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24 de junio de 2009 |
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Un mal momento para la ganadería vacuna |
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Todos los indicadores de la actividad, con luz roja
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(Fuente: AACREA)
Durante los últimos años, las autoridades impusieron
restricciones a la exportación de carne para "proteger la mesa de los
argentinos". Sin embargo, a diferencia de otros productos, este es uno de
los alimentos que menos aumentó según se desprende de un trabajo realizado por
la Unidad de Investigación y Desarrollo del Movimiento CREA.
"Si se establece una relación entre los precios de
distintos productos que se consumen en un típico asado argentino entre abril de
2006 y abril de 2009, se puede ver que, mientras que el tomate aumentó un 92%,
la lechuga un 94% y la gaseosa un 130%, la suba en el asado fue de un 68% y la
del novillo de sólo un 26 por ciento. Estos valores llevan a pensar que, en un
asado, la carne es lo más barato. Incluso el incremento del salario, que
durante este período fue de un 70%, se ubicó por encima del aumento del precio
de la carne", afirmó Ricardo Negri, responsable de la Unidad y asesor del
CREA Río Salado.
Gráfico 1. Evolución de precios de los productos
utilizados en un asado
Fuente: Unidad de Investigación y Desarrollo del
Movimiento CREA
Señales de alerta
En los últimos años se produjeron cambios en el modelo
ganadero del país, acelerados por la sequía. A la redistribución del stock
ganadero, que se fue desplazando hacia zonas menos productivas del norte y el
oeste del país, se sumó una caída del stock y una importante faena de
hembras.
Según datos presentados por el especialista, desde el año
pasado comenzaron a caer ls existencias vacunas y la producción de carne que,
hasta 2006, venían creciendo (Gráfico 2).
Negri también alertó sobre la caída del peso de matanza y
sobre la elevada proporción de hembras faenadas, que aumentó
significativamente desde el 2006.
Gráfico 2. Evolución del rodeo nacional
Fuente: Unidad de Investigación y Desarrollo del
Movimiento CREA sobre la base de datos del Senasa, Oncca y estimaciones
privadas
El gran cambio en el sistema de producción ganadera puede
observarse más claramente al comparar la oferta total de carne entre 2005 y
2008, años en los cuales los datos de producción de carne fueron casi los
mismos: 3,13 contra 3,12 millones de toneladas.
"Las grandes diferencias entre estos dos años radican
en las expectativas de los productores, en el aumento en la faena de hembras y
en la reducción del peso de faena", distinguió Negri.
"En 2005, la oferta total era de 3,13 millones de
toneladas, con un 64% de faena de machos y un 36% de hembras. En cambio, en
2008, la faena de machos fue del 57%, lo cual implica una caída del 12%. Esta
reducción fue compensada con una mayor faena de hembras, que aumentó un 7%,
para llegar al 43% de la oferta total de carne en 2008", agregó. A su vez,
el peso medio de la res también se redujo. En 2006, este valor era de 226
kilos; un año después se redujo a 215,7, y en 2008 llegó a 213 kilos, según
comentó el técnico. Otro elemento que influyó en el cambio de sistema fue la
enorme caída de las exportaciones, que se redujeron un 30% de 2005 a 2008.
Las causas de la debacle
Negri consideró que el principal factor que influye en este
comportamiento es el cambio de expectativas: "Los estímulos, que eran
positivos entre 2002 y 2005, se transformaron en negativos después".
Además, el especialista atribuyó como otras causas de la
debacle las transferencias de recursos a los eslabones siguientes de la cadena
ganadera y la pérdida de competitividad con respecto a los países vecinos,
principalmente por la caída en la productividad.
Sin embargo, destacó que también influyó de gran manera
la sequía por la cual "la producción de pasto en enero de 2009 fue un 40%
menor que el promedio del mismo periodo durante los últimos diez años".
¿Y en 2009?
Sobre el contexto de este año, Negri expresó que en los
primeros cinco meses de 2009 siguió la elevada faena de hembras, llegando al
50% y superando los valores de 2008. "Esta situación se da en el peor
contexto de precios de los últimos años, con una cotización de la vaca de
1,41$/kg vivo en moneda constante, muy alejada del promedio histórico. Todo el
proceso que se venía desarrollando desde el año pasado se aceleró mucho con
la sequía, hasta llegar a niveles insólitos", señaló el técnico.
Negri indicó que hoy el sector de la cría es el que más
sufre la crisis ganadera y, en consecuencia, liquida cada vez más vientres.
"Por eso es tan alta la faena de hembras", explicó.
Acciones por tomar
El especialista consideró que, a pesar de que muchos
elementos no son controlables por el productor, como el clima, los precios
internacionales, la inflación y el intervencionismo oficial, hay otras acciones
que puede desarrollar para influir positivamente en el negocio ganadero.
"Con controles eficientes de la carga y de la suplementación, con un uso
eficiente de los recursos y el cumplimiento de un plan sanitario, se puede
impactar en otros factores que influyen indirectamente en la rentabilidad, como
el porcentaje de preñez, el aumento diario de peso y la producción de carne
por hectárea".
Por último, Negri invitó a los productores a aplicar estas
tecnologías y mantener vivo el negocio hasta que mejore el marco de precios,
porque "a los argentinos nos gusta mucho la carne y, por más que hoy haya
algunas limitantes, los ganaderos siempre tendrán mercado para su
producción".
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