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26 de febrero de 2003
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Productores catamarqueños rescatan
de la extinción material genético y mejoran su calidad de vida
produciendo y comercializando
Maíces Andinos con Alto Valor Agregado
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15 familias de pequeños
productores agropecuarios, en su mayoría de escasos recursos, agrupados en el
Programa Cambio Rural de INTA, rescatan y conservan el material genético de las
razas de maíces autóctonos de la Zona y elaboran y comercializan un producto
terminado y diferenciado del resto, con un alto valor agregado, realizando la
promoción a través de las comidas tradicionales con recetas tradicionales y
adaptadas a cada particularidad social.
En el Distrito San
José- Departamento Santa María, Provincia de Catamarca, en medio de los Valles
Calchaquíes, a 2000 metros sobre el nivel del mar, con un clima cálido con
extremados rasgos de aridez, una temperatura media de 15°C, una precipitación
anual de 225 mm; pequeños productores agropecuarios, en su mayoría de escasos
recursos, asesorados por el Ingeniero Agrónomo Juan Antonio Caseres ,
dependiente del INTA EER-Catamarca ,rescatan de la extinción y conservan un
alimento importante como el maíz, que acompañó a los lugareños desde la
época de los aborígenes y que en la actualidad ha perdido algunas razas y
otras sólo se producen para autoconsumo y que sin interés económico con el
tiempo, serán reemplazados y desaparecerán del planeta como ya ocurrió con un
sinnúmero de especies.
El Proyecto de
"Producción comercial de maíces andinos argentinos", surge y se
concreta debido a la necesidad de los productores agropecuarios de realizar una
alternativa distinta en la producción para obtener mejoras en los precios
obtenidos por sus productos; sumando a esto el interés del Programa de
Agronegocios y Alimento, como de la Cátedra de Botánica ambos de la Facultad
de Agronomía de la UBA por rescatar y conservar el material genético de las
razas de los maíces autóctonos de la Zona; como así también la atención
particular de la Asociación Slow Food, de origen Italiano, que fomenta y apoya
económicamente a pequeños proyectos relacionados al rescate de culturas y
sabores artesanales; y que promueve una nueva cultura del placer basada en la
lentitud, el conocimiento, la hospitalidad y la solidaridad, como una respuesta
de vanguardia a los efectos degradantes de la cultura de la comida industrial y
rapida – fast food.
Los productores que
comenzaron organizados a través de un grupo, en este momento ya se encuentran
constituidos como una Asociación Civil denominada "Productores de Maíces
Andinos Argentinos", que cuenta con todos los instrumentos jurídicos y
prevé tener toda la documentación exigida para la venta del producto en el
transcurso de la campaña, que se iniciará en mayo.
Producto diferenciado
con alto valor agregado
El proyecto estima que
se aportará al pequeño productor un margen importante en sus ganancias debido
a que el maíz es un cultivo que no demanda mayores inversiones lo que
redundará en mejoras en calidad de vida para todo el núcleo familiar ya que en
el Departamento Santa María, alrededor del 70 % de las familias sobreviven de
los ingresos producidos de la actividad agropecuaria, en decadencia desde hace
varios años.
Por otra parte se
estará multiplicando y conservando el material genético in-situ de maíces de
excelente calidad que presenten usos comerciales, evitando de esta manera otros
tipos de conservaciones costosas.
El aspecto comercial que
siempre es una debilidad para los productores en general y en esta zona
agudizada por los escasos recursos con que cuentan los agricultores, se vio
allanada al contar con el asesoramiento en la difusión del producto y la
búsqueda del mercado por la Cátedra de Agronegocios de la UBA (Universidad de
Buenos Aires) y la relación con la Asociación italiana Slow Food.
Aceptación y demanda de
Italia
Este proyecto tuvo
inicio en mayo de 2.002, trabajando en primer momento con la selección de los
maíces que serán usados para semillas y luego para la venta y a los pocos
meses participó de la mano de la Cátedra de Agronegocios de la UBA con el
producto y todo su proceso en cuatro presentaciones (Maíz capia pelado, Maíz
amarillo socorro pelado, Maíz Blanco criollo pelado y Harina de maíz amarillo
para tamales, respondiendo a una convocatoria que realizo la Asociación Slow
Food en el Salón del gusto, Turín, Italia.
Alentados por la
aceptación y la demanda del mercado europeo donde que se colocó toda la
mercadería enviada a muy buen precio, los productores asociados prevén con el
producido de esta campaña la compra de pequeñas maquinarias y adecuar
instalaciones para realizar todo el proceso industrial en el lugar de origen.
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