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04 de julio de 2008
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07 DE JULIO
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Dia Mundial de la Conservación del Suelo
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El
7 de Julio se celebra el Día de la Conservación del Suelo, en conmemoración
del fallecimiento del conservacionista Hugh Hammond Bennet, un reconocido hombre
de ciencia dedicado a lograr un creciente aumento de la producción de la tierra
a través de su mayor protección.
Nuestro
país adhiere a este homenaje desde el año 1963, cuando a tráves de un decreto
el entonces Presidente de la Nación -Dr. Artuto Illia- considera "el suelo
agrícola configura el soporte más sólido de la economía argentina, así como
de su expansión futura y que, consecuentemente, la conservación de nuestro
recurso natural básico es imprescindible para garantizar el bienestar de todos
los habitantes de la nación", instituye esta fecha celebratoria.
Es
importante que el hombre se sienta dueño de la tierra, pero que a su vez se
convierta en celoso custodio de su integridad en todos sus aspectos, es decir
hacerla producir al máximo, al menor costo posible, pero sin disminuir su
productividad, decía Hugh Bennett.
Estudios
realizados por el Instituto de Suelos del INTA Castelar en la región pampeana,
muestran que un suelo con erosión severa, pierde por hectárea y por año
alrededor de 15 centímetros de su capa arable, lo cual representa unas 30
toneladas de suelo, 60 toneladas de materia orgánica y 30 kilogramos de
Fósforo. En las últimas dos décadas los niveles de materia orgánica de los
suelos disminuyeron progresivamente, pasando de un 3,2 por ciento promedio en
rotación agrícola-ganadera al 2,7 por ciento en suelos sometidos a agricultura
continua convencional.
Si
aumenta la degradación de las tierras, se deteriora la calidad de vida de
sus habitantes. Evitar la desertificación es un proceso lento, en la cual deben
intervenir soluciones técnicas y programas gubernamentales que intenten
prevenir y revertir este flagelo.
Para
ello es importante: Mantener la cobertura vegetal, evitando la quema de la
vegetación. lo que atenta contra la fertilidad del suelo, deteriorando el
hábitat de la fauna y la disponibilidad de agua; Alternar el uso
agrícola y pecuario; Rotar cultivos, leguminosas con gramineas, para
cuidar las capacidades productivas del suelo; Integrar materia orgánica al
suelo, como los residuos de las cosechas, entre otras
También
es importante abonar el suelo devolviendo los nutrientes extraídos por las
cosechas. El abonamiento considerando que el exceso de fertilizantes químicos
puede afectar la microflora y microfauna del suelo y se pueden producir
procesos de intoxicación de los suelos. Por ello es importante realizar un
análisis completo para determinar las deficiencias y según ello aplicar un
programa de fertilización adecuado.
Claudia Curró y Martina Boxler
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