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| EEA INTA
Pergamino |
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27 de febrero de 2004 |
El Ing. Agr. Gustavo Ferraris brindó un pormenorizado informe sobre la
situación actual.
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Estado de los Cultivos al 23/02/04 |
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El Ing.Agr. Gustavo
Ferraris, perteneciente al área de Desarrollo Rural de la EEA Pergamino del
INTA, se refirió a la situación actual de los cultivos para la zona de
influencia asegurando que la campaña 2003-2004 ha sido bastante diferente a la
anterior en cuanto a condiciones climáticas. Pero a pesar de ello tiene una
mirada optimista en cuanto a los rindes, que serían de un 5 a un 20% inferiores
a la excelente temporada anterior. A continuación todos los detalles del
informe elaborado por el Ing. Agr. Gustavo Ferraris:
El Clima
En esta oportunidad hubo
menos lluvias. Esto hizo que una serie de lugares que estaban encharcados, con
excesos hídricos y napas cerca de la superficie perdieran niveles ante el
retiro de las aguas, variando así la condición hídrica. En el norte de Buenos
Aires, las lluvias fueron buenas hacia el este de la región, en los partidos de
San Antonio de Areco, Zárate y Campana.
Si bien el problema fue
la falta de agua, en los últimos días esta situación tendió a normalizarse,
a través de lluvias pequeñas en el mes de enero o una lluvia relativamente
importante a mediados de febrero (llovieron en todo el norte de la provincia de
Buenos Aires entre 50 a 60 milímetros), que hizo que la soja mejorara bastante
su estado y pudiera empezar a llenar las vainas a una buena tasa.
Luego tuvimos otra
lluvia a pocos días, de 10 a 20 milímetros que hace que el cultivo se vea hoy
en buen estado. Las reservas de agua son pocas en el suelo. Para los próximos días
se necesitan nuevas precipitaciones, para recargar el perfil y asegurar el
llenado.
Lo novedoso es que en la
tercer semana de febrero tuvimos condiciones de baja temperatura nocturna (13 ó
14 grados). Eso para la soja no es lo ideal ya baja su crecimiento, pero
mientras la temperatura no descienda por debajo de los 10 grados, no constituye
un estrés.
Con la recuperación de
temperatura que ha habido en estos días, bajo condiciones de buena insolación,
es de esperar que la soja retome su normal desarrollo y que no signifiquen
mayores síntomas.
Cuando hay sequía en
soja, lo importante es lograr rápido un buen nivel de cobertura del entresurco.
Esta cobertura permitirá que los rayos solares no lleguen de manera directa al
suelo. El suelo, al estar sombreado pierde menos humedad y en general también
se mantiene a una temperatura menor, con lo cual la planta sufrirá menos estrés.
Generalmente los cultivos bien fertilizados o que están en lotes de buena
fertilidad, crecen mejor, cierran rápido el entresurco y logran establecer un
ambiente favorable para la producción del cultivo.
Rindes Maíz
Para los partidos de
Pergamino y Colón, estimamos una reducción de rendimiento en Maíz de un 10 a
un 20% por debajo de los rindes de la campaña pasada. El problema principal fue
el déficit hídrico.
Los lotes que vienen
bien rotados, con buen contenido de materia orgánica, cobertura y
fundamentalmente de siembras tempranas (primeros días de septiembre), que
tuvieron su período crítico de floración en diciembre, se encuentran en buen
estado. Se podría decir un 10% menos que el año pasado.
Los lotes de menor
calidad, con suelos overos y problemas de retención de humedad, están en
condición bastante inferior. Los maíces de siembra tardía (finales de octubre
o noviembre), se encuentran directamente en muy pobre producción.
Maíz de segunda: ha
habido algunas lluvias a finales de enero, principio de febrero que hacen que
todavía estén en carrera para tener buen rendimiento. Va a depender de las
lluvias y temperaturas que ocurran en los próximos días.
Soja
El panorama es similar.
Lo que sucede es que el bache más grande de precipitaciones fue en el mes de
enero, donde la soja recién estaba comenzando su floración, aún no había
llegado a su período crítico. Las últimas lluvias han llegado a tiempo y en
general se observa que están en buen estado.
La altura de los
cultivos es menor que en el año anterior, menor crecimiento, pero lo que
importa es el número de nudos y vainas. Si bien es muy temprano para aventurar
rendimientos, creo que habría que esperar entre un 5 y un 10% menos que en la
campaña pasada, la cual fue excepcional.
Como promedio del todo
el partido de Pergamino durante el año pasado fue de 3.300 kilos de soja, pero
esto incluye lotes buenos y de baja calidad. Era muy frecuente ver lotes de
4.000 kilos durante la campaña pasada, esos van estar en torno a los 3.700 ó
3.800 kilos.
Soja de segunda
En cuanto a la soja de
segunda, viene creciendo bien, pero como aún resta tiempo para definir su
rendimiento, aún es una incógnita. Reservas de agua en el perfil como para
asegurar el rendimiento, no tienen, con lo cual su producción va a estar muy
atada a las próximas lluvias que acontezcan.
Fertilización
Un aspecto final a
resaltar es que este año, acompañado por buenos precios, se ha visto una gran
difusión de las prácticas de la fertilización y en general, se están
observando buenos niveles de respuesta, sobre todo en aquellos lotes que viene
de rotación de soja sobre soja y que en los años anteriores no habían sido
fertilizados.
La pregunta más
frecuente es si en un año un poco más seco pueden verse las respuestas a la
fertilización que se determinaron en años anteriores. Nosotros decimos que en
general sí, siempre y cuando el suelo esté por debajo de determinado umbral de
nutrientes, las respuestas van a ser similares. Fundamentalmente porque los
nutrientes que utilizamos en soja (básicamente fósforo y azufre), además de
aumentar el área foliar, que significa un aumento en la superficie
traspiratoria, también permiten un mayor desarrollo radical, una mayor
resistencia estomática, y una mayor tasa fotosintética por unidad de área
foliar establecida. Un volumen mayor de raíces permite a la planta explorar
mejor el suelo en busca del agua que está necesitando.
Por último, cabe
mencionar que existe una creciente inquietud por el uso de fertilizantes de
aplicación foliar. Estos han mostrado resultados promisorios, a través de la
incorporación a la planta de micronutrientes y reguladores del crecimiento. Es
una vía adicional de fertilización, que no sustituye sino que complementa la
fertilización fósforo-azufrada que se haya efectuado al momento de la siembra.
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