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05 de enero de 2004 |
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El Beneficio de la
Sustentabilidad |
Ing. Geóg. Hugo
Marelli. INTA.Marcos Juárez
Octubre de 2003
Hasta hace tiempo
atrás, la sustentabilidad era mencionada muy pocas veces en estudios o
literatura agrícola. Actualmente es una de las palabras más usadas.
Hay diferentes conceptos
de sustentabilidad, pero ninguno es generalmente aceptado. Para muchos,
el término transmite la idea de un equilibrio entre las necesidades humanas y
lo concerniente al medio ambiente.
La sustentabilidad
debería ser considerada dinámica porque, finalmente, reflejará las
necesidades cambiantes de una población global en crecimiento.
Productividad del suelo,
procesos de degradación y prácticas de conservación.
Desarrollo Sustentable
Sistemas agrícolas
El concepto de Hornick y
Parr presentado en el cuadro anterior muestra que la productividad del suelo en
un sistema agrícola es dinámica. Esta cambia como resultado de la relación
entre los procesos negativos y positivos que ocurren simultáneamente. Un
verdadero sistema de sustentabilidad productiva es aquel en el cual los efectos
de prácticas de conservación igualan o superan los efectos de los procesos de
degradación. Este concepto es igualmente válido para sistemas de producción
baja y alta.
Efecto del clima
El clima es a menudo el
factor más crítico que determina la sustentabilidad de sistemas agrícolas.
Los procesos más
importantes de degradación del suelo son la erosión y la disminución de la
materia orgánica. Cuando las temperaturas aumentan, disminuye la materia
orgánica y se acelera particularmente en suelos con labranza. El potencial de
la erosión eólica e hídrica aumenta en áreas más calurosas. Estos mismos
procesos de degradación se aceleran en áreas áridas y semiáridas con
regímenes de humedad muy bajos.
No sólo los procesos de
degradación del suelo se aceleran bajo regímenes climáticos áridos y
calurosos. Los beneficios que pueden derivar de las prácticas de conservación
de suelo en estos regímenes son menores que en aquellos de áreas más frescas
o húmedas. Por ejemplo, las prácticas de conservación de suelo para aliviar
la pérdida de materia orgánica y el control de la erosión del suelo,
usualmente involucran residuos de cosecha, pero la disponibilidad de residuos
disminuye en gran forma en áreas calientes y áridas.
Efecto del Suelo
El suelo es un factor
fundamental relacionado al desarrollo sustentable para sistemas agrícolas.
El Índice de
Productividad (IP) se afirma en la presunción de que el suelo es el mayor
determinante del rendimiento de cultivos debido a que proporciona el medio
ambiente para el crecimiento de la raíz. Investigadores evaluaron el potencial
productivo relativo de la tierra calculando un IP basado en la capacidad de
disponibilidad de agua del suelo, la resistencia para el crecimiento y
desarrollo de la raíz (densidad aparente) , y adecuado pH para una profundidad
de 1 metro.
MANEJO DEL SUELO
Hay una preocupación
creciente sobre el manejo de los recursos naturales, particularmente la tierra y
agua y sobre el cambio climático global debido al efecto invernadero, causado
en parte por la degradación del suelo. La presión creciente sobre los recursos
naturales ha producido la desertificación de algunas áreas.
La desertificación fue
considerada en principio como el resultado de sequías prolongadas. Sin embargo,
en los años recientes, se ha llegado a la conclusión de que el mal uso de la
tierra es quizás el factor básico, y la sequía es sólo un factor exacerbado.
Dregne estableció que la pobreza, la ignorancia y la codicia son las causas
indirectas de desertificación. La causa directa es el mal manejo del suelo a
través de las practicas excesivas de pastoreo, tala indiscriminada, métodos de
labranza inapropiados, malos sistemas de distribución de agua, y
sobreexplotación de la tierra. La desertificación es, simplemente, otra
palabra para definir la degradación del suelo pero dentro de un contexto de
suelo árido.
En síntesis, una
población en crecimiento con altos ingresos y gran consumo de proteínas
animales intensifica la presión sobre los recursos suelo y agua. Durante
décadas pasadas, el adelanto tecnológico ha llevado a un aumento significativo
en la producción de cultivos. Al mismo tiempo, crece la idea de que algunas de
estas tecnologías han activado la degradación medioambiental. La preocupación
radica en que, en muchas áreas, estos sistemas de producción agrícola no
son sustentables.
Los factores más
importantes que determinan la sustentabilidad de un sistema son el clima y el
suelo. El análisis cuidadoso de
estos factores puede revelar una riqueza de información para formular pautas y
políticas. Las interacciones de los recursos, la tecnología, y política del
medio ambiente requieren alcances metodológicos para:
-
cuantificar cómo
los recursos del suelo y el clima determinan apropiadas tecnologías
potenciales;
-
determinar qué
tecnologías seleccionadas tienen impacto sobre el suelo;
-
desarrollar una
estrategia para seleccionar tecnologías de producción apropiada que
enfrenten los objetivos económicos y metas medioambientales. Algo que el
INTA ha hecho y sigue haciendo.
Además del énfasis en
la planificación del uso sistemático del suelo y manejo de los recursos,
existe la necesidad de supervisar los cambios del suelo como una parte integral
de estrategia de desarrollo agrícola. Esto es particularmente decisivo cuando
se trata de suelos marginales (de baja capacidad de uso agrícola) muy
vulnerables a la degradación química y física.
Los técnicos de INTA
están documentando cambios en la productividad del suelo, a la vez que proponen
prácticas mejoradas sustentables para beneficiar a los productores y por ende a
toda la sociedad. Estos trabajos de investigación sirven para la
identificación temprana de problemas, lo que permitirá la aplicación de
intervenciones correctivas oportunas para la protección del desarrollo
agrícola nacional.
Es imprescindible la
necesidad de mayor implementación de políticas gubernamentales correctivas y
preventivas para planificar el uso de la tierra. En ese sentido, el Estado
debe ejercer su poder de policía, y hacer cumplir las disposiciones vigentes.
La planificación preventiva del uso de la tierra debe considerar los atributos
y limitaciones de cada sitio (suelo, clima y topografía), para el desarrollo
agrícola y prescribir a través de INTA y otros organismos el uso apropiado del
suelo tendiente a mantener la sustentabilidad del sistema productivo elegido.
Valoración política de
los recursos naturales
La política y los
programas gubernamentales siempre han tenido su influencia en el uso de los
recursos naturales. Algunas políticas se esfuerzan en alentar el desarrollo de
los recursos proporcionando capital económico o de bajo costo como ayuda
técnica, y/o acceso a establecimientos de infraestructura (caminos, canales, y
puertos). Otras políticas evolucionan en la respuesta a los problemas con
respecto a la manera en que son usados los recursos naturales: la conservación
y las políticas medioambientales que están relacionados con consecuencias
físicas y biológicas del uso de recursos, zonificación o división por zonas,
implementación de impuestos, etc; otras políticas tienen impactos en el uso de
la tierra, y una variedad de otras se relacionan con el control y propiedad de
los recursos naturales.
Las sociedades
democráticas adoptan nuevas políticas o adaptan las existentes cuando emerge
un consenso generalizado sobre la necesidad de encontrar un equilibrio entre los
objetivos fundamentales del país y los programas y políticas productivas del
gobierno, o cuando se establece la existencia de un mejor modo de conseguir
algún objetivo deseado, como por ejemplo alcanzar los 100 millones de toneladas
de granos dentro del marco de la sustentabilidad.
La política de
conservación de los recursos naturales suelo y agua está en el centro
de lo que será como uno de los mayores desafíos de esta centuria. La
Argentina, menos que nadie puede escapar de él.
Referencias
bibliográficas:
-
Sustainable
Agricultural Systems. C. A. Edwards, et al. (Soil and Water Conservation
Society) 1990.
-
Soil Management for
Sustainability. R. Lal, et al. (Soil and Water Conservation Society) 1989.
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