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21 de abril de 2010
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Desarrollo y cultura
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El INTA junto a las comunidades aborígenes
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Desde 1945, el “Día del aborigen” se celebra en la Argentina cada 19 de abril para recordar a los habitantes originarios del continente americano. En este marco, el trabajo del INTA junto a pueblos aborígenes de todo el país refuerza el compromiso por fomentar el desarrollo territorial y mejorar la calidad de vida.
Esos chicos extienden sus manos y, a pesar del frío, se dejan mojar por el agua potable. Otros, atentos a la radio, sonríen porque en la emisora local suena la lengua de sus ancestros. Ya sea en Salta o en Neuquén, donde estas escenas ocurren, el INTA está presente en cada proyecto para fomentar el desarrollo territorial.
En los extremos de la brújula, diversos pueblos aborígenes de todo el país reciben asistencia institucional en proyectos sobre acceso al agua potable, energías alternativas, procesos de producción y comercialización de ganado y cuestiones jurídicas relacionadas a derechos territoriales.
“Más allá de valorizar el trabajo hecho, debemos ser conscientes de que se requiere un esfuerzo mucho mayor para lograr la sostenibilidad de las comunidades aborígenes y el goce de una buena calidad de vida respetando y valorizando sus culturas. Esta es una deuda pendiente de nuestra sociedad”, expresó Roberto Cittadini, coordinador nacional del Pro-Huerta. Este programa, realizado por el INTA junto al Ministerio de Desarrollo Social, se ocupa de los sectores más vulnerables y cubre prácticamente la totalidad del territorio argentino, por lo que es un eje estratégico para sostener el trabajo con los pueblos originarios del país.
“El compromiso de nuestros técnicos con las comunidades puede ser más fructífero a medida que conozcamos más sobre las culturas y los modos de producción y reproducción de cada una de las comunidades con las que trabajamos”, completó Cittadini.
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ESPERANZA. Gracias al INTA, las 43 familias de la aldea M'bya guaraní El Pocito
construyeron estanques para la cría de peces y desarrollan una huerta comunitaria.
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Hilando proyectos
Para reducir los contenidos de arsénico en el agua de una comunidad aborigen de Urcuro, en Salta, el INTA San Antonio de los Cobres propuso una innovación tecnológica local: instalaron destiladores solares y beneficiaron a 11 familias campesinas. Este proyecto contó con el acompañamiento de especialistas técnicos del Instituto para la Pequeña Agricultura Familiar del INTA en el Noroeste argentino (IPAF NOA) y fue financiado por el Programa Nacional de Seguridad Alimentaria (PNSA), del Ministerio de Desarrollo Social.
A esta iniciativa se suma la desarrollada con la comunidad aborigen Atacamenia Esquina de Guardia: un taller sobre instalación de bombas de soga para mejorar el acceso al agua de las familias rurales de la Puna salteña. De esta manera, se gestionó el financiamiento de 21 bombas de soga ante la Ley Nacional Ovina-Coordinación Salta. La bomba de soga sirve, entre otros usos, para extraer agua de pozos excavados o elevar caudales desde el fondo de arroyos y quebradas hasta bebederos o tanques de viviendas. Es de sencillo mantenimiento y operación y puede ser accionada fácilmente por mujeres y niños.
En esta misma línea, con la colaboración del INTA Puerto Rico, la aldea El Pocito de la comunidad M’bya guaraní –al Noroeste de Misiones– construyó un estanque para la cría de peces en cautiverio y avanzaron en el desarrollo de una huerta con una rueda de agua para su riego, acciones fundamentales para la seguridad alimentaria de este población.
En otra región, el INTA Balcarce y técnicos del Pro Papa promueven el cultivo de ese tubérculo y fomentan su consumo como un medio rápido, eficaz y sustentable para la dieta de las comunidades tobas del Chaco. Esta iniciativa se realiza mediante el aporte de variedades de ese cultivo adaptadas a las condiciones de la región y el asesoramiento para siembra, control de plagas, fertilización, cosecha, conservación, almacenamiento y recetas.
Además, el INTA asiste con semillas para las huertas comunitarias tanto a 23 familias mocovíes de Rafaela (Santa Fe) como a “Cushamen”, la comunidad mapuche rural más grande de Chubut.
En Neuquén, el pueblo mapuche accedió a una emisora comunitaria. Por primera vez en la Argentina, el Comité Federal de Radiodifusión (COMFER), en nombre del Estado, entregó una licencia para que funcione una radio en la Comunidad Mapuche Linares –a 60 km de Junín de los Andes y a igual distancia de Aluminé–, en el dial 90.9 MhZ. La radio fue capacitada en gestión y puesta en marcha, por el Foro Argentino de Radios Comunitarias, en el marco de trabajo del Proyecto Pehuenche, que se desarrolla conjuntamente desde el INTA Bariloche, la ONG italiana Ricerca e Cooperazione y el Ministerio de Relaciones Exteriores de Italia.
Los mapuches y tehuelches elaboran hilados y tejidos artesanales según su tradición y la mayoría de las familias se dedica a la actividad ganadera.
En el marco del proyecto “Análisis de sistemas de comercialización y financiamiento para la Pequeña Agricultura Familiar, en las regiones NOA, NEA y Pampeana”, se analizaron aspectos generales de la comercialización de carne de llama. Este producto constituye el principal derivado de la producción de llama y, paradójicamente, es el que mayores dificultades enfrenta para su comercialización.
Diversidad cultural
Para Cittadini, la propuesta del INTA no es rígida y busca adaptarse a las condiciones y demandas propias de las comunidades; esto posibilitó que el organismo compatibilizara sus Buenas Prácticas Agrícolas con las culturas aborígenes. “Puede haber dificultades en el encuentro de culturas que implica a veces la propuesta de los programas y las prácticas de la comunidad, pero también es cierto que nuestros técnicos son capaces de superar dicha dificultad a partir del compromiso con el que ejercen su trabajo”, explicó.
En cuanto a los aspectos técnico-productivos, “si bien la huerta es la base de la propuesta, las posibilidades de trabajo son mucho más amplias y hay comunidades en las que se debe reforzar la producción de pequeños animales o la plantación de frutales”, indicó Cittadini, “ya que son las actividades que más se adaptan a la idiosincrasia de dichas comunidades”. En otros casos, la necesidad de la comunidad es organizarse para mejorar la calidad de sus artesanías y las formas de comercialización.
A todas estas iniciativas, el coordinador nacional del Pro-Huerta del INTA le suma más esperanza: “Recientemente se ha elaborado un proyecto, que esperamos sea puesto rápidamente en ejecución, orientado a caracterizar las prácticas productivas y reproductivas de nuestras comunidades para generar estrategias de apoyo más apropiadas a sus necesidades”.
Esa misma esperanza posibilita acceder al agua en la Puna, transmitir una lengua en la radio neuquina, esquilar llamas en el NOA, cosechar frutas y verduras en todo el país y resguardar la cultura de las poblaciones indígenas.
Contacto:
prensains@correo.inta.gov.ar
Teléfono: (+54) (011) 4339-0589
www.inta.gov.ar
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