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11 de noviembre de 2008 |
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El
Foro de la Cadena Agroindustrial ante la situación actual del sector |
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(Fuente: Foro de la Cadena Agroindustrial Argentina)
Las más de 40 entidades representativas que integramos el
Foro de la Cadena Agroindustrial Argentina, conformamos una alianza estratégica
de productores, de proveedores de insumos y equipos, de la industria
alimentaria, de comercializadores de granos y de carnes, del transporte y demás
servicios, y de exportadores.
En conjunto, estudios recientes señalan que generamos más
de un tercio de todos los empleos del país, casi la mitad del valor agregado de
la producción de bienes y más del 50 % de las exportaciones argentinas. Por
otra parte somos, sin dudas, uno de los sectores más avanzados, tanto en el uso
de tecnología, como en el concepto empresarial moderno de trabajo en redes, que
nos vuelve marcadamente competitivos a nivel mundial.
Asimismo, nos enorgullecemos de ser parte de un sector
amplio y solidario, tanto en sus conductas generales como a través de
múltiples programas específicos.
Nuestra visión siempre ha sido que un sector agroindustrial
plenamente desarrollado es la clave para lograr el progreso de todos los
argentinos. El potencial productivo de las actividades que integran este Foro,
nos confirma que la cadena agroindustrial está en condiciones de satisfacer
plenamente las necesidades del mercado doméstico y aprovechar, al mismo tiempo,
la creciente demanda de alimentos a nivel mundial, siempre que se dé un
contexto razonable dentro del cual trabajar; un contexto previsible que permita
pensar en el futuro y actuar a largo plazo.
Con motivo de la celebración de este encuentro anual, los
integrantes del Foro de la Cadena Agroindustrial, hacen pública su posición en
relación con la situación general del sector.
Han transcurrido ya casi seis meses desde que, muy a su
pesar, los productores se vieron forzados a dejar lo que más aman y mejor saben
hacer que es producir para salir a la calle a reclamar que no se concretara un
aumento en los derechos de exportación que, tal como estaban diseñados,
hubieran constituido un despojo establecido, para colmo, por medios
manifiestamente inconstitucionales.
Tal reclamo, fue un verdadero clamor al que se sumaron
amplios sectores de la sociedad, sin banderías políticas ni intereses
particulares. Se trató de un reconocimiento a lo que se percibe como el gran
pilar de la economía nacional, el campo y las cadenas vinculadas y un repudio a
un estilo en la toma de decisiones, que ignora la opinión de quienes habrán de
ser afectados por las mismas.
Todos sabemos como se resolvió el diferendo. En su límite
más tenso, triunfó la institucionalidad.
Pero también creímos, quienes compartimos la cruzada, que
habían triunfado la sensatez y el llamado a la reflexión y a la actitud
conciliadora entre el Gobierno Nacional y los integrantes de los sectores
productivos de nuestra cadena.
Desgraciadamente, nada de ello ha ocurrido. La situación
hoy es, para el sector, mucho más grave de lo que era al tiempo de desatarse el
conflicto.
Desde luego que la crisis internacional ha sido un
componente sustancial en la emergencia, pero quienes la sufren dentro de la
cadena, vienen soportando, desde el mismo momento del voto no positivo, una
actitud francamente hostil y discriminatoria, como si se tratara de una sanción
por la osadía de haber defendido lo que era justo.
Poco podemos hacer para modificar el escenario internacional
pero estamos seguros de que afectaría menos si se encontrara el apoyo, la
participación y la comprensión del Gobierno que es de todos los argentinos.
También queremos que sea el nuestro.
Los productores rurales no son una oligarquía rentística,
artificialmente enriquecida al calor de las necesidades alimentarias de sus
compatriotas. Son los que invierten todos los años, con elevado riesgo, miles
de millones de dólares en suelo argentino, movilizando a los servicios, la
maquinaría, a los proveedores de insumos, y la industria agroalimentaria que
permitió, entre otras cosas, sobrellevar y superar la crisis de principios del
siglo que, sin el aporte del agro, podría haber derivado en un conflicto de
magnitud inestimable.
Reclamamos que el Gobierno entienda que la agroindustria,
como lo ha hecho la población, a la que no nos cansaremos de agradecerle por su
acompañamiento incondicional, que somos la actividad económica más importante
y movilizadora, no solamente desde el punto de vista económico sino hasta desde
un enfoque cultural, basado en la defensa de un estilo de vida consustanciado
con el interior mas profundo, por el amor por la tierra y por el trabajo
multiplicador y esforzado, cuyos frutos se vuelcan cada año al nuevo desafío
de producir.
Nunca hemos pedido subsidios ni apoyos especiales, sólo
reclamamos un sistema de reglas de juego justas, estables y no discriminatorias,
dictadas por autoridades constitucionalmente facultadas para ello.
Peticionamos, con el derecho que nos da la Constitución,
que se respete la facultad de ejercer industrias lícitas sin que para
participar del negocio agrícola se requiera de una matrícula autorizante, o
que para exportar o importar se necesite de una autorización especial.
No podemos aceptar que se establezca un régimen de
sanciones que viola el principio, también constitucional, de garantía de
defensa y de que no puede existir pena sin ley previa, emanada de autoridad
competente.
La suerte de la exportaciones más importantes del país no
puede estar atada al arbitrio de funcionarios que se arrogan facultades
excepcionales reservadas, en muchos de los casos, a la propia Constitución y
deciden, por sí y ante sí, quién puede producir, vender comprar, almacenar,
exportar o ejercer cualquier actividad en el sector.
Con reglas claras, razonables, estables y no
discriminatorias, quienes integramos este Foro estamos convencidos que la
agroindustria puede crecer exponencialmente en los próximos años y entendemos
que urge corregir el rumbo, más aún con el momento histórico que estamos
viviendo. Argentina está en condiciones de renacer como una gran potencia
alimentaria y agroindustrial.
Esperamos ser escuchados por las autoridades porque quienes
formamos parte de los sectores nucleados en este Foro, palpamos a diario el
sentimiento de los hombres y mujeres que constituyen la más amplia base del
agro y sus cadenas vinculadas.
Por ello el Foro de la Cadena Agroindustrial Argentina
sostiene, con fundamentos, que sólo saldremos de esta instancia comprometedora
que se cierne sobre nuestro sector, a través del diálogo abierto y franco
entre los ámbitos públicos y privados, destinado a enriquecer las políticas
públicas, única alternativa capaz de construir consensos que transformen los
conflictos en soluciones productivas y duraderas.
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