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04 de septiembre de 2003 |
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Calidad,
rendimiento y sanidad de la soja en la región central. Campaña 2002/03
Con Buena Semilla y Viento a Favor |
Según un trabajo
realizado por técnicos especialistas del INTA Marcos Juárez analizando la
calidad industrial, el rendimiento y la sanidad del cultivo de soja en la
región central del país en la última campaña, se observó baja incidencia de
hongos en el muestreo realizado en acopios y cooperativas de la zona núcleo
sojera, lo cual en términos generales significa una semilla de excelente
calidad y de muy buen poder germinativo para la campaña que se inicia. No
obstante esto, teniendo en cuenta que las enfermedades en soja son importantes
factores que limitan la producción, es este un tema que implica un preciso
monitoreo y vigilancia ya que en los últimos años los niveles de infección se
han incrementado debido al monocultivo de soja y años extremadamente lluviosos
que favorecieron a los patógenos que afectan al cultivo.
A la vez, en calidad
industrial este muestreo, que abarcó 1.062.400 tn, arrojó respecto a proteína
valores semejantes a la campaña anterior, con alto contenido de aceite y baja
proteína sobre todo en soja de primavera y primera siembra, comprobándose una
vez más la relación mayor rendimiento - menor proteína y mayor aceite.
En un plano general, el
análisis consigna que el rendimiento promedio nacional fue de 37,8 qq/ha, más
de dos quintales por sobre la anterior campaña, logrando un volumen cosechado
de 35.273 millones de toneladas. Este nuevo récord de producción fue el
resultado de la expansión en la superficie sembrada, del incremento de los
rendimientos y de condiciones climáticas casi excepcionales así como del
paquete tecnológico utilizado por los productores. Se prevé para la campaña
2003/04 una nueva expansión de la superficie sobre todo con soja de primera.
La campaña 2002/03 se
caracterizó por la ocurrencia de elevadas temperaturas y estrés hídrico en la
segunda quincena del mes de enero. No obstante el impacto de esta contingencia
climática fue diferente según la región de producción, en función de la
capacidad de almacenaje de agua de los suelos, el agua acumulada en el perfil a
la siembra y las precipitaciones ocurridas durante la campaña.
La incidencia de estos
factores determinó que en general se alcanzaran rendimientos superiores al
promedio en la zona núcleo e inferiores al promedio en las áreas sin
influencia de napa del sudoeste de Córdoba, La Pampa y Pcia. de Bs.As.
En la zona
núcleo-sojera hubo algunos lotes que superaron los 50 qq/ha. En el Sudeste de
Córdoba y Sur de Santa Fe la soja de primera tuvo un rendimiento promedio
estimado en 35qq/ha y la de segunda en 28qq/ha; en las mejores áreas se
alcanzaron rendimientos promedio de soja de primera de 42 qq/ha. En el Sudoeste
de Córdoba la falta de humedad y las elevadas temperaturas deprimieron los
rindes encontrándose el promedio en 19qq/ha.
Nuestro país duplicó
su producción agrícola, pasando en los ’80 de producir 35 millones de ton.
de granos, básicamente trigo, maíz y girasol, a producir este año 70
millones, de los cuales 35 son de soja. Entre la campaña 1992/93 y la 2002/03,
la superficie sembrada se incrementó un 238%, con aumentos en los rendimientos
del 28% y de la producción de un 313%. En la última campaña la soja mantuvo
el liderazgo en incremento de área cultivada con 700.000 hectáreas sobre un
total sembrado de 12,8 millones de hectáreas.
Panorama sanitario
Algunas enfermedades de
suelo, como la podredumbre de raiz y tallo (Phytophthora sojae) y el
síndrome de la muerte repentina (Fusarium solani fs. glycines) y
las enfermedades llamadas de fin de ciclo, que afectan hojas, tallos, vainas y
semillas en los estadíos reproductivos de la soja son las que se han
manifestado con más frecuencia en estas últimas campañas. De este último
grupo, las más importantes fueron la mancha marrón (Septoria glycines),
el mildiú (Peronospora manshurica) y el tizón de la hoja y mancha
púrpura (Cercospora kikuchii). Cercospora kikuchii se vio
favorecida por las temperaturas elevadas y los prolongados períodos de humedad
que se presentaron durante los períodos reproductivos.
Durante los ciclos
2000/01 y 2001/02 la calidad sanitaria de la semilla de soja en la región
pampeana se vio influenciada por el efecto de las condiciones climáticas
adversas (elevadas y frecuentes precipitaciones en combinación con elevadas
temperaturas) durante los períodos reproductivos del cultivo. Este problema se
reflejó en los bajos poderes germinativos obtenidos (alrededor del 73%) y la
elevada incidencia de hongos en las semillas observados en ambas campañas.
En cambio, en la
campaña 2002/03 las lluvias frecuentes y las temperaturas adecuadas que
acompañaron a todo el ciclo del cultivo y las condiciones climáticas óptimas
durante la cosecha dieron como resultado, en general, semilla de excelente
calidad sanitaria y de muy buen poder germinativo en relación a la cosecha
pasada, con un promedio de 87% para soja de 1ª y de 86% para soja de 2ª, por
lo que se estima no habrá problemas para la futura siembra.
El informe del INTA
Marcos Juárez consigna que entre los hongos detectados en las muestras
analizadas durante la última campaña se encontraron en mayor cantidad: Alternaria
spp. (79% de las muestras), Cercospora kikuchii (63% de las muestras) y
Fusarium spp. (57% de las muestras). La podredumbre de semillas por Phomopsis
spp. se detectó en el 25 % de las muestras. En cambio el género Aspergillus
se presentó sólo en el 41% de las muestras. Otros hongos detectados en
menores porcentajes fueron mildiú (Peronospora manshurica) en el
12 % de las muestras, antracnosis (Colletotrichum spp.) en el 10% y Penicillium
spp. en el 7%. A pesar de los elevados porcentajes detallados anteriormente,
la incidencia de estos hongos en cada muestra fue muy baja en general, lo cual
no afectó los poderes germinativos.
La sanidad es
extremadamente importante si se considera que las semillas son vehículos de
agentes fitopatógenos que se pueden alojar en ellas o ser llevados con ellas al
campo, provocando disminución en la germinación, vigor y originando focos
primarios de infección de enfermedades.
Apunta la Ing. Silvia
Vallone, fitopatóloga en soja del INTA Marcos Juárez, que "teniendo en
cuenta la buena calidad de la semilla obtenida durante la última campaña, el
tratamiento de éstas con fungicidas curasemillas en muchos casos no será
necesario en la campaña a iniciarse". Sin embargo, aconseja su aplicación
en las siembras tempranas o lotes que presenten condiciones desfavorables
(suelos fríos y/o anegados) en el momento de la implantación debido a que las
semillas quedarán expuestas por más tiempo al ataque de los hongos de suelo
como: Rhizoctonia, Fusarium, Phytium, Aspergillus, etc., los cuales
pueden llegar a causar muerte de plántulas. "Se debe recordar que este
tratamiento, además de controlar los patógenos trasmitidos por la semilla
evitando su introducción en áreas libres del problema, es una práctica
eficiente para asegurar poblaciones adecuadas de plantas".
Calidad industrial
La calidad industrial de
la soja argentina en los últimos años se caracterizó por presentar altos
contenidos de aceite y relativamente baja proteína, sobre todo en la zona
Pampeana Norte y Pampeana Sur. Esto se debe a factores ambientales y genéticos,
en este último caso debido a que las variedades más difundidas se corresponden
con genética de alto rendimiento, alto contenido de aceite y baja proteína,
dándose la relación "a mayor rendimiento mayor aceite y menor
proteína". Esta relación en general no se cumple en la zona norte del
país donde se suelen dar altos valores de proteína y aceite a la vez.
A su vez el ambiente
cumple un rol fundamental en la expresión de la cantidad y calidad del aceite y
la proteína. En zona de menor latitud, donde el llenado del grano coincide con
elevadas temperaturas, se tiene mayor cantidad de aceite con mejor calidad ya
que en su composición se encuentra un porcentaje mayor de oleico y menor de
linolénico, aminoácido no deseado por la industria ya que le da mayor
inestabilidad a los aceites. En años o zonas en que la madurez coincide con
temperaturas frescas, también se tiene una composición distinta en los
aceites, aumentando la presencia de linolénico. Un efecto semejante ocurre
cuando se atrasa la fecha de siembra, haciendo también que aumente el
porcentaje de proteína y baje el de aceite en la fechas de siembras más
tardías.
En las últimas
campañas se vienen presentando algunos problemas relativos a la presencia de
granos verdes, con la difusión de la soja de primavera en la zona núcleo
sojera, dando como consecuencia en el procesamiento un aceite de elevado
contenido en clorofila. Si el porcentaje de grano verde es muy alto, en algunos
casos el color puede ser semejante al aceite de oliva. Esto ocasiona problemas
en la comercialización ya que se establecen límites en los contratos estando
los más exigentes en 2ppm y en otros pueden llegar a 4ppm de presencia de
clorofila en el aceite crudo desgomado. Para quitarle el color verde se debe
recurrir al refinado con tierras de filtrado que son arcillas especiales
activadas que absorben la clorofila y que son mucho más caras que las de
blanqueo, haciendo que se encarezca el proceso. El grano verde está asociado a
distintos factores entre ellos ambientales, sanitarios y genéticos. La forma de
prevenirlo es a través del uso de variedades adaptadas a siembras tempranas, un
adecuado sistema de rotaciones para evitar stress en el cultivo y una buena
distribución en las fechas de siembra.
"En el estándar
actual entra dentro del rubro dañado con una tolerancia del 5% en peso. Una
manera de castigar la comercialización, sin solucionar el problema sino
agravándolo en el tiempo, sería modificando el estándar, con mayor castigo
para estas partidas", opina la Ing. Qca. Martha Cuniberti,
especialista en calidad del Laboratorio de Calidad Industrial
de Cereales y Oleaginosas del INTA Marcos Juárez. "Ello traería aparejado
un arrastre del problema ya que si ahora se concentra en los primeros lotes
cosechados y entregados a la industria, al tener mayor castigo, para evitarlo se
mezclarían las partidas de soja con grano verde y soja normal que vaya
ingresando al acopio, haciendo que se arruine la soja de buena calidad que es la
mayoría de la producción nacional. Por lo tanto, debemos ser cuidadosos al
buscar una solución al respecto, ya que se podría estar cometiendo un error
con consecuencias negativas para la industria y posterior comercialización del
aceite de soja argentino".
Otro aspecto que viene
reclamando la industria, según apunta Cuniberti, es la caída que se observa en
la últimas campañas en el contenido proteico de la soja argentina, como
consecuencia del incremento en los rindes y de que las variedades de mayor
difusión tienen tendencia genética a producir mayor contenido de aceite que de
proteínas. Esto hace que la harina de soja presente valores de proteínas
inferiores en un 2 o 3% a los deseados.
Según el muestreo de
calidad industrial realizado por el Laboratorio de Calidad de la Experimental,
en la campaña pasada la proteína se mantuvo en valores semejantes a la de
2001/02 con valores de 38,2% vs. 37,8% para soja de 1ª y 38,7% vs. 38,9% para
soja de 2ª, en cambio el aceite cayó levemente debido al efecto de
temperaturas más frescas en el llenado del grano. Así, para soja de 1ª se
tuvo un promedio de 22,9% contra 24,4% de la cosecha pasada y en soja de 2ª
22,5% vs. 23,3% de la campaña anterior.
La zona del sudoeste de
Córdoba donde los rendimientos fueron bajos, la proteína estuvo en valores
superiores al 39% en localidades como Chazón, Etruria, Arias, Laborde, Gral.
Cabrera, Arroyo Cabral y Villa María. En la zona núcleo donde los rendimientos
fueron muy buenos, sobre todo el soja de 1ª, la proteína se ubicó entre 37 y
38%.
En aceite los valores
más altos correspondieron a localidades como Marcos Juárez, Casilda, San
Genaro, Clason, Carcarañá, Correa, Cañada de Gómez y Pergamino, superando el
24%.
Avances en los usos
industriales
Respecto al uso
industrial de la soja, la United Soybean Board está desarrollando un poroto de
con cualidades mejoradas en su composición, que posicionarán mejor al aceite y
harina de este grano para satisfacer las necesidades de los consumidores.
Basados en los
requerimientos de los usuarios y de los procesadores, se ha identificado una
composición óptima para los aceites mejorados. Idealmente, sería más baja en
saturados y en contenido de ácido linolénico y más alta en contenido de
oleico. Con estas características tendría una mayor estabilidad a la
oxidación y características mejoradas en lo relativo a la salud. Un aceite de
soja con este objetivo en su composición puede ser utilizado directamente en
aplicaciones comestibles, incluyendo aceites para ensaladas, aderezos, mayonesa,
frituras de comidas rápidas, frituras de snacks y comidas procesadas. Debido a
su estabilidad mejorada frente a la oxidación, la necesidad de hidrogenar
sería eliminada o sustancialmente reducida en muchas aplicaciones.
Diversos aceites de soja
de composición superior con características funcionales mejoradas han sido
comercializados exitosamente. El aceite de soja de alto oleico, que contiene
más del 80% de ácido oleico, 2% de ácido linoleico y 3% de linolénico,
muestra una mejora significativa en lo que hace a la estabilidad al calor y a la
oxidación, comparado con el aceite de soja común. Como resultado, puede ser
usado en lugar de los aceites hidrogenados para frituras prolongadas y en otras
aplicaciones donde se requiere alta estabilidad.
También está
disponible un aceite de soja de baja saturación con un contenido total de
saturados del 8%. Conteniendo sólo el 50% de saturados de los que habitualmente
se encuentran en la soja, el aceite de baja saturación puede ser usado para
producir productos terminados con reducido nivel de ácidos grasos saturados. Un
aceite de soja de bajo linolénico (con menos del 3,5%) genera resistencia a la
oxidación y en algunos casos reemplaza parcialmente a los aceites hidrogenados.
Los científicos están actualmente desarrollando aceites de soja de niveles
incrementados de ácidos grasos saturados. El aceite de soja de alta saturación
se podría usar para producir margarinas y shortenings sin necesidad de
hidrogenar.
Argentina y el Cono Sur
representan una de las principales y más eficientes fuentes de alimentos en las
próximas décadas, siendo la soja vital en el desarrollo agrícola del bloque
regional y su inserción en la economía del mundo globalizado.
Recopilación:
Andrés del Pino. Sección Comunicaciones INTA Marcos Juárez
Fuente:
Calidad industrial, rendimiento y sanidad de la soja en la región central del
país. Campaña 2002/03. Cuniberti, M.; Herrero, R.; Vallone, S.; Baigorri, H.
INTA Marcos Juárez. 2003
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