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28 de junio de 2002 |
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7
de Julio, Día Nacional de la Conservación del Suelo
El Socio Silencioso |
En homenaje a un pionero
de la lucha contra la erosión se conmemora el 7 de Julio el Día Nacional de la
Conservación del Suelo. A través de los permanentes avances tecnológicos y
culturales, se persigue sobre todo en los últimos años un mejor tratamiento de
este vital recurso que muestra ostensibles señales de degradación en muchas
zonas de nuestro país. En la faz productiva, han surgido herramientas
tecnológicas de importancia fundamental para evitar el agotamiento del suelo y
promover el cuidado de sus nutrientes. Por otra parte se experimenta un gran
avance de la agriculturización en zonas marginales y provenientes de la
ganadería.
"La productividad
del suelo debe ocupar un lugar cada vez más prominente en
el pensamiento de los pueblos y de sus conductores. Como fuente de alimentos
para toda la humanidad debe ser objeto de la consideración inteligente
y permanente que merece una riqueza tan indispensable. La ciencia
debe dedicar inevitablemente una proporción creciente de sus esfuerzos
a los problemas de mantenimiento y mejoramiento del suelo productivo.
Y dado que la sociedad entera depende absolutamente de la producción
del suelo para su existencia presente, la sociedad entera debe
participar de esas responsabilidades."
"La tierra
productiva es nuestra base, porque cada cosa que nosotros hacemos
y aún casi todo lo que nos convierte en una gran nación, comienza
y se mantiene con la sostenida productividad de nuestras tierras
agrícolas. Usted y yo como individuos o agrupados como parte de la
raza humana, somos inseparables, excepto por la muerte. El mismo desafío
nos confronta a cada uno de nosotros. Su deber y el mío es claro como
el cristal y es intransferible. Podemos ayudar o podemos oponernos.La elección
está en nuestras manos."
Estas palabras que hoy
tienen absoluta vigencia pertenecieron al Dr. Hugh
Hammond Bennett, eminente científico norteamericano fallecido el 7 de
julio de l960 y recordado no sólo en el país, sino en el mundo entero como
"padre de la conservación del suelo". A instancias del INTA, el 7 de
julio fue instituido en la Argentina como el "Día Nacional de la
Conservación del Suelo".
Planeamiento
Conservacionista
Con la tarea de
técnicos de INTA, alrededor de 1960, se comenzaron a conducir trabajos
relacionados con la conservación del suelo y el agua. Al respecto cabe
mencionar a los Ing. Antonio Prego, Casiano Quevedo y Julio Ipucha Aguerre,
pioneros en en el área en los trabajos de conservación de suelos en el Río
Carcarañá.
Con el Proyecto
FAO/INTA/UNDP, se reforzaron las actividades sobre conservación, permitiendo la
llegada de expertos estadounidenses, los que conjuntamente con técnicos del
INTA Marcos Juárez comenzaron a trabajar en la cuenca del mencionado río.
Esta tarea se basó en
la planificación conservacionista, con practicas ingenieriles como las curvas
de nivel, terrazas, desagües y estructuras para el manejo del escurrimiento.
Con esta metodología se
dearrollaron subcuencas demostrativas en Colonia 25, Los Surgentes (Córdoba) y
San José de la Esquina (Santa Fe).
Esta tarea hizo escuela
y muchos técnicos aprendieron a trabajar en la conservación de los recursos
suelo y agua y a la vez una importante cantidad de productores fueron asesorados
al respecto con muy buenos resultados. Esta actividad tuvo el respaldo de la Ley
Nacional No 22428 de Fomento a la Conservación del Suelo que permitió
incrementar la lucha contra la erosión a través de Consorcios de Productores
con el asesoramiento de técnicos privados y del INTA. Esta ley, según los
técnicos que intervinieron en aquella etapa, debería ser rescatada del olvido
y ponerla en práctica como marco jurídico para un país que depende en gran
medida de sus recursos naturales. En otras palabras, no solamente proclamar el
interés por los recursos naturales sino, a la vez, trabajar seriamente imitando
a quienes desde sus posibilidades lo están haciendo.
La directa da una mano
En el país hay 60
millones de hectáreas de tierras degradadas, y se pierden 500
hectáreas de suelo por día. Solamente en la región pampeana existe un total
de 13 millones de hectáreas erosionadas, casi el 50% del total de las
hectáreas cultivadas. Al respecto, se estima que la erosión hídrica ha
producido una disminución de los rendimientos que significan al país una
pérdida anual de algo más de 285 millones de pesos.
En los años 70, el
doble cultivo trigo-soja en la pampa húmeda y semiárida disparó un incremento
en los procesos erosivos que se intentó controlar en un principio con las
prácticas ingenieriles clásicas.
En 1974 en la zona de
Marcos Juárez, el INTA comenzó con la investigación, desarrollo y extensión
del sistema de siembra directa a través de la secuencia trigo/soja. De las
primeras hectáreas en aquella campaña se llegó a una superficie actual de
10.000.000, siendo el cultivo de soja en el cual más se utiliza este sistema.
La siembra directa tiene
una incidencia positiva sobre la conservación del suelo, reduciendo
genéricamente la erosión en un 80%, ya que el rastrojo en superficie impide el
golpe directo de la lluvia, disminuye el escurrimiento y favorece la
infiltración y conservación de la humedad.
Todo esto es fundamental
en el desarrollo del cultivo y en su rendimiento físico, por lo que se puede
inferir que esos 285 millones de pesos o dólares citados como pérdida se
reducirían a solo 57 millones si se utilizara únicamente este sistema de
producción.
Además, la no remoción
del suelo en siembra directa facilita directamente la recuperación física y
biológica del mismo, con beneficios a largo plazo muy importantes para el medio
ambiente, cosa que los economistas han comenzado a tener en cuenta
adjudicándoles un valor monetario a los recursos naturales.
A esto debe agregarse la
reducción de los efectos negativos del sedimento depositado en las vías de
agua navegables como así también en el arrastre de biocidas que perjudican la
potabilidad del agua para bebida.
Se puede estimar que el
sistema de siembra directa estabiliza e incrementa los rendimientos entre un 10
a un 20%, por mejor oportunidad de siembra, mejor uso de agua y aprovechamiento
de los fertilizantes, mejor control de malezas, incremento de la materia
orgánica, entre otros.
Con este sistema, no
sólo no se pierde rendimiento por la erosión, estimado en un promedio del 20%
por hectárea, sino que también permite incorporar tierras marginales
(erosionadas o muy susceptibles de serlo) a una producción sostenible y
sustentable, con beneficios económicos y sociales directos.
Mas suelos para la
agricultura
Un fenómeno estructural
que se viene registrando en el suelo de nuestro país es el avance de la agriculturización,
que pone a producir en ese ítem cada vez más superficie marginal o proveniente
de la ganadería, aunque en el otro lado de la balanza puedan sumarse dudas
acerca del proceso y su repercusión a futuro sobre la sostenibilidad del
recurso suelo.
Según datos
estadísticos de la SAGPyA, en la campaña 1980/81 la superficie sembrada con
cereales, oleaginosos y cultivos industriales era en todo el país de 21.695.600
ha. Ese valor se mantuvo estable durante 14 años, de este modo en el ciclo
1993/1994 era 20.304.435 ha. A partir de allí se produjo una tendencia
creciente que llevó a incrementos continuos en dicha superficie. De este modo,
en la última campaña (2001/02 se estima una superficie sembrada de 27.367.000
ha lo que representa un valor 34,8% superior al de ocho años antes
(93/94). Esta variación de casi 7 millones de ha se debe en gran medida al
aumento del cultivo de soja ya que la oleaginosa pasó de 5.817.490 ha en 93/94
a 11.500.000 ha en 01/02, es decir un incremento de 5.682.510 ha.
A pesar de que los
incrementos del área agrícola de la última década se hicieron a expensas de
la superficie ganadera en áreas más marginales, se considera que esto no
implicó graves perjuicios para la sostenibilidad del ecosistema ya que la mayor
parte se realizó con la expansión de la soja con la tecnología de la siembra
directa con lo cual se agrega nitrógeno y se mantiene la estructura del recurso
suelo. A pesar de que los efectos de la soja no son tan benéficos sobre el
suelo como con ganadería (por la extracción de potasio y otros micronutrientes
que realiza la oleaginosa) el balance de nutrientes puede ser compensado con
fertilización. También hay que considerar a nivel global el gran beneficio
económico que se brinda al sector agrario y al país al pasar de una
producción de casi 41 millones de toneladas en el período 1993/1994 a 68,6
millones en el 2001/2002 manteniendo el recurso suelo.
La erosión hídrica:
números de un ensayo
La sustentabilidad de
suelos sujetos a la erosión hídrica es muy difícil de evitar por completo
pero se puede hacer mucho para disminuir esta degradación. La incidencia de la
acción erosiva de la lluvia se manifiesta ampliamente en suelos descubiertos y
en menor medida en aquellos que tienen una cobertura vegetal viva o muerta, que
disipa la energía cinética de las gotas. Según un ensayo que se lleva a cabo
en el INTA Marcos Juárez, donde se realizan distintos tratamientos en parcelas
con un 2% de pendiente, el escurrimiento es un 7% mayor y la pérdida de suelo
es 16 veces más en parcelas de suelo descubierto que el promedio de las
parcelas con cultivos y pasturas.
En cuanto a la
productividad, en las parcelas para la medición de tal parámetro se analizó
la disminución del porcentaje de rendimiento de cultivos de un suelo con
distintos grados de erosión provocada artificialmente a los efectos del ensayo.
De los resultados puede
destacarse que una erosión ligera (5 cm) disminuyó en un 17, 3% el rendimiento
del trigo, un 13% el de la soja, un 9,9% el de maíz y un 18, 2% el de maíz
fertilizado. En el otro extremo, una erosión grave (20 cm) redujo el
rendimiento del trigo en un 63,3%, el de soja en un 43,8%, el de maíz en un
37,3% y el de maíz fertilizado en un 27,3%
Andrés del Pino
Sección Comunicaciones
INTA EEA Marcos Juárez
Julio de 2002
Fuentes:
- Carlos Ghida Daza. Area Economía, Estadística e Informática INTA Marcos
Juárez.
- Hugo Marelli. Coordinador Area Suelos y Producción Vegetal INTA Marcos
Juárez.
- Edgardo Weir. Area Suelos y Producción Vegetal INTA Marcos Juárez.-
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