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30 de septiembre de 2008 |
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Juan José Llach:
"La Argentina deberá resolver sus problemas internos para
enfrentar los problemas internacionales" |
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(Fuente: CREA - Consorcios Regionales de Experimentación
Agrícola)
La economía argentina está mucho mejor preparada para
afrontar las turbulencias internacionales con respecto a una década atrás. Sin
embargo, las principales limitaciones hoy residen en la falta de políticas
públicas adecuadas. Así lo indicó el economista y sociólogo Juan José Llach
durante una conferencia ofrecida en el 15° Congreso Anual de los CREA de la
región Oeste Arenoso, realizado en la ciudad de San Luis.
Llach indicó que, a diferencia de lo que ocurría a fines
de los 90, buena parte de los clientes de la Argentina hoy se encuentran
en las naciones de Asia y África.
Cambia el eje del crecimiento mundial
"En China, cada año una Argentina entera migra del
campo a las ciudades; hablamos del orden de 40 millones de personas",
indicó Llach. "Ellos tienen tanta población rural que durante muchos
años van a seguir creciendo sobre la base de salarios bajos", añadió.
"El centro económico del poder mundial se está
desplazando del (Océano) Atlántico al Pacífico; estamos observando un cambio
de civilizaciones en el mundo", apuntó.
"Así como en el colegio estudiamos Oriente, Grecia,
Roma, Edad Media, Moderna y Contemporánea, ahora observamos el regreso de la
preponderancia de Oriente", graficó Llach.
Además, el economista remarcó que las monedas de China y
de otras naciones del sudeste asiático están subvaluadas con respecto a las de
las naciones centrales y argumentó que tal fenómeno tenderá a sincerarse –lenta
pero progresivamente–, incrementando así la capacidad de compra de las
naciones asiáticas.
"A principios del presente siglo se necesitaban 13
toneladas de soja para comprar una notebook, mientras que en la
actualidad se requieren apenas 3 ó 4 toneladas. Estamos en una época de
apreciación de los términos de intercambio para América Latina",
comentó.
"Esto da una oportunidad tremenda a los países
emergentes, que es la que los productores agropecuarios protagonizan hoy en la
Argentina", añadió.
Llach dijo que "a la larga, el mundo está concretando
un cambio de precios relativos", aunque advirtió que este fenómeno
culminará en algún momento del presente siglo, cuando los avances
tecnológicos permitan a la oferta de granos recuperar el terreno que le ganó
la demanda en los últimos años.
Otro factor favorable, según Llach, es que, "con
algunas excepciones, la gran mayoría de los países emergentes hoy aplican
políticas económicas mucho más sensatas que en el pasado; en los años 70 la
mayor parte de los países emergentes tenían gobiernos como el de (Hugo)
Chávez (en Venezuela), mientras que hoy ésa es la excepción".
Al considerar la crisis financiera originada en el mercado
financiero-hipotecario de EE.UU. –que ya se extiende a todo el orbe–, el
economista dijo que tendrá seguramente un impacto en la demanda mundial de
commodities, aunque en el largo plazo el mundo seguirá atravesando
"una larga fase de crecimiento".
"Sin embargo, va a haber turbulencias fuertes en lo que
queda de 2008 y en buena parte de 2009", acotó, para luego aclarar que las
principales restricciones se van a presentar en las mayores dificultades para
acceder al crédito.
Herramientas internas
Más allá del panorama internacional –que a fines de los
90 se había tornado extraordinariamente negativo para los países emergentes y
hoy no alcanza a herir de muerte a ninguna economía periférica–, hoy las
principales limitantes se presentan en el ámbito interno. "Ninguno de los
países que progresan en el mundo aplican gravámenes a la exportación como los
que tiene la Argentina", explicó Llach.
"En su momento, en el año 2005, hice una propuesta que
consistía en usar las retenciones como un pago a cuenta del impuesto a las
Ganancias, lo que hubiese tenido un fuerte impacto en la formalización de la
economía, pero esa propuesta no prosperó", añadió.
El economista, quien se desempeñó como ministro de
Educación de la Nación durante el período 1999-2000, dijo además que
"tendríamos que aprovechar la bonanza (del presente escenario
internacional) para hacer una revolución educativa, de manera que cuando
termine la bonanza, nuestra sociedad sea completamente distinta a la actual, con
hombres educados que tengan las herramientas necesarias para progresar".
"Un gobernador, y hay varios que quieren hacerlo, que
se propusiera desarrollar una educación para el siglo XXI, hoy no puede hacerlo
porque no tiene recursos", concluyó.
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