sábado 06/09/2008   Mercados Eventos Vínculos El Tiempo Registración Conózcanos E-mail Inicio
  04 de septiembre de 2003

Calidad, rendimiento y sanidad de la soja en la región central. Campaña 2002/03
Con Buena Semilla y Viento a Favor

Según un trabajo realizado por técnicos especialistas del INTA Marcos Juárez analizando la calidad industrial, el rendimiento y la sanidad del cultivo de soja en la región central del país en la última campaña, se observó baja incidencia de hongos en el muestreo realizado en acopios y cooperativas de la zona núcleo sojera, lo cual en términos generales significa una semilla de excelente calidad y de muy buen poder germinativo para la campaña que se inicia. No obstante esto, teniendo en cuenta que las enfermedades en soja son importantes factores que limitan la producción, es este un tema que implica un preciso monitoreo y vigilancia ya que en los últimos años los niveles de infección se han incrementado debido al monocultivo de soja y años extremadamente lluviosos que favorecieron a los patógenos que afectan al cultivo.

A la vez, en calidad industrial este muestreo, que abarcó 1.062.400 tn, arrojó respecto a proteína valores semejantes a la campaña anterior, con alto contenido de aceite y baja proteína sobre todo en soja de primavera y primera siembra, comprobándose una vez más la relación mayor rendimiento - menor proteína y mayor aceite.

En un plano general, el análisis consigna que el rendimiento promedio nacional fue de 37,8 qq/ha, más de dos quintales por sobre la anterior campaña, logrando un volumen cosechado de 35.273 millones de toneladas. Este nuevo récord de producción fue el resultado de la expansión en la superficie sembrada, del incremento de los rendimientos y de condiciones climáticas casi excepcionales así como del paquete tecnológico utilizado por los productores. Se prevé para la campaña 2003/04 una nueva expansión de la superficie sobre todo con soja de primera.

La campaña 2002/03 se caracterizó por la ocurrencia de elevadas temperaturas y estrés hídrico en la segunda quincena del mes de enero. No obstante el impacto de esta contingencia climática fue diferente según la región de producción, en función de la capacidad de almacenaje de agua de los suelos, el agua acumulada en el perfil a la siembra y las precipitaciones ocurridas durante la campaña.

La incidencia de estos factores determinó que en general se alcanzaran rendimientos superiores al promedio en la zona núcleo e inferiores al promedio en las áreas sin influencia de napa del sudoeste de Córdoba, La Pampa y Pcia. de Bs.As.

En la zona núcleo-sojera hubo algunos lotes que superaron los 50 qq/ha. En el Sudeste de Córdoba y Sur de Santa Fe la soja de primera tuvo un rendimiento promedio estimado en 35qq/ha y la de segunda en 28qq/ha; en las mejores áreas se alcanzaron rendimientos promedio de soja de primera de 42 qq/ha. En el Sudoeste de Córdoba la falta de humedad y las elevadas temperaturas deprimieron los rindes encontrándose el promedio en 19qq/ha.

Nuestro país duplicó su producción agrícola, pasando en los ’80 de producir 35 millones de ton. de granos, básicamente trigo, maíz y girasol, a producir este año 70 millones, de los cuales 35 son de soja. Entre la campaña 1992/93 y la 2002/03, la superficie sembrada se incrementó un 238%, con aumentos en los rendimientos del 28% y de la producción de un 313%. En la última campaña la soja mantuvo el liderazgo en incremento de área cultivada con 700.000 hectáreas sobre un total sembrado de 12,8 millones de hectáreas.

 

Panorama sanitario

Algunas enfermedades de suelo, como la podredumbre de raiz y tallo (Phytophthora sojae) y el síndrome de la muerte repentina (Fusarium solani fs. glycines) y las enfermedades llamadas de fin de ciclo, que afectan hojas, tallos, vainas y semillas en los estadíos reproductivos de la soja son las que se han manifestado con más frecuencia en estas últimas campañas. De este último grupo, las más importantes fueron la mancha marrón (Septoria glycines), el mildiú (Peronospora manshurica) y el tizón de la hoja y mancha púrpura (Cercospora kikuchii). Cercospora kikuchii se vio favorecida por las temperaturas elevadas y los prolongados períodos de humedad que se presentaron durante los períodos reproductivos.

Durante los ciclos 2000/01 y 2001/02 la calidad sanitaria de la semilla de soja en la región pampeana se vio influenciada por el efecto de las condiciones climáticas adversas (elevadas y frecuentes precipitaciones en combinación con elevadas temperaturas) durante los períodos reproductivos del cultivo. Este problema se reflejó en los bajos poderes germinativos obtenidos (alrededor del 73%) y la elevada incidencia de hongos en las semillas observados en ambas campañas.

En cambio, en la campaña 2002/03 las lluvias frecuentes y las temperaturas adecuadas que acompañaron a todo el ciclo del cultivo y las condiciones climáticas óptimas durante la cosecha dieron como resultado, en general, semilla de excelente calidad sanitaria y de muy buen poder germinativo en relación a la cosecha pasada, con un promedio de 87% para soja de 1ª y de 86% para soja de 2ª, por lo que se estima no habrá problemas para la futura siembra.

El informe del INTA Marcos Juárez consigna que entre los hongos detectados en las muestras analizadas durante la última campaña se encontraron en mayor cantidad: Alternaria spp. (79% de las muestras), Cercospora kikuchii (63% de las muestras) y Fusarium spp. (57% de las muestras). La podredumbre de semillas por Phomopsis spp. se detectó en el 25 % de las muestras. En cambio el género Aspergillus se presentó sólo en el 41% de las muestras. Otros hongos detectados en menores porcentajes fueron mildiú (Peronospora manshurica) en el 12 % de las muestras, antracnosis (Colletotrichum spp.) en el 10% y Penicillium spp. en el 7%. A pesar de los elevados porcentajes detallados anteriormente, la incidencia de estos hongos en cada muestra fue muy baja en general, lo cual no afectó los poderes germinativos.

La sanidad es extremadamente importante si se considera que las semillas son vehículos de agentes fitopatógenos que se pueden alojar en ellas o ser llevados con ellas al campo, provocando disminución en la germinación, vigor y originando focos primarios de infección de enfermedades.

Apunta la Ing. Silvia Vallone, fitopatóloga en soja del INTA Marcos Juárez, que "teniendo en cuenta la buena calidad de la semilla obtenida durante la última campaña, el tratamiento de éstas con fungicidas curasemillas en muchos casos no será necesario en la campaña a iniciarse". Sin embargo, aconseja su aplicación en las siembras tempranas o lotes que presenten condiciones desfavorables (suelos fríos y/o anegados) en el momento de la implantación debido a que las semillas quedarán expuestas por más tiempo al ataque de los hongos de suelo como: Rhizoctonia, Fusarium, Phytium, Aspergillus, etc., los cuales pueden llegar a causar muerte de plántulas. "Se debe recordar que este tratamiento, además de controlar los patógenos trasmitidos por la semilla evitando su introducción en áreas libres del problema, es una práctica eficiente para asegurar poblaciones adecuadas de plantas".

 

Calidad industrial

La calidad industrial de la soja argentina en los últimos años se caracterizó por presentar altos contenidos de aceite y relativamente baja proteína, sobre todo en la zona Pampeana Norte y Pampeana Sur. Esto se debe a factores ambientales y genéticos, en este último caso debido a que las variedades más difundidas se corresponden con genética de alto rendimiento, alto contenido de aceite y baja proteína, dándose la relación "a mayor rendimiento mayor aceite y menor proteína". Esta relación en general no se cumple en la zona norte del país donde se suelen dar altos valores de proteína y aceite a la vez.

A su vez el ambiente cumple un rol fundamental en la expresión de la cantidad y calidad del aceite y la proteína. En zona de menor latitud, donde el llenado del grano coincide con elevadas temperaturas, se tiene mayor cantidad de aceite con mejor calidad ya que en su composición se encuentra un porcentaje mayor de oleico y menor de linolénico, aminoácido no deseado por la industria ya que le da mayor inestabilidad a los aceites. En años o zonas en que la madurez coincide con temperaturas frescas, también se tiene una composición distinta en los aceites, aumentando la presencia de linolénico. Un efecto semejante ocurre cuando se atrasa la fecha de siembra, haciendo también que aumente el porcentaje de proteína y baje el de aceite en la fechas de siembras más tardías.

En las últimas campañas se vienen presentando algunos problemas relativos a la presencia de granos verdes, con la difusión de la soja de primavera en la zona núcleo sojera, dando como consecuencia en el procesamiento un aceite de elevado contenido en clorofila. Si el porcentaje de grano verde es muy alto, en algunos casos el color puede ser semejante al aceite de oliva. Esto ocasiona problemas en la comercialización ya que se establecen límites en los contratos estando los más exigentes en 2ppm y en otros pueden llegar a 4ppm de presencia de clorofila en el aceite crudo desgomado. Para quitarle el color verde se debe recurrir al refinado con tierras de filtrado que son arcillas especiales activadas que absorben la clorofila y que son mucho más caras que las de blanqueo, haciendo que se encarezca el proceso. El grano verde está asociado a distintos factores entre ellos ambientales, sanitarios y genéticos. La forma de prevenirlo es a través del uso de variedades adaptadas a siembras tempranas, un adecuado sistema de rotaciones para evitar stress en el cultivo y una buena distribución en las fechas de siembra.

"En el estándar actual entra dentro del rubro dañado con una tolerancia del 5% en peso. Una manera de castigar la comercialización, sin solucionar el problema sino agravándolo en el tiempo, sería modificando el estándar, con mayor castigo para estas partidas", opina la Ing. Qca. Martha Cuniberti, especialista en calidad del Laboratorio de Calidad Industrial de Cereales y Oleaginosas del INTA Marcos Juárez. "Ello traería aparejado un arrastre del problema ya que si ahora se concentra en los primeros lotes cosechados y entregados a la industria, al tener mayor castigo, para evitarlo se mezclarían las partidas de soja con grano verde y soja normal que vaya ingresando al acopio, haciendo que se arruine la soja de buena calidad que es la mayoría de la producción nacional. Por lo tanto, debemos ser cuidadosos al buscar una solución al respecto, ya que se podría estar cometiendo un error con consecuencias negativas para la industria y posterior comercialización del aceite de soja argentino".

Otro aspecto que viene reclamando la industria, según apunta Cuniberti, es la caída que se observa en la últimas campañas en el contenido proteico de la soja argentina, como consecuencia del incremento en los rindes y de que las variedades de mayor difusión tienen tendencia genética a producir mayor contenido de aceite que de proteínas. Esto hace que la harina de soja presente valores de proteínas inferiores en un 2 o 3% a los deseados. 

Según el muestreo de calidad industrial realizado por el Laboratorio de Calidad de la Experimental, en la campaña pasada la proteína se mantuvo en valores semejantes a la de 2001/02 con valores de 38,2% vs. 37,8% para soja de 1ª y 38,7% vs. 38,9% para soja de 2ª, en cambio el aceite cayó levemente debido al efecto de temperaturas más frescas en el llenado del grano. Así, para soja de 1ª se tuvo un promedio de 22,9% contra 24,4% de la cosecha pasada y en soja de 2ª 22,5% vs. 23,3% de la campaña anterior.

La zona del sudoeste de Córdoba donde los rendimientos fueron bajos, la proteína estuvo en valores superiores al 39% en localidades como Chazón, Etruria, Arias, Laborde, Gral. Cabrera, Arroyo Cabral y Villa María. En la zona núcleo donde los rendimientos fueron muy buenos, sobre todo el soja de 1ª, la proteína se ubicó entre 37 y 38%. 

En aceite los valores más altos correspondieron a localidades como Marcos Juárez, Casilda, San Genaro, Clason, Carcarañá, Correa, Cañada de Gómez y Pergamino, superando el 24%.

 

Avances en los usos industriales

Respecto al uso industrial de la soja, la United Soybean Board está desarrollando un poroto de con cualidades mejoradas en su composición, que posicionarán mejor al aceite y harina de este grano para satisfacer las necesidades de los consumidores.

Basados en los requerimientos de los usuarios y de los procesadores, se ha identificado una composición óptima para los aceites mejorados. Idealmente, sería más baja en saturados y en contenido de ácido linolénico y más alta en contenido de oleico. Con estas características tendría una mayor estabilidad a la oxidación y características mejoradas en lo relativo a la salud. Un aceite de soja con este objetivo en su composición puede ser utilizado directamente en aplicaciones comestibles, incluyendo aceites para ensaladas, aderezos, mayonesa, frituras de comidas rápidas, frituras de snacks y comidas procesadas. Debido a su estabilidad mejorada frente a la oxidación, la necesidad de hidrogenar sería eliminada o sustancialmente reducida en muchas aplicaciones.

Diversos aceites de soja de composición superior con características funcionales mejoradas han sido comercializados exitosamente. El aceite de soja de alto oleico, que contiene más del 80% de ácido oleico, 2% de ácido linoleico y 3% de linolénico, muestra una mejora significativa en lo que hace a la estabilidad al calor y a la oxidación, comparado con el aceite de soja común. Como resultado, puede ser usado en lugar de los aceites hidrogenados para frituras prolongadas y en otras aplicaciones donde se requiere alta estabilidad.

También está disponible un aceite de soja de baja saturación con un contenido total de saturados del 8%. Conteniendo sólo el 50% de saturados de los que habitualmente se encuentran en la soja, el aceite de baja saturación puede ser usado para producir productos terminados con reducido nivel de ácidos grasos saturados. Un aceite de soja de bajo linolénico (con menos del 3,5%) genera resistencia a la oxidación y en algunos casos reemplaza parcialmente a los aceites hidrogenados. Los científicos están actualmente desarrollando aceites de soja de niveles incrementados de ácidos grasos saturados. El aceite de soja de alta saturación se podría usar para producir margarinas y shortenings sin necesidad de hidrogenar.

Argentina y el Cono Sur representan una de las principales y más eficientes fuentes de alimentos en las próximas décadas, siendo la soja vital en el desarrollo agrícola del bloque regional y su inserción en la economía del mundo globalizado.

 

Recopilación: 
Andrés del Pino. Sección Comunicaciones INTA Marcos Juárez

Fuente:
Calidad industrial, rendimiento y sanidad de la soja en la región central del país. Campaña 2002/03. Cuniberti, M.; Herrero, R.; Vallone, S.; Baigorri, H. INTA Marcos Juárez. 2003

 

 
Términos y Condiciones de Uso      Política de Privacidad

Copyright 2000-2006 - Todos los derechos reservados
Registro de la Propiedad Intelectual Nº 506866.

Diseño y Desarrollo Web

 

.: buscar en el sitio :.

Google

.: publicaciones :.

El Cultivo Del Girasol en la Siembra Directa Fertilización de Cultivos Granos y Pasturas
Más Información...
208 págs.
Más Información...
192 págs.
Introducción al Negocio Fiduciario Cultivos Industriales
Más Información...
320 págs.
Más Información...
800 págs.