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noviembre de 2002 |
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Calidad del Trigo de la
Campaña 2001/02 en la Región Central del País |
Autora: Ing. Qca.
Martha B. Cuniberti
Laboratorio de Calidad de Cereales y Oleaginosas. EEA-INTA Marcos Juárez. Cba.
E-mail: mcuniberti@correo.inta.gov.ar
La pasada campaña
triguera se caracterizó por condiciones climáticas particulares que afectaron
la productividad y calidad de la pampa húmeda. En la región central del país,
las lluvias frecuentes y la alta humedad relativa ambiente provocaron la aparición
de enfermedades en trigo durante gran parte del ciclo de cultivo, destacándose
la fusariosis de la espiga o golpe blanco causada por el hongo Fusarium
graminearum. Esta enfermedad se ve favorecida cuando las etapas de espigazón,
antésis y comienzo de llenado de grano transcurren con períodos de persistente
lluvia o llovizna y elevada humedad relativa ambiente.
Los granos fusariosos
son más livianos que los sanos, afectando el peso hectolítrico, el valor
comercial del trigo y la calidad industrial.
El grado de daño
alcanzado estuvo relacionado a la fecha de espigazón en cada caso, considerando
que todas las variedades en mayor o menor grado son susceptibles. Los lotes
cosechados temprano que fueron los primeros en espigar, mostraron los mayores daños
con pérdidas importantes en los rendimientos y con mayor porcentaje de granos
dañados por fusarium y chuzos, cayendo algunos de ellos fuera de grado según
el estándar actual de comercialización. Al avanzar la cosecha los rendimientos
mejoraron, disminuyó el porcentaje de fusarium y aumentó el peso hectolítrico.
A través del muestreo
en acopios y cooperativas realizado como todos los años por el personal del
Laboratorio de Calidad de Cereales y Oleaginosas de la EEA-INTA Marcos Juárez,
se pudo observar que los porcentajes de fusarium a recibo de la mercadería no
fueron altos, ubicándose en promedio en 3,4% para un tonelaje muestreado de
750.000 toneladas. Esto se debió a que una importante proporción del grano
afectado se eliminó por la cola de las máquinas cosechadoras. Además, muchos
productores y acopiadores han intensificado este año la clasificación del
grano previo a la entrega a los molinos o a la exportación, mediante equipos de
separación por aire.
Durante la toma de
muestras se recorrió el centro, sur y sudeste de Córdoba, sur de Santa Fe y
norte de Buenos Aires, correspondientes a las Subregiones II Norte y V Norte del
área triguera argentina.
El informe de la SAGP y
A de fecha 14/12 señala que las dificultades climáticas que afectaron el
cultivo en las distintas zonas productivas permiten pronosticar una disminución
en el área cosechada que se ubicaría en las 6.780.000 hectáreas, siendo la
proyección de la producción de 16,5 millones de toneladas. Finalizada la
cosecha en el sur se tendrán las cifras definitivas.
Calidad comercial,
molinera e industrial
Debido a los problemas
sanitarios mencionados se observó una sensible caída del peso hectolítrico,
entre 2.5 y 3.4, en relación a la cosecha pasada que también hubo algo de
fusarium pero en menor proporción. El conjunto general del sur de Santa Fe fue
el más bajo con 75.20 kg/hl, debido a que en esta zona el fusarium se presentó
en mayor porcentaje. El sudeste de Córdoba con 76.80 kg/hl y porcentajes de
fusarium menor, estuvo 2 puntos inferior a la cosecha 2000/01. El norte de
Buenos Aires fue aparentemente menos afectado que las otras zonas, estando el
peso hectolítrico en 79.90 kg/hl, un 1.8 inferior a la cosecha anterior. Las
Subregiones II Norte y V Norte, que agrupan a las zonas mencionadas, estuvieron
en 76.10 y 76.80 kg/hl respectivamente, con mínimos de 65-67 kg/hl en muestras
aisladas de la zona de Baldissera, San Francisco e Iriondo y máximos de 82
kg/hl en algunas muestras de la zona de La Carlota, Rufino y Chacabuco.
El peso de 1000 granos
que en una cosecha normal se ubica en 34 o 35 g, estuvo en 30g en la II Norte y
en 29 g en la V Norte. Esto incidió negativamente en el rendimiento harinero
que disminuyó en relación a un año normal. El contenido de cenizas en grano y
harina se incrementó por la presencia de trigo dañado, con valores en grano de
2.066% en la II Norte y 2.102% en la V Norte. En harina el contenido de cenizas
fue de 0.579% y 0.588% respectivamente.
Como es de esperar en
todo año con presencia de fusarium, la proteína fue alta en todas las zonas
muestreadas, con un promedio de 12.9% en la Subregión II Norte y de 12.3% en la
V Norte. El gluten fue muy elevado en general, con un mínimo de 18.5% y un máximo
de 35.9%, ubicándose entre 30% y 32% el grueso del material evaluado.
El Falling Number fue
normal ya que no hubo problemas de brotado este año, con 330 seg. para la
Subregión II Norte y 292 seg. para la V Norte.
Las características
reológicas de las masas medidas a través del alveógrafo, mixógrafo y farinógrafo
muestran valores relativamente bajos, debiéndose en gran parte a la presencia
de granos fusariosos. Respecto al índice de fuerza o W del alveograma estuvo en
216 para la Subregión II Norte y 247 para la V Norte, con mucha extensibilidad
en las masas, típica de una campaña triguera con los problemas de la presente.
La estabilidad de las masas medida por el farinógrafo fue de 6.6 y 8.7 para
ambas subregiones, cuando lo normal para estas zonas está entre 11 y 13
minutos.
A pesar de esta
anormalidad en la calidad industrial, el volumen de pan fue bueno debido al alto
contenido de proteína y gluten, y a la extensiblilidad de las masas que
favoreció la expansión, aunque el aspecto interior presentó alvéolos algo
desparejos. Se tuvo que reducir el tiempo de amasado y en algunos casos el
tiempo de fermentación, teniendo que recurrirse al uso de algún emulsionante
para corregir este defecto y lograr un buen pan.
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