 |
21 de agosto de 2003 |
|
INTA EEA - Oliveros
G A C E T I L L A S |
Condiciones
del Maíz en la Campaña 2003/2004
El ingeniero agrónomo
Hugo Pedrol, técnico de la Estación Experimental INTA Oliveros y especialista
en Ecofisiología y Manejo del Maíz habló de las principales particularidades
del cultivo para la campaña que se inicia y de las características más
destacadas para tener en cuenta en nuestra región.
"Siempre que el
hombre interviene en algún sistema natural, genera desequilibrios. El tema es
encontrar un equilibrio entre esas alteraciones producidas y los beneficios que
el hombre quiere obtener", comienza relatando el ingeniero Pedrol poniendo
el énfasis en la sustentabilidad. "Los sistemas agrícolas son los
que más se deterioran por el laboreo del suelo. La gran extracción de
nutrientes y el modo en que se maneja el sistema determinará una mayor o menor
degradación", prosigue explicando el técnico de la EEA INTA Oliveros
quien además subraya que "una de las cuestiones que se deben mantener es
el aporte de materia orgánica al suelo".
Entre los factores que
inciden en la destrucción de materia orgánica se encuentran la actividad
biológica del suelo, la temperatura y humedad ambiente y el sistema de manejo.
Consciente del deterioro
que el monocultivo de soja, o la rotación trigo/soja, producen en los sistemas,
el ingeniero Pedrol manifiesta la diferencia en cuanto al aporte que brindan las
gramíneas como sorgo y maíz. "En nuestra área se estima que se destruyen
anualmente alrededor de 10 toneladas de rastrojo por lo que deberían
restituirse, pero la mayoría de los cultivos no llegan a reintegrar ese nivel.
Además, maíz y sorgo, más otras gramíneas de invierno como cebada y avena,
tienen un sistema de raíces que mejoran temporariamente la estructuración del
suelo favoreciendo la formación de poros grandes que permiten la circulación
de agua y oxígeno", detalla el especialista en Ecofisiología y Manejo del
Maíz.
"Desde el punto de
vista de la sustentabilidad, lamentablemente por situaciones económicas y
financieras, y también por hábitos culturales, sigue incrementándose la
participación relativa del cultivo de soja en los sistemas porque el mismo es
simple, requiere menos recursos y tiene menores riesgos con respecto al
maíz", señala Pedrol al explicar la situación actual de la agricultura.
El gran impacto que la
Siembra Directa (SD) ha generado desde su implementación y el alto grado de
adopción que ha tenido por parte de los productores es valorado positivamente
por el profesional. "La siembra directa tiene como ventaja frente a la
siembra tradicional con labranza que, al no laborear el suelo estamos haciendo
un poco más lenta la descomposición de materia orgánica. Cuando se remueve el
suelo se lo airea y las bacterias que presentes descomponen más rápidamente
ese rastrojo, lo que implica la ventaja inmediata de liberación de nutrientes
solubles como el nitrógeno o el azufre pero tiene la desventaja en el mediano
plazo de una rápida destrucción de la materia orgánica". Enumerando las
ventajas de la SD especifica que "en estos sistemas sin labranza hay un
menor efecto mecánico del implemento sobre el suelo, menor efecto de la
actividad biológica y mayor perdurabilidad en el tiempo ya que al manejarse con
rastrojos en la superficie se genera una protección frente al impacto de la
lluvia, disminuyendo la temperatura del suelo y la evaporación de su
superficie".
En referencia a las
condiciones climáticas adecuadas para un buen desarrollo del maíz Pedrol
expresa que al "ser una planta de verano, necesita temperaturas
relativamente altas comparándolas con otros cultivos, a tal punto que no se
recomienda sembrarlo si la temperatura del suelo no alcanza los 12° o
13°", mientras destaca la importancia de lluvias para el óptimo
crecimiento. "El año pasado tuvimos temperaturas por encima del promedio
que aceleraron las etapas y las precipitaciones fueron buenas dado que no hubo
déficit hídrico, salvo en enero ya que a partir del 10 de ese mes hubo cierta
sequía que afectó la formación de granos. Si bien hasta la floración el
régimen de precipitaciones fue el indicado, a la altura del llenado de granos
faltó un poco y analizando el rendimiento tuvimos granos más livianos que en
campañas anteriores", reseñó el técnico de la EEA INTA Oliveros.
Pese a la buena
campaña, la merma en el rendimiento osciló entre el 8% y el 10% con respecto a
la campaña anterior y encontró otro factor influyente en la escasa radiación
solar que sufrió debido a la alta nubosidad producida entre noviembre y
diciembre.
Otro tema de sustancial
interés abordado por el ingeniero Hugo Pedrol es la utilización de híbridos
que "en la región maicera núcleo -que integran en norte de la provincia
de Buenos Aires y sur de Santa Fe- se dio bastante rápido ya que aparecieron a
fines de la década del ’50 y en pocos años prácticamente reemplazaron a las
variedades. Después de una época de más de veinte años de cultivar híbridos
dobles se comienzan a difundir los híbridos simples, con un potencial de
rendimiento mayor, semilla más cara pero con la posibilidad de fertilizar dado
que el costo relativo de nutrientes disminuyó", explica el especialista en
Maíz del INTA Oliveros al tiempo que comenta "la gran variedad de
híbridos que hay en el mercado, con importante renovación anual" y
resalta la posibilidad de un mejor manejo del agua gracias a la aplicación de
siembra directa, complementado con un control de malezas y plagas y la
fertilización, lo que ha permitido el incremento sostenido en el rendimiento en
los últimos quince años.
Las evaluaciones de los
rendimientos de las experimentaciones a campo son realizadas en forma conjunta
gracias a la existencia de una Red de Ensayos, que posibilita comparar los
resultados que se obtienen, basados en promedios históricos de cada localidad
-de las 16 que pertenecen a los 7 departamentos del sur de Santa Fe- y de cada
tipo de híbrido utilizado. "En el este del sur santafesino tenemos capas
muy duras a los 40 o 50 centímetros de profundidad que son atravesadas por muy
pocas raíces mientras que en el departamento General López -sudoeste- los
suelos son más profundos", expresa el técnico de la EEA INTA Oliveros,
quien además remarca la importancia de las condiciones ambientales a la hora de
analizar la información, viendo la diferencia en el comportamiento de un mismo
conjunto de híbridos en distintas zonas. Cabe señalar que hay otros aspectos
tenidos en cuenta como la historia del lote y también son estudiados datos
relacionados directamente con el rendimiento como el quebrado de la caña, la
velocidad de secado y la densidad de plantas de acuerdo al ambiente.
Dentro de las variables
contempladas hay dos ideas fundamentales como rendimiento medio y estabilidad
relativa que el ingeniero Pedrol se encarga de explicar. "Ordenando los
rendimientos en forma creciente, y de acuerdo a las diferentes localidades
analizadas, en esta última cosecha tuvimos rendimientos que van desde los 4000
a los 13000 k/ha. En cada localidad tenemos un promedio de conjunto que define
sus características y a su vez se puede establecer una media general de cada
híbrido, a eso lo llamamos rendimiento medio. La estabilidad
está asociada a la variabilidad del comportamiento de un híbrido en relación
a la recta de regresión entre los ambientes y según lo que pase con cada
híbrido ya que algunos son más predecibles y confiables que otros",
explica y ejemplifica describiendo que "como los materiales genéticos que
se utilizan son de criaderos multinacionales con fuentes de germoplasma de
diferentes lugares del mundo, puede ocurrir que alguno no se adapte, originando
una respuesta errática".
Un punto al que hay que
dedicarle especial atención en el cultivo del maíz es el cuidado sanitario,
para disminuir el impacto de las plagas, malezas y enfermedades de mayor
incidencia. "Dentro de las plagas animales se destaca el barrenador del
tallo que llega a producir pérdidas anuales de hasta el 30% y cuyo daño más
grande se traduce en granos más livianos" dice el técnico de la EEA INTA
Oliveros quien propone el uso de materiales transgénicos por considerarlo lo
más conveniente desde los puntos de vista tecnológico y económico, aunque
advierte que la acción de otros insectos, enemigos naturales de esta plaga,
también reduce el daño posible (control biológico). De este modo, el quebrado
de la caña, el desprendimiento de la espiga o el menor peso del grano son los
principales problemas que origina el barrenador, pero no los únicos, dado que,
además de la cantidad hay otros daños que afectan a la calidad del maíz
cosechado.
En cuanto a las
enfermedades de la hoja, -como roya-, no hay demasiadas recomendaciones ya que
no se presentan con frecuencia; en cambio, después de la acción del
barrenador, sí se presentan dos afecciones – hongos como el fusarium y el
verdín- que alteran el grano y producen toxinas pero pueden ser reducidas con
el uso de material transgénico. Sin embargo, existen otros hongos que producen
podredumbres al ablandar los entrenudos de la base del tallo, favoreciendo su
quebrado.
Al cierre de la charla
el especialista en Ecofiosiología y Manejo del Maíz del INTA Oliveros sugiere
que para la próxima campaña se debe "elegir el híbrido de acuerdo al
ambiente ya que hay distintos potenciales. Del mismo modo tenemos que manejar la
fertilización, para lo cual es necesario realizar un análisis del suelo y sus
nutrientes. Después tenemos que ajustar la fecha de siembra, relacionada
directamente con la posibilidad de lluvias y planificar la densidad de plantas
que pretendemos en función del lote y el híbrido; para más adelante realizar
el control de malezas oportuno", concluye el profesional de la EEA INTA
Oliveros.
Fecha: 21/8/2003
EEA INTA Oliveros
Departamento de Comunicaciones
Informe y Entrevista: Federico Pierce (Pasante)
|