de Planificación
- Dirección Nacional Asistente de Planificación); Ing.Agr. Fernando Gándara
(EEA Pergamino).
En representación del
Foro de la Alimentación, la Nutrición y la Salud (Bolsa de Cereales de Buenos
Aires) estuvieron la Ing. Agr. Ana María Suárez; Lic. Nutrición Marcela Leal
y Elsa Echave.
Sistemas de producción
El Ing.Agr. Carlos
Guerra (Coordinador del Taller), explicó que el trabajo "de diagnóstico
fue identificando una serie de problemas en los distintos sistemas de producción
de cerdos. Aquí hemos tratado de discutir lo relacionado con el sistema
productivo en los distritos estratos: pequeños, medianos y grandes
productores".
La industria del
chacinado, en el ámbito nacional, demanda unas 250.000 toneladas de carne
porcina al año. En los últimos años, dicha industria ha utilizado un 45% de
materia prima nacional y un 55% importada para la elaboración de fiambres,
chacinados y embutidos. Esto representa una importante demanda potencial de la
industria a tener en cuenta para fomentar el incremento de la producción
porcina nacional a fin de cubrir ese déficit y abastecer el mercado interno.
"En general un tema
grave es la baja productividad a nivel nacional. Hoy el sector porcino está
dividido en dos partes. Un sector de altas performances y otro de baja
productividad, creo que el INTA debería abocar sus esfuerzos a estos pequeños
y medianos productores", comentó el Med.Vet. Eduardo Marotta (Facultad de
Ciencias Veterinaria Universidad Nacional de La Plata y Universidad Nacional de
Lomas de Zamora).
Sobre estas líneas, el
trabajo de diagnóstico presentaba para la zona norte de la provincia tres
modalidades de producción: Tradicional a campo: Producción para autoconsumo y
elaboración casera de chacinados, complementaria de otras producciones agrícolas.
Comercialización de lechones en forma particular o a acopiadores y de capones
por medio de intermediarios. Infraestructura generalmente precaria con
instalaciones de manufactura casera (chapas de descarte, madera y/o mampostería)
ubicados en piquetes o corrales de tierra. Alimentación en base a maíz o algún
otro producto o subproducto de bajo costo. Brecha tecnológica de 400 a 600 kg.
de capón/madre/año para los que hacen ciclo completo ó 6 lechones
logrados/madre/año para los que producen lechones.
Tradicional mejorado:
Producción a campo en todas las etapas o bien con algún grado de confinamiento
en alguna de ellas ( galpón de partos, pista de engorde). Incorporación de
tecnología en forma parcial.(alimentación balanceada, genética, equipos
modulares de parición y recría).Mayor grado de organización. Comercialización
por medio de intermediarios o en forma directa a frigorífico. Brecha tecnológica
de 400 kg. de capón por madre/año.
Y por último el sector
Empresarial: Empresas tecnificadas que realizan su actividad en todo o en parte
bajo galpón. Utilizan material genético, emplean raciones balanceadas, llevan
un plan sanitario, cuentan con asistencia técnica, y disponen de una buena
infraestructura. Tienen personal en relación de dependencia afectado en forma
directa y permanente a la actividad. La comercialización la realizan
directamente a frigoríficos. Brecha tecnológica de 0 a 200 kg de capón/madre/año.
Derribando mitos
Otro de los temas
destacados en el trabajo de diagnóstico refería que el consumo aparente de
carne de cerdo en nuestro país es de alrededor de 6 kg. por habitante al año,
del cual, entre el 90 y 95% corresponde a fiambres, chacinados y embutidos y el
resto se consume como carne fresca. Con relación a las carnes vacuna y aviar,
el consumo de carne de cerdo es muy bajo, solo el 8% del consumo total de
carnes.
Sobre el particular, fue
muy importante el aporte realizado por las representantes del Foro de la
Alimentación, la Nutrición y la Salud (Bolsa de Cereales de Buenos Aires), la
Ing. Agr. Ana María Suárez, dijo: "nuestra institución comenzó en 2004,
la Bolsa entendió que estaba faltando este acercamiento en el sentido de
responder al requerimiento de la salud humana, así surgió esta conjugación
del sector agropecuario junto a los médicos y nutricionistas".
Ahondando en detalles la
Lic. en Nutrición Marcela Leal, explicó que "La idea es aumentar el
consumo de carne fresca, hay una percepción errónea. La gente cree que la
carne de cerdo tiene muchísima más grasa de la que en realidad posee. Al
respecto hicimos unos trabajos, presentamos una técnica muy buena que existe
para evaluar esa percepción en el consumidor que es la técnica del grupo
focal. En la cual se reúnen un grupo de consumidores y los investigadores
analizan sobre qué es lo que ellos creen con respecto a este tipo de
carnes".
Sin lugar a dudas fue
destacada la presencia de la Secretaría de Agricultura y Ganadería de la Nación,
representada por el responsable del Área Porcinos Ing. Agr. Daniel Papotto,
quien se refirió al encuentro en los siguientes términos: "Es un desafío
venir y poder pensar cuál debe ser la línea de investigación en el área que
debe seguir el INTA".
-¿Cuál cree que debe ser el rol de la institución?
-Personalmente creo que el INTA tendrá
que trabajar con quienes más lo necesitan, aquellos productores que no tienen
acceso a las grandes tecnologías. Tenemos la Unidad Experimental de Marcos Juárez,
que hace más de 20 años realiza trabajos exitosos y sin embargo el productor
no ha adoptado esas tecnologías.
-¿Qué explicación se encuentra a ello?
-Ciertos factores hicieron que esto
sucediera. Es cierto que el sector vivió momentos muy difíciles de baja
rentabilidad. Tanto INTA como Secretaría buscamos que aquellos que se fueron
puedan volver al campo , y después si es posible que se pongan a hacer cerdo y
transformen soja o maíz en carne. Es importante no sólo por lo que genera la
actividad en mano de obra rural y familiar, sino también para darle valor
agregado a los comoditis.
Información Generada
por el Equipo Regional de Comunicación del Centro Regional Buenos Aires Norte. www.inta.gov.ar/bn
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