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EEA INTA
Pergamino
Area Estudios Económicos y Sociales
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01 de marzo de 2007 |
INFORMES DE COYUNTURA DEL MERCADO DE GRANOS
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El nuevo debate: Agricultura para energía o alimentos. |
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Dr. Reinaldo R Muñoz
Jefe Estudios Económicos INTA Pergamino.
E-mail panorama@pergamino.inta.gov.ar
Te 0247 43900/005/076 fax 469057
Introducción
El fomento del uso de bio combustibles ha alcanzado una
enorme proporción reflejando la preocupación con el uso y encarecimiento de
los hidrocarburos y con las cuestiones ambiéntales como el calentamiento
global. Las naciones lideres han propuesto metas muy ambiciosas en el uso de los
combustibles alternativos a los fósiles, cuyo efecto sobre el mundo agrícola
resulta muy importante por el compromiso creciente de los recursos que ésta
involucra. Dichas propuestas justifican una reducción de CO2 en la atmósfera y
los efectos positivos para el medio ambiente, pero no se explayan sobre sus
probables efectos en la producción de alimentos para el mundo.
Una hipótesis subyacente sería que la agricultura mundial
tiene capacidad para desarrollar las producciones de combustibles renovables
necesarias y atender a la vez la generación de alimentos para los animales y
para el hombre. Otra hipótesis sería un fuerte conflicto entre dichos
objetivos, sea generando una oferta insuficiente para las expectativas de los
bio combustibles y/o restricciones a la producción de alimentos respecto a las
necesidades mundiales.
El presente artículo tiene como objetivo discutir los
conflictos y contribuir a generar una opinión más global al respecto.
Comparación y dinamismo de las demandas
La demanda de la agricultura mundial esta relacionada al
consumo de raciones de los rebaños, las granjas de aves y de porcinos, y el
consumo humano industrializado o directo. Sólo en los granos y para el ciclo
2006/07, se alcanzó la demanda más alta histórica de 2.380 millones de
toneladas (USDA WASDE 2007/02).
La demanda de petróleo para el año 2005 se estimó en 82
millones de barriles por día y se proyectó para el año 2015 a 118 millones de
barriles por día (IEA 2006). Anualizado, significa 29.930 millones de barriles
por año y considerando un volumen de 160 litros por barril, significaría
478.800 millones de litros por año. Expresando en equivalente peso por la
densidad promedio (7 barriles = 1 tonelada) la demanda de petróleo 2006 seria
de 4.376 millones de toneladas por año.
El consumo de petróleo por año medido en toneladas, supera
a la producción de granos en un 83,9% y respecto a su dinamismo, la proyección
de consumo de petróleo para 2015 rondaría un crecimiento del 4% anual, contra
la proyección de la producción y consumo agrícola a un máximo de un 2%
anual.
Si comparamos la producción y el consumo de los aceites de
origen vegetal para 2006/07 incluyendo a los diez principales cultivos
oleaginosos (incluida palma) resultó de 122 millones de toneladas por año.
Esto representó en 2006/07 un 5,1% de la producción total de granos y un 2,8%
del consumo total de petróleo antes señalado.
Las cifras resultan en las primeras pero simples
conclusiones:
• medido en toneladas la producción y el consumo de
granos mundial para 2006/07 resulta un poco más de la mitad (54,4%) del consumo
total de petróleo, y su proyección para 2015 resulta en una tasa inferior a la
mitad del petróleo.
• Si toda la producción de aceites vegetales fuese
empleada en generar bio combustibles, la merma de consumo de petróleo no
superaría el 3%.
La hipótesis del conflicto
Las cifras del consumo de alimentos y el consumo de
petróleo mundial resultan muy diferentes y a pesar de la dificultad de medirlas
en volumen o en toneladas, las primeras resultaron fuertemente superadas por el
consumo de petróleo.
La agricultura parece bastante pequeña en relación al
consumo de combustibles derivados del petróleo y en caso de atender a esta
creciente demanda puede debilitarse su función básica productora de alimentos.
En caso que esto suceda, las opiniones de los especialistas, los artículos
técnicos, varias organizaciones y políticos coinciden en el nuevo pesado cargo
sobre la agricultura, que no contribuiría más que a presentar un trascendente
debate para la humanidad actual y aún más para el futuro: "agricultura
para alimentos o para energía".
Según Lester R. Brown (2006)1 ,"El
creciente mito de que el maíz y el etanol puede resolver los problemas de la
energía nos encamina a una peligrosa lucha por los alimentos", para dicho
autor, el uso en dichas producciones, puede resultar dramático y generar hambre
en el mundo. Ciertas comparaciones resultan categóricas como "nos
encontramos ante una lucha mundial entre los 800 millones de automovilistas que
desean proteger su medio de movilidad y los 2000 millones de personas más
pobres del mundo que luchan por la sobrevivencia". También, como lo
destaca su afirmación, que "el llenado del tanque de 50 litros de etanol
en un carro equivale en maíz, al alimento suficiente para un hombre durante un
año".
Con relación a los EEUU, donde Johamis Mike, USDA,
Secretario de Agricultura, indica que esta es "la oportunidad única, que
la energía provenga de un "bushel y no de un barril de petróleo".
Bush (2007) en el discurso del Presidente del 20/01 afirmó que "el aliento
a la producción de etanol, no se limitará y se sostendrá en el tiempo".
En su discurso anunció que en los próximos 20 años se reducirá el 20% el
consumo de gasolina y gasoil de dicho país y será reemplazado con bio
combustibles y/o fuentes alternativas". En el país del norte, en respuesta
a dicha política, la difusión de plantas productoras de etanol fueron y son
una noticia trascendente.
Las plantas de etanol en 2007 alcanzaron a 111 plantas en
producción, 78 en construcción y 7 en ampliación. La capacidad de producción
es de 5,44 billones de galones anuales, pero para 2008/9 la producción de
etanol saltará a 11,7 billones de galones, el doble del año comercial 2007.
Para el mismo país y por su gran efecto en los precios del
cereal y por los múltiples efectos de dichas proyecciones, las opiniones de
varias fuentes tienden a disentir.
Michael Wald (2006) Scientif American indica que
"alentar la producción de etanol de un modo radical tendrá un costo
social desproporcionado". Según el New York Sun (2007/01/17), "una
estrategia energética nacional basada en etanol no es sostenible": en
otras secciones del importante diario señala, "la agricultura ni es capaz
de producir suficiente maíz como para resolver el problema energético, ni de
combatir el calentamiento global".
De acuerdo a Baltanás Miguel (2006) , Para incorporar
biodiesel en un porcentaje de tan sólo el 2%, "sería necesario emplear el
50% de la producción mundial de aceites vegetales". Si el porcentaje fuera
del 4% del total, deberíamos usar todos los aceites vegetales que se producen
en el mundo.
Monbiot George (2007), señala que "para mover los
coches y autobuses en el Reino Unido solamente con bio diesel se requerirían
25,9 y existen 5,7 millones de hectáreas. Si fuera a aplicarse esta política a
toda Europa, las consecuencias en el suministro de alimentos serían desastrosas
y pasarían de excedentarios a deficitarios netos".
Por ello, para no comprometer a la agricultura de la UE y
evitar la suba de los precios domésticos de los granos, la Comisión Agrícola
de la UE emitió en 2001, el comunicado 547, donde sugiere asegurar la oferta de
energía importando bio combustibles de aquellos países con ventajas
competitivas en su producción. A fines de 2005, se declaró el apoyo a la
producción de bio combustibles en los países en desarrollo, con el mismo fin.
En 2006 y 2007 se encuentran negociando la instalación de plantas y créditos
en Brasil y Argentina.
La transferencia de esta demanda de la Unión Europea a
países del Tercer Mundo, revela la intención de evitar los impactos
ambientales que acarrea el establecimiento de grandes plantaciones de
monocultivos, de las que se refinarán los bio combustibles, comprometiendo
nuevas tierras a estos fines, a expensas de los bosques y de tierras aptas para
el cultivo de alimentos".(Baltanás, M. 2006)2.
Por esta razón y en función de crear oportunidades
comerciales, el costo de la agricultura para generar bio combustibles se buscan
transferir a dichos países, promoviendo inclusive leyes que eximen de impuestos
a la producción de bio combustibles.
Ciertamente estas reformas legislativas, tienden a
generalizar el "convencimiento", positivo de estas iniciativas a la
comunidad e inclusive justifican subsidiar este negocio como nuevas
oportunidades y también para contribuir positivamente al medio ambiente.
En resumen, el conflicto excede a la relación entre países
desarrollados y el tercer mundo, pero genera y sostiene una enorme hipótesis de
conflicto que tenderá a prevalecer y deberá alcanzar aristas agudas en los
futuros foros internacionales, "la agricultura debe alimentar a la
humanidad o generar bio combustibles?".
Efectos inmediatos sobre el costo de los alimentos
Un efecto del conflicto anterior y que puede extenderse a un
horizonte mediato es el encarecimiento de los alimentos como un mecanismo de
ajuste comprimiendo a dicha demanda, acorde a las exigencias de ésta nueva
demanda para los bio combustibles.
Esto comprende a los países desarrollados donde se
priorizaron dichos emprendimientos, pero también afectarán el mercado
internacional de granos generando una oferta de exportación más reducida y
más cara, agravando el acceso de alimentos de los países más pobres.
Como señala Dinneen Bob (2006), presidente de la Renewable
Fuels Association de, "la agroindustria norteamericana esta acostumbrada a
un maíz de 80 dólares por tonelada, pero esto ya no se repetirá nunca
más"; Galen Chris, (2007), National Milk Producer Federation, "un
balance entre el subsidio y el aliento a la producción de etanol, y el
encarecimiento del maíz, generará una dependencia mayor de importación de
lácteos y de todo tipo de carne". El costo de un kilo vivo ganado en un
feedlot en Estados Unidos se calcula hoy en 1,65 dólar, contra 1,21 dólar de
seis meses atrás .
Por su parte los compradores de maíz del exterior como
Japón, Taiwán, México, Egipto, como los usuarios (feedlot, cerdos, pollos,
pavos), están preocupados y podrían reducir los niveles de demanda por maíz y
de producción de carne por las pérdidas que se generan.
La dependencia del maíz importado de EEUU a México y la
"tortilla de maíz" esta generando preocupaciones de fuerte impacto
social en el país vecino (Gonzalez, Luis. Profesor Instituto Tecnología
Monterrey, 2007).
El alza del precio del maíz ha sido abrupta e inesperada y
la mayoría de la agroindustria que lo utiliza sólo puede absorber las
pérdidas y esperar un cambio. En el futuro, deberán adecuar su producción a
los nuevos precios del insumo con los cambios que esto puede generar en carnes,
aves, huevos, leche y demás productos.
En el escenario productivo para 20007/08 en los EEUU, se
sembrarán 3 millones de hectáreas más con maíz, ocasionando una reducción
de la siembra de soja (1,9 millones de hectáreas menos) y de forma
complementaria se espera una caída en las pasturas, en los cultivos de algodón
y el abandono de lotes del régimen de conservación de tierras. Según el USDA
el consumo forrajero que estaba entre 50% y 60% de la producción caería en los
próximos años a poco más del 40%. También la reducción de las exportaciones
de maíz de los EEUU, pasarían de 60% ó 70% a ocupar entre el 55% y 60% del
mercado global. La oferta de exportación de maíz al mundo podría declinar
fuertemente.
Este escenario alcista meses atrás llevo a pronosticar que
el precio del maíz podía llegar a los 150 dólares por tonelada en Chicago,
por el poder de compra de las fábricas de etanol. El precio ha llegado a 163
u$/t (20/02/07) y podría alcanzar a 200 dólares por tonelada, cuando entren en
producción todas las plantas de etanol en construcción.
Por su enorme efecto relativo, los precios de los cereales
como el trigo y cereales menores se elevaron, como así también lo harán los
oleaginosos encabezados por la soja. Por su parte, los precios del azúcar de
caña se duplicaron en los últimos 18 meses.
En caso de un sostenimiento de estos precios,
irremediablemente los productos alimentarios elaborados a partir de dichos
insumos se incrementarían en forma notable, llevando a un encarecimiento
generalizado de los alimentos que se expandiría al resto del mundo.
Finalmente, la formación de precios de los granos además
de sus propios fundamentos tiene que ver progresivamente con un equivalente
valor por su uso como bio comestibles. De esta forma, proliferaron los contratos
de etanol en las plazas financieras del mundo y su vinculación con el petróleo
se hicieron más directas.
En este caso, las fuentes variaciones del petróleo y de la
energía podrían estar cada vez más directamente relacionados al precio de los
granos y en consecuencia al de los alimentos.
Conclusiones
El problema energético mundial, la declinación de reservas
de los hidro carburos fósiles, el problema de contaminación del aire y el
calentamiento global, son problemas de enorme trascendencia para la humanidad
sin soluciones globales hasta el presente.
La carga para la agricultura de generar energía parece muy
pesada y las medidas de promoción de bio combustibles en los países líderes
pueden detonar un conflicto alimentario muy grave con repercusiones aún
desconocidas para los países más pobres. En lo mediato pueden traer un
encarecimiento generalizado de los alimentos.
Los bio combustibles no deberían ser tomados como la
solución al problema energético y ambiental, sino como partes de un complejo
proyecto humano y energético en cuyas soluciones los países lideres aún no
están de acuerdo.
1 Presidente del
Earth Policy Institute autor del Plan B 2.0: Rescuing a Planet Under Stress and
a Civilization in Trouble."
2 "Los biocombustibles no resuelven sino que agravan el cambio
climático", en Revista del Sur, N° 168 Nov/Diciembre 2006, pag. 20.
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