|
06 de julio de 2009 |
|
El suelo es nuestra fábrica de alimentos
|
|
7 de Julio - Día Nacional de la
Conservación del Suelo
|
La erosión afecta a todos los suelos, incluyendo los
mejores, con aptitud agrícola y agrícola - ganadera causando mermas
importantes a su productividad, lo cual impacta negativamente sobre la economía
de las explotaciones agropecuarias y del país, ya que los rendimientos
disminuyen significativamente perdiéndose a razón de 1000 kilos de trigo, 1500
kilos de soja y 5000 kilos de maíz por hectárea en suelos con erosión severa.
En la Pampa Húmeda los sectores más erosionados son el
norte de Buenos, sur de Santa Fe y sudeste de Córdoba en las cuencas de los
Ríos Carcarañá, Arrecifes y Arroyo del Medio, con un 35 por ciento de la
superficie erosionada. También los suelos de las provincias de Entre Ríos,
Misiones, Chaco, Salta y Formosa presentan un grado importante de la afectación
cercano al 40 por ciento de su territorio.
La erosión eólica afecta principalmente al sector
semiárido de la región Pampeana, Chaqueña, Patagónica y sectores importantes
de Mendoza, La Rioja y Catamarca. En la Patagonia existe un proceso de
desertificación generalizado que incluye a más de 50 millones de hectáreas en
grados de moderado a grave.
Estudios realizados por el Instituto de Suelos del INTA
Castelar en la región pampeana, muestran que un suelo con erosión severa,
pierde por hectárea y por año alrededor de 15 centímetros de su capa arable,
lo cual representa unas 30 toneladas de suelo, 60 toneladas de materia orgánica
y 30 kilogramos de fósforo. En las últimas dos décadas los niveles de materia
orgánica de los suelos disminuyeron progresivamente, pasando de un 3,2 por
ciento promedio en rotación agrícola - ganadera al 2,7 por ciento en suelos
sometidos a agricultura continua convencional.
El incremento constante de los rendimientos registrados
durante la década del 90 y que continúa actualmente, ha permitido pasar de 40
a más de 70 millones de toneladas de granos de cosecha anual. Estimaciones
recientes sobre cultivos de trigo, maíz, soja y girasol indican niveles de
reposición de nutrientes del 25 por ciento para nitrógeno y del 50 por ciento
para fósforo, siendo muy escasos o nulos para otros nutrientes esenciales. La
falta de una fertilización balanceada, los bajos niveles de reposición de
nutrientes del suelo, sumados a la pérdida de materia orgánica, ha conducido a
una disminución considerable de la fertilidad de los suelos y por lo tanto de
la sustentabilidad física, ecológica y económica de las explotaciones
agrícolas.
Conservarás tu suelo productivo
La producción sustentable debe basarse en sistemas
conservacionistas que permitan controlar las principales causales de
declinación de la producción. La expansión del sistema de siembra directa,
cuya difusión inició el INTA en la década del 70, constituye uno de los
logros más importantes en conservación de suelos.
La siembra directa sustenta su alta eficiencia para
controlar la erosión, en el mantenimiento en superficie de importantes niveles
de cobertura aportada por los rastrojos de los cultivos en rotación, lo cual
permite además incrementar el contenido de materia orgánica del suelo.
En contraposición a esta técnica conservacionista, en los
últimos años se está difundiendo el monocultivo sojero, que aumenta la
vulnerabilidad del agrosistema y afecta la conservación del suelo, debido a la
escasa cobertura de rastrojos y al balance negativo de la materia orgánica del
suelo.
En la Argentina de la próxima década la agricultura
tendrá productividad creciente ya que continúa existiendo una brecha
considerable entre la producción por unidad de superficie y la producción
obtenida por los agricultores que aplican tecnologías modernas. Ello significa
que, existiendo las tecnologías necesarias, el nuevo objetivo de alcanzar los
100 millones de toneladas es posible. La conservación de la integridad y las
funciones del suelo continuará siendo el principal factor relacionado con el
desarrollo de sistemas agrícolas sustentables.
Haciéndonos eco de las palabras de Hugh Bennett, repetimos
"Es importante que el hombre se sienta dueño de la tierra, pero que a
su vez se convierta en celoso custodio de su integridad en todos sus aspectos,
es decir hacerla producir al máximo, al menor costo posible, pero sin disminuir
su productividad".
El 7 de julio "Día Nacional de la Conservación del
Suelo" es fecha propicia para que los argentinos recordemos que debemos
proteger nuestro suelo productivo, él es fabrica de alimentos para nosotros y
para el mundo.
Comunicaciones INTA Marcos Juárez
Julio 2009
Ver otras Gacetillas de INTA
Marcos Juárez
|