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28 de mayo de 2009 |
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CRA
advierte sobre los costos sociales por la posibilidad de tener que importar
carne
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Perjuicios para el consumidor y el productor.
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Confederaciones Rurales Argentinas
(CRA) realizó un análisis de cómo se afectará el salario real de los
trabajadores y se incrementará la pobreza, en caso de tener que importar cortes
vacunos.
El estudio también demuestra cómo, a través de las políticas
erradas que trajeron restricción en la producción de estos últimos 4 años,
tanto los consumidores como los criadores de ganado bovino son los perjudicados.
Dada la mala política de intervención en los mercados, los
beneficios generados ficticiamente son capturados por otros eslabones de la
cadena.
A continuación, un resumen del informe.
Evaluación de la política anti-alimentos en sector
cárnico
Alza de precios y la necesidad de importar.
En este informe analizamos cómo las políticas erradas en
materia de alimentos básicos, a través de las restricciones que afectan
negativamente la producción de carne vacuna, afectará el salario real de los
trabajadores e incrementará la pobreza.
El trabajo analiza cuánto se incrementarían los
principales cortes vacunos en caso de tener que importarlos, así como la
incidencia de la hacienda en pie (ingreso del criador) en el producto final.
1- Carne con sabor a importado
Argentina es el primer consumidor de carne vacuna per cápita
mundial, alcanzando los 70 kg por persona. Asimismo, se da la paradoja de que la
oferta se ha estancado debido a las constantes intervenciones en el mercado de
carne vacuna generando que los productores (la oferta) reduzcan sus inversiones
por falta de horizontes y, en muchos casos, han liquidado su plantel de madres,
reduciendo la capacidad de oferta futura de carne (menos terneros) a nivel
país.
Este contexto plantea que para el próximo año, de
persistir estas políticas sumado a un clima sumamente adverso, sea
necesario importar carne desde países limítrofes o que el consumo se
contraiga.
En el caso que se opte por importar carne (como lo ha hecho
Argentina con la importación de fuel-oil, siendo el precio subsidiado por los
contribuyentes argentinos) el precio se incrementaría en promedio para cuatro
cortes seleccionados en más de un 50%. Probablemente, el precio importado
sea subsidiado por lo cual el traslado al consumidor sea inferior. La
pregunta es ¿a quién se va a estar subsidiando? Seguramente se seguirá
redistribuyendo hacia los hogares de mayores ingresos, siendo los contribuyentes
de ingresos bajos los artífices de la “redistribución del ingreso”.
En el gráfico siguiente se muestra una estimación del
impacto que produciría la importación de carne de Uruguay sobre los precios
que paga el consumidor argentino, en góndola, en caso que no existiese
subsidio.
Gráfico Nº 1
2- Precios y Márgenes
Teniendo en cuenta que se ha incrementado sustancialmente el
precio de la carne al consumidor, cabe preguntarse de dónde surgen estos
incrementos y quiénes se los apropian. Simplemente, observando el gráfico
a continuación, vemos que la participación del criador en dicho precio ha ido
cayendo hasta niveles mínimos en estos últimos 4 años; lo que demuestra que
los consumidores y criadores de ganado bovino son los perjudicados con la política
de intervención en los mercados, con lo cual los beneficios generados
ficticiamente son capturados por otros eslabones de la cadena.
Gráfico Nº 2
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