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30 de agosto de 2002 |
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Clasificación de los Trigos
Argentinos
CONCLUSIONES DE LA VISITA
DEL Dr. W. WILSON DE USA |
En el marco del acuerdo
celebrado por AAPROTRIGO (Asociación Argentina de Trigo), INTA y La Facultad de
Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Mar del Plata entre el 5 y el 9
de agosto se contó en el país con la presencia del Dr. William Wilson ,
economista agrícola, docente de la Universidad de Dakota del Norte, USA,
experto en comercialización y marketing de trigos de calidad y asesor de
empresas privadas. El objetivo de la visita fue interiorizarlo de todos los
aspectos técnicos y comerciales de la cadena del trigo, para lograr un
asesoramiento profesional externo que permita seguir adelante con el trabajo que
se viene realizando tendiente a mejorar la clasificación interna de los trigos,
y así aspirar a conquistar mercados nuevos y más exigentes.
En varias conferencias
en Argentina el Dr. Wilson se refirió a los sistemas de comercialización en
nuestros principales competidores en el mercado internacional del trigo: Canadá,
EE.UU, Francia y Australia, demostrando que el sistema australiano es el que más
se adaptaría a
nuestra condiciones para tomar como referente.
También mencionó la necesidad de Argentina de establecer Clases de Trigo:
Duro Panificable, Durum o Candeal, Blando y Forrajero. Luego fijar Subclases
dentro de las Clases en base a las características funcionales de las
variedades o a los 3 Grupos de Calidad de variedades existentes. Esto implica
una certificación de variedad dentro de la cadena comercial y es lo que han
hecho otros países del mundo como Australia, donde el productor a través de
una declaración jurada declara la variedad que entrega. Luego se toman muestras
al azar, se chequean por electroforesis y en caso de error se multa al
productor.
Recomendó no incluir
parámetros de difícil medición (reológicos) dentro de las Subclases ya que
dificulta al mercado establecer bonificaciones o descuentos. Utilizarlos en
cambio para definir calidad varietal y Grupos de Calidad, algo que ya tenemos
hecho y a su criterio muy bien.
Independientemente del sistema de clasificación, en los contratos de
compra-venta, se tienen que incluir parámetros de fácil y rápida medición
como proteína, Falling Number y si hubiera problemas de Fusarium, vomitoxinas
también. Sobre estas características que son fáciles de medir, hay que dejar
que el mercado les asigne un valor dependiendo del año y de la demanda en función
de la disponibilidad en el mercado internacional. El sistema de bonificaciones y
descuentos reglamentados tiene el problema, por definición, de no responder a
la fuerza del mercado. De allí que no se aplique en otros países
bonificaciones fijas como tenemos en el nuestro para el caso de proteínas. No
reflejan el valor adecuado a trigo de alta proteína, de alta calidad, ni
descuentan suficientemente los trigos de mala calidad. Se debe despegar este
tipo de reglamentaciones del proceso de elaboración de precios.
El Estándar que
establece los Grados 1, 2 y 3 de comercialización debe ser independiente de las
Clases, y estaría bien como lo tenemos definido actualmente. Nunca mezclar estándar
con clasificación, son dos cosas distintas.
Si se hace lo que él
propone, habría un desarrollo natural de primas y descuentos "no
lineales" que daría incentivos para la mejora de la calidad e induciría,
por ende, más segregaciones naturales.
También se tendrían
que ver las diferencias que podría haber en el comportamiento de las variedades
entre las subregiones trigueras por la interacción genotipo-ambiente que hace
que el comportamiento de una variedad pueda variar según el ambiente, aunque
hay variedades muy estables.
Posteriormente a que el
país fije una clasificación, se debe educar a los compradores a través de un
plan de extensión con el objeto de hacerles conocer lo que disponemos y las
especificaciones contractuales, de manera de mostrarles lo que tenemos y como lo
tienen que pedir. Esto a pasado en todos los países exportadores.
Otro aspecto que
Argentina debe prestar atención es a los posibles clientes, ya que actualmente
tiene un comprador dominante que es Brasil y debería tener 3 o 4 países que
sean rutinariamente compradores, porque va a ser la competencia entre
compradores la que va a transparentar las primas y dar los incentivos.
La clasificación se
debería implementar de manera que las primas y los descuentos que produciría
el mercado lleguen al productor, ya que si esto no ocurre el resto de lo que se
quiere hacer no va a llegar rápidamente.
Es muy importante lograr
aliarse las asociaciones de productores con el resto de la cadena comercial para
ser más efectivas. Se debería crear una Asociación Argentina de Trigo que se
financiarse como en el resto del mundo, a través de un descuento obligatorio
sobre la venta de trigo de todos los productores, más un aporte equivalente del
estado, y esos fondos sirvan para a su vez financiar la difusión y promoción
de los trigos argentinos en el mundo.
Puntualizó que las
bonificaciones por calidad internacionalmente son mayores que los descuentos y
es lo que los Estados no se dan cuenta, tratando de beneficiar solo a volumen
cuando se podrían lograr primas muy importantes para el país si se supiera
priorizar la CALIDAD.
Fuente: Ing. Qca. Martha
Cuniberti. Laboratorio Calidad Industrial
Cereales y Oleaginosas INTA Marcos Juárez. Agosto 2002 |