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09 de abril de 2008
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100 años de la primera agronomía regional
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"Desde el
Estado pretendemos una mayor asistencia al pequeño y mediano productor"
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El Ing. Agr. Julio Catullo, Coordinador Nacional de Transferencia y
Extensión del INTA, reflexionó sobre el tema en el marco de la celebración
realizada en la ciudad de Mercedes donde el Ing. Agr. Hugo Miatello fue
pionero en la enseñanza agrícola, y los estudios científicos para el
progreso de la agricultura y la ganadería.
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El año 1908, fue marcado a fuego por diversos hitos históricos.
Henry Ford sacó al mercado su primer automóvil fabricado en masa, el Ford T;
nacía en nuestro país Atahualpa Yupanqui, mientras en Buenos Aires se
inauguraba el Teatro Colón. Estados Unidos prohibía el ingreso a su territorio
de trabajadores japoneses; y Colombia apostaba a la modernización industrial
abriendo fábricas de hilados y tejidos. Paradójicamente también nacía Arturo
Frondizi, quien años después fuera presidente argentino recordado por su acción
en pos del desarrollo industrial.
Eran tiempos de grandes cambios y en ese marco el Estado Nacional tomaba una
decisión trascendental para el futuro de nuestro país: la creación en
Mercedes, provincia de Buenos Aires, de la primera Agronomía Regional cuyo
objetivo fue generar un ámbito en el que se iniciara el estudio agrícola y
económico de diversas zonas para desarrollar con criterio práctico y científico
los principios de enseñanza extensiva.
El Ing. Hugo Miatello, había nacido y se había formado en Italia. Tras un
breve paso
por Paraguay desembarcó luego en nuestro país para
trabajar en el ámbito privado en Córdoba y Mendoza. Más tarde se desplazó a
Santa Fe como profesor de Agronomía y Zootécnia. Sus conocimientos lo llevaron
a asumir la tremenda responsabilidad de ser el primer extensionista cuando desde
el Ministerio de Agricultura se decide crear la primera Agronomía Regional en
Mercedes, provincia de Buenos Aires.
Cien años
Fue un 1 de abril de 1908, durante diez años Miatello
trabajó intensamente aportando innovaciones hasta hoy asombrosas. A 100 años
de la fundación de lo que fue el primer gran paso de la Extensión en
Argentina, la Escuela de Educación Agropecuaria Nº 1 fue sede de un acto
conmemorativo que contó con la presencia del intendente de Mercedes, Carlos Américo
Selva; el presidente del Honorable Concejo Deliberante, Marcelo Denápole; el
Coordinador nacional de Extensión INTA, Julio Catullo; el director de Enseñanza
Técnica y Agraria de la provincia de Buenos Aires, Ricardo Peters; el
presidente de la AADER, Néstor Bruno; el Director del Centro Regional Buenos
Aires Norte del INTA, Pedro Gómez; el director de la Estación Experimental
INTA Pergamino, Fernando Gándara; el director de Planeamiento y Producción de
la Comuna, Oscar López; el titular de INTA Mercedes, Héctor Barosella; la
presidenta del Consejo Escolar local, María de los Ángeles Benítez; los
secretarios de Obras y Servicios Públicos, Néstor Palacios y de Control
Urbano, Horacio Peluca.
A las autoridades mencionadas se sumaron familiares directos del Ing. Hugo
Miatello, alumnos y cuerpo docente del establecimiento educativo en cuyo patio
interno se realizó el sencillo y emotivo acto bajo la organización de la
Municipalidad de Mercedes, y con la participación de la Asociación Argentina
de Extensión Rural (AADER), el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria
(INTA) y la Escuela de Educación Agropecuaria Nº 1.
Homenajes
En el establecimiento ubicado sobre Ruta Provincial Nº 41,
el acto comenzó con el ingreso de las banderas de ceremonia; se entonaron las
estrofas del Himno Nacional y posteriormente hubo lugar para los discursos. Tras
ello, en la galería del colegio se descubrieron tres plaquetas que flanquean el
busto con la imagen del ingeniero Hugo Miatello.
“Recordar a un pionero como Miatello y a la decisión política de aquel
momento es importante y mucho más en este contexto de hoy con un clima
enrarecido socialmente. Reafirmando este tipo de actos contribuimos a poner proa
a la extensión, a la transferencia y creo que en este ámbito de una escuela
agrotécnica -con mucha actividad apostando a la creación de recursos humanos-
se cumple uno de los objetivos que tenemos institucionalmente”, explicaba
el Coordinador Nacional de Extensión del INTA, Ing. Agr. Julio Catullo.
-¿Qué análisis puede realizar de la actividad de extensión en nuestro país
en estos últimos 100 años?
-Me parece que los objetivos siguen vigentes, la velocidad del cambio es muy
grande. Los primeros 50 años fueron de procesos “de a caballo” y a partir
de la década del ‘60 la tecnología y el conocimiento provocó un cambio muy
grande. Así y todo, la familia rural, la empresa, el cuidado del medio ambiente
siguen siendo objetivos actuales.
-¿Y cree que éstos son los que predominarán también en el futuro?
-Esperemos que sí, por ello el INTA apuesta fuerte a fortalecer y acrecentar un
servicio de extensión. Quizás con menos énfasis en la región pampeana que es
muy fuerte, pero sobre todo en regiones del país como el NEA y NOA que han sido
postergadas y que necesitan mucho más de la presencia de la educación rural,
la extensión, la enseñanza agropecuaria. Nuestro país tiene grandes
diferencias que no podemos seguir tolerando. Desde el Estado pretendemos una
mayor asistencia a ese pequeño y mediano productor en conjunto con las fuerzas
vivas de esos lugares.
Capacidad, esfuerzo y trabajo
Complacido con el acto y orgulloso de que la ciudad que
gobierna fuera la del primer paso de la extensión en Argentina, el Intendente
Carlos Américo Selva destacó que “Miatello tiene una historia muy rica de
esfuerzo y trabajo, pero fundamentalmente de capacidad. Cuando uno ve que las
políticas agropecuarias de hace 100 años establecían la formación de los
productores y para eso usaba una de las herramientas del desarrollo del
interior, ni más ni menos que el ferrocarril, uno valora eso. Y que ese pionero
fuera un mercedino y que la extensión comenzara en nuestros pagos, para
nosotros es un peso de la historia que nos llena de satisfacción”.
Conocimientos técnicos y vocación de servicio
El Ing. Agr. Héctor Barosella, actual Jefe de la Agencia
que lleva por nombre el de su fundador Hugo Miatello, manifestó que “estos
cien años de historia pesan sobre nuestra espalda por tener que continuar la
gestión de gente tan importante como Miatello, quien en su momento comenzó a
difundir las prácticas agropecuarias pensando no solamente en el productor sino
también en su familia”.
-En estos 100 años han cambiado las prácticas, ¿los objetivos desde extensión
siguen siendo los mismos?
-Podríamos decir que sí, cuando ingresé al INTA hace ya 37 años, nuestro
objetivo era trabajar para la familia agropecuaria en la función de arraigo a
nuestras cosas, que la gente vea lo importante que es quedarse en el campo. Hay
que ubicarse en aquel momento, sin tendidos de luz, sin caminos, era puro
entusiasmo. Miatello decía que para ser extensionista era necesario, además de
los conocimientos técnicos, tener una gran vocación de servicio, de estar
juntos a la gente del campo.
La visión educativa
En la misma línea el Ing. Agr. Néstor Bruno (Jefe de la
Agencia de Extensión INTA Campana), en representación de la AADER, remarcó la
“política activa que impulsaba el Estado Nacional hace 100 años. A esto
hay que sumar la llegada de Miatello, un innovador en aquel momento y también
en nuestros días, porque tenía claro que había que transferir conocimientos
no sólo desde la educación informal, sino también desde lo formal apostando a
la creación de escuelas agropecuarias”.
“Extensión es educación”
El director de Enseñanza Técnica y Agraria de la provincia
de Buenos Aires, Med. Vet. Ricardo Peters, rescató que “hay que volver a
decir que extensión para nosotros es educación. Ojala en cada escuela agraria
hubiera extensión con los chicos, con sus padres, con las familias rurales. Hoy
más que nunca cuando se discuten los dos modelos, si agricultura empresaria o
la agricultura familiar, nos parece que siempre la extensión tiene que marcar
fuertemente el territorio y la mente de la gente”.
-¿Cree que hubo evolución en extensión?
-Hemos tenido idas y venidas, con una época de esplendor, con agencias en prácticamente
todos los distritos; con una muy buena biblioteca agropecuaria. Después vino
una época en la que por cuestiones presupuestarias se desarticuló todo aquel
aparato y sólo nos quedaron las Chacras Experimentales y la extensión fue
tomada por algunas empresas privadas pero cerrados a situaciones específicas.
Hoy a partir de la autarquía del INTA y lo que por ahora es sólo una actitud
de apertura de nuestras escuelas, tenemos la oportunidad de refundar esto y
salir al territorio para que nos “usen” a las escuelas como espacios públicos
donde llevar adelante ensayos, experimentaciones, reuniones.
Orgullo, emoción
El momento más emotivo de la ceremonia fue sin dudas cuando
hizo uso de la palabra una de las nietas de Hugo Miatello. Cora Sosa Miatello
agradeció el homenaje a su abuelo, y trasladó el saludo de otros familiares
que por distintos motivos no pudieron estar presentes en el importante acto.
Tras el discurso, Cora comentó que tenía de don Hugo, “recuerdos
maravillosos”, y aprovechó la ocasión para dejar un mensaje a las nuevas
generaciones: “Me llegan recuerdos de cuando venía el abuelo los domingos
a nuestra casa a almorzar, se le hacían ravioles como a él le gustaba. Cuando
él hablaba decían, ‘silencio los chicos que habla el abuelo’. Eso lo
aprendí y si bien ahora está pasado de moda, trato de sostenerlo respetando
las libertadas correspondientes a los nuevos tiempos, porque si no se mantienen
las tradiciones familiares ancestrales se pierde mucho para el futuro de la vida
de cada uno”.
La charla se extendió aún más y repasó detalles de la vida de Hugo Miatello
que le había narrado su propia madre. “Quizás muchos no sepan que mi
abuelo venía de Italia contratado por el gobierno de Paraguay. Mi abuela estaba
embarazada durante el viaje y tuvo a su hijo en Asunción en un hotel.
Justamente fue en la misma habitación en la que había muerto el presidente
Domingo Faustino Sarmiento”.
-¿Qué sensaciones le produjo este homenaje a su abuelo?
-Tuve el honor de poder venir, la alegría y el gozo de compartir este momento,
no sólo con las autoridades sino también con los jóvenes que se están
formando y de toda la comunidad de este Partido de Mercedes que son muy
solidarios.
La historia del tren
En septiembre de 1909, Miatello, solicitó al Ferrocarril
Oeste de Buenos Aires apoyo para organizar la enseñanza agrícola ambulante. El
Ing. Miatello vio en el ferrocarril el medio más idóneo para acercarse a los
productores agropecuarios. Creó la enseñanza agrícola ambulante mediante el
uso de trenes-escuelas.
El servicio se inauguró el 10 de octubre de 1909 fecha en que se dictaron tres
conferencias sucesivas en las localidades de Suipacha a la mañana con 300
asistentes; Chivilcoy a las 2 de la tarde con 500 productores; y Aberti por la
tarde con 400 asistentes.
El servicio ambulante constaba de dos vagones, uno de ellos utilizado como aula,
de 18 metros de largo, con una capacidad para 200 personas sentadas, y además
medios pedagógicos. El otro vagón fue utilizado como laboratorio, museo y
muestrario de aperos, muestras entomológicas de plagas y además un rincón
acondicionado como dormitorio. Esto sólo fue el comienzo de esta modalidad ya
que luego se le agregaron otras líneas ferroviarias para el desarrollo de esta
tarea que se fue extendiendo no sólo en distancia, sino en el número de las
agencias regionales de agronomía. Ya para 1914 se contaba con 20 agrónomos
regionales que desarrollaban idéntica labor en distintas líneas.
Los números de Miatello
De los diez años al frente de la Agronomía Regional de
Mercedes surgieron los siguientes datos:
70 localidades visitadas a través de charlas.
300 conferencias.
906 ensayos o experiencias agrícolas
1.600 consultas evacuadas por escrito.
13.500 consultas orales.
82.000 número aproximado de personas que asistieron a sus capacitaciones.
CV
Hugo Miatello (1866–1937). Nacido en Italia, se diplomó
en agronomía en el real Instituto Agrario de Papua. En su país natal,
desarrolló actividades profesionales en Veneto y Abulia. Posteriormente se
inició en la enseñanza agrícola en la primera cátedra ambulante que se
estableció en Rovignio. En 1889 viajó a Argentina. Comenzó a desarrollar su
actividad profesional en el ámbito privado vitivinícola en Córdoba y Mendoza.
Más tarde se desempeñó como profesor de Agronomía y Zootécnia en la Escuela
Normal de Maestros de Santa Fe. A partir de 1902 se desempeñó en el Ministerio
de Agricultura, llegando a ocupar en 1907 el cargo de Inspector General de la
Sección Chacras Experimentales. En 1908 asumió al frente de la primera Agronomía
Regional en el país, cargo que ocupó hasta 1918. El 1 de abril de 1918 fue
nombrado Inspector General de las Agronomías Regionales, cargo en el cual se
desempeñó hasta octubre de 1922. En 1930 se jubiló como 2º Jefe de la División
de Agrónomos Regionales.
La primera Agronomía Regional
En el año 1908 fue registrada la primera agronomía
regional del país. La misma se instaló con la intención de difundir óptimas
prácticas agrarias. Aún faltaban seis años para la creación de la Chacra
Experimental de Pergamino. En 1958, con la formación del INTA, aquella Agronomía
Regional pasó a ser lo que hoy se conoce como Agencia de Extensión,
dependiente de la Chacra que con el cambio institucional comenzó a denominarse
Estación Experimental Pergamino.
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