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21 de mayo de 2009 |
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La
UBA estudia el impacto de la agricultura en la salud humana
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Las facultades de Agronomía y de Farmacia y Bioquímica anunciaron un
proyecto para evaluar el empleo de agroquímicos y sus posibles efectos
sobre la población urbana y rural
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Nuestro país tiene en marcha un proyecto de promoción
de exportaciones de agroalimentos diferenciados y con valor agregado que
permitirá duplicar el número de empresas PyMEs que hoy participan del mercado
internacional. De la mano de este tipo de productos es donde la Argentina
comienza a descubrir un nuevo potencial y encuentra un reaseguro para enfrentar
la crisis mundial.
Las facultades de Agronomía y de Farmacia y Bioquímica de
la Universidad de Buenos Aires presentaron esta semana un valioso proyecto
destinado a estudiar el empleo de agroquímicos y sus posibles efectos
ambientales sobre la salud humana.
La iniciativa, que lleva como título "Impacto en el
ambiente y en la salud de la población de los modelos productivos agropecuarios
en la Argentina", demandará el trabajo conjunto de un equipo de
investigadores de la UBA, convocados por ambas facultades.
Lorenzo Basso, decano de la Facultad de Agronomía,
explicó: "La finalidad de este programa es crear vínculos de cooperación
para concretar acciones conjuntas que permitan identificar, ponderar, anticipar
y mitigar impactos ambientales y sobre la salud de la población urbana y rural,
por el desarrollo actual y futuro de los modelos productivos en las distintas
regiones del país".
En función de ello, se conformará una Unidad
Eco-Epidemiológica para ser adoptada por el sector público, para la
transferencia de herramientas de evaluación y mitigación de niveles de
toxicidad por el impacto de los agroquímicos más empleados en la Argentina,
como los herbicidas glifosato y atrazina.
Alberto Boveris, decano de la Facultad de Farmacia y
Bioquímica, señaló que las investigaciones pondrán una especial atención
sobre zonas que poseen una larga historia agrícola, y que en los últimos años
tuvieron un fuerte proceso de intensificación, como la localidad bonaerense de
Pergamino.
En este sentido, se destacó la necesidad de establecer un
mapa regional de contaminación, como uno de los objetivos específicos del
proyecto, y de analizar las interacciones de dichos agroquímicos con las
propiedades del suelo y otros aspectos para conocer el riesgo de contaminación
en los agroecosistemas.
También se subrayó la importancia de mejorar la
articulación de los organismos públicos con los productores agropecuarios,
para enfrentar la vulnerabilidad y disminuir el riesgo.
Otro de los objetivos específicos del proyecto es
actualizar o mejorar la legislación vigente referida al empleo de
agroquímicos, de manera de optimizar su uso, evitando posibles efectos adversos
debido a las malas prácticas de aplicación por falta de normas o controles.
Lino Barañao, ministro de Ciencia, Tecnología e
Innovación Productiva, comprometió el apoyo del ministerio al proyecto, y
destacó la interdisciplinariedad de las unidades académicas de la UBA y el rol
social de la universidad, para la elaboración de un estudio serio.
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