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23 de agosto de 2008 |
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Señales de alerta en la ganadería argentina |
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Si la actividad sigue con las tendencias actuales, la Argentina
debería importar carne en 2012; si las políticas cambian, se podría aumentar
un 50% la cantidad de toneladas producidas
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(Fuente: CREA - Consorcios Regionales de Experimentación
Agrícola)
El contexto internacional del mercado de la carne representa
una gran oportunidad para la Argentina por la creciente demanda y los elevados
precios. Pero para poder sacar provecho de esta situación, en nuestro país
deberían cambiar las condiciones de comercialización, tanto para el consumo
interno como para la exportación.
Así lo advirtió Belisario Alvarez de Toledo, Coordinador
General de la Asociación Argentina de Consorcios Regionales de Experimentación
Agrícola (Aacrea), en la presentación que realizó durante la Asamblea
Ganadera organizada por la Comisión de Enlace de entidades agropecuarias en
Olavarría.
Según esta presentación, durante los últimos años se ha
producido en nuestro país una liquidación general del rodeo -especialmente de
hembras- y una disminución del peso de faena. También está ocurriendo un
traslado de la ganadería de las zonas pampeanas a otras regiones, como el NOA y
el NEA, donde la productividad es menor. Por cada 100 vacas que se trasladan a
estas zonas se producen 21 terneros menos.
Una de las razones de este escenario adverso es que el
precio del kilo vivo recibido por los productores se ha quedado estancado. Sin
embargo, el precio de la carne pagado por el consumidor en la góndola ha
aumentado considerablemente desde el 2005. Este comportamiento es provocado en
gran medida por los crecientes riesgos que enfrentan los eslabones intermedios
de la cadena de la carne frente a las regulaciones y el intervencionismo oficial
en la comercialización interna y externa del producto.
Además, los costos de la ganadería han sufrido un
considerable aumento, impulsado por el encarecimiento de los fertilizantes, las
semillas, los agroquímicos, la suplementación, los combustibles y los sueldos.
Actualmente, el ternero vale lo mismo que en el 2006, mientras que los costos
han aumentado desde ese momento un 50%.
En la actualidad, el costo de producción de un ternero en
las zonas de cría ronda los $3,7 por kilogramo, mientras que su precio de venta
es de $3,2 por kilogramo. Estos números arrojan un resultado económico de
quebranto para los criadores.
Capacidad de reacción del sector
En el gráfico 1 se puede observar el crecimiento del stock
y de la faena ganadera ocurridos en los años anteriores a 2005, cuando el
productor enfrentaba condiciones relativamente favorables para la actividad. El
aumento en la producción se detuvo en 2005, pero la cantidad de hacienda
faenada siguió aumentando, lo que llevó a una disminución del stock. En otras
palabras: muchos productores están liquidando su capital productivo.
Gráfico 1. Evolución del stock y de la faena
Si se mantiene la tendencia de aumento en la matanza de
hembras y la disminución del peso de faena habrá problemas de abastecimiento
de carne vacuna para la población argentina. El crecimiento del consumo por
aumento demográfico y la baja en la producción determinarán que la Argentina
deba importar carne para abastecer al consumo interno a partir del año 2012. De
esta manera, nuestro país desaparecerá del mercado de exportación de carnes
de calidad (ver gráfico 2).
Gráfico 2. Escenarios de consumo y oferta de carnes
Aún hay tiempo para el cambio
La tendencia negativa que registra la ganadería vacuna
podría revertirse si se establecen condiciones de promoción de la actividad y
se interrumpe el intervencionismo oficial en los mercados.
Para que la actividad retome una senda de crecimiento que
permita abastecer el consumo interno y la exportación se necesitan cuatro
elementos: precio, previsibilidad, tecnología y un productor que combine estos
factores asegurando el éxito y la sostenibilidad de la empresa. Hoy no hay
previsibilidad y el precio no es acorde a los costos, por lo que el desarrollo
del negocio está en una encrucijada.
Sin embargo, siguen existiendo amplias posibilidades de
crecimiento. Con la misma cantidad de vacas que existen en el país se podrían
producir 2,7 millones de terneros más si se logra pasar del 62% de destete al
75%. Además, en la misma superficie que ocupa la ganadería actualmente se
podrían disponer 5,7 millones de vacas adicionales, cuya producción, llevada
al peso de faena, daría lugar a una oferta adicional de carne de 1,5 millones
de toneladas, que significarían un aumento del 49% respecto de la situación
actual.
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