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02 de marzo de 2009 |
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Soja: Sorpresiva Epidemia de la Mancha Ojo de Rana |
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Atacó severamente en Córdoba, en lotes de soja. Marcelo Carmona,
fitopatólogo de la FAUBA, y Mercedes Scandiani, del laboratorio Río
Paraná, recomendaron una seria de prácticas de manejo para tratar la
enfermedad.
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(Fuente: FAUBA - Facultad de Agronomía de la Universidad de
Buenos Aires)
Durante enero y febrero fueron atacados
numerosos lotes de soja por la mancha en ojo de rana (MOR), principalmente en
variedades de grupo corto e intermedio, en diversas regiones del país. La
provincia de Córdoba es una de las zonas más afectadas, con ataques
inesperados, históricamente nunca registrados con tanta severidad.
“Las altas temperaturas y las lluvias
contribuyeron, junto con la susceptibilidad de los materiales y el inóculo,
para que se desataran las epidemias”, explicó Marcelo Carmona, fitopatólogo
de la FAUBA.
Carmona consideró que, si bien existen
posibilidades de resistencia, los genes probablemente estén
incorporados sólo en los grupos largos que se siembran en el norte del país
(principalmente en Salta, Tucumán), ya que en esta región
la MOR se había presentado anteriormente, con epidemias importantes.
De acuerdo a Mercedes Scandiani, ,
fitopatóloga del Laboratorio Río Paraná, esta enfermedad,
causada por el hongo Cercospora sojina, ataca semillas, tallos,
hojas y vainas y puede provocar daños promedio de 10-15% en el cultivo. Lo
síntomas ocurren normalmente luego de la floración, aunque se hacen más
evidentes desde R3, y se reconocen por pequeñas manchas circulares (1-5 mm) en
forma de ojo, distinguiéndose un centro pajizo grisáceo rodeado por un halo
marrón rojizo, pero sin clorosis.
“La forma de ojo, la ausencia de halo
amarillento, la presencia de fructificaciones gris-oscuro en el centro de la
lesión y en ambas caras permiten su diagnóstico fácilmente”, señala un
trabajo elaborado por Carmona y Scandiani.
Allí se advierte que los ataques son más
severos en monocultivo con siembra directa, en variedades susceptibles, altas
temperaturas nocturnas (20 ºC y más), elevados porcentajes de humedad y
lluvias. Estas condiciones, registradas en Córdoba, fueron las que habrían
favorecido las epidemias que hoy sorprenden a productores, asesores y
semilleros.
En la presente campaña, en ciclos cortos
e intermedios y en muestras de folíolos provenientes de lotes en W. Escalante y
Monte Buey, se observaron incidencias de 100% y severidades que comenzaron con
trazas a mediados de enero y que evolucionaron hasta detectarse, el 20 de
febrero, entre 25-40% de área foliar afectada. La enfermedad también se observó
en Alta Gracia y Monte Cristo, con una incidencia foliolar del 100%, y un número
promedio de lesiones por folíolo de 51.
También fueron registradas plantas
enfermas en Venado Tuerto y en varios partidos de la provincia de Buenos Aires,
donde ya se la encontró en las dos últimas campañas. A modo de ejemplo,
varias localidades presentaron muestras con MOR en 2007,
desde 5 a 25 %, expresó Scandiani.
“Si las lluvias fueron uniformes los síntomas
serán generalizados. Por el contrario, con lluvias espaciadas, los síntomas
aparecerán en algunos estratos de hojas, generalmente de medio y superior.
Debido a que la cantidad de lesiones e infecciones crecen considerablemente en
el tiempo, esta enfermedad es considerada una enfermedad policíclica”, señaló
Carmona.
Medidas de manejo
Según el trabajo de Carmona y Scandiani,
las medidas de manejo de la enfermedad incluyen variedades resistentes, prácticas
especiales en la siembra y la cosecha, tratamientos con fungicidas y rotación
de cultivos.
Existen
genes de resistencia y numerosas razas del patógeno, señala el informe, y
agrega que es probable que la incorporación de resistencia se efectuó en
el país casi exclusivamente en grupos largos, debido a que esta enfermedad fue
inicialmente un problema en el NOA. Quizás sea por eso que ante la
ocurrencia de ambiente muy predisponente, actualmente este presente en
variedades de ciclo corto e intermedio con severos síntomas.
Además, allí se recomendó sembrar
semillas sanas o tratadas con fungicidas eficientes, al tiempo que, para la próxima
campaña, se advirtió sobre a necesidad de ajustar la sensibilidad de los métodos
detección del patógeno en semilla.
También se recomendaron las aplicación
foliares de fungicidas en variedades susceptibles para disminuir los daños,
aumentando el número de granos y la calidad de la semilla cosechada. La
aplicación debería efectuarse desde R3, luego de la caída de precipitaciones
o en ataques tardíos. Las aplicaciones químicas efectuadas para el grupo
general de las EFC, también serán efectivas para C. Sojina.
Por último, Carmona y Scandiani
destacaron que, otra medida de manejo, es cosechar por separado los lotes
con síntomas de mancha en ojo de rana, e identificar la semilla de los lotes
enfermos para no mezclarla con otras sanas.
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