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07 de octubre de 2003 |
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INTA EEA Concepción del Uruguay
Artículos de Divulgación Técnica |
Respuesta
a la fertilización de soja en suelos mestizos
Autores: Norma Arias, Juan José De
Battista (INTA EEA Concepción del
Uruguay);
Cristian Cottonaro
(Actividad privada)
La expansión del
cultivo de soja en Entre Ríos se ha dado principalmente hacia el centro y el
este de la provincia, incorporándose a esta actividad lotes con suelos
arcillosos pertenecientes al Orden Vertisoles, pero a partir de las campañas
2000 y 2001 también se ha expandido el cultivo hacia suelos más arenosos,
denominados comúnmente “mestizos”. Estos suelos se encuentran en una franja
paralela al río Uruguay abarcando una zona de transición entre los suelos
arcillosos negros y los arenosos. Se caracterizan por presentar un horizonte
superficial de textura franco arenosa, muy bajos contenidos de materia orgánica,
entre 1 y 2 % y baja disponibilidad de P. En la campaña 2002/03 se implantó un
ensayo de fertilización de soja sobre un lote con suelo mestizo a fin de
evaluar la respuesta del cultivo al agregado de fósforo y azufre, una síntesis
del trabajo se presenta a continuación. El trabajo completo puede consultarse
en la publicación editada por INTA C. del Uruguay Cultivo de soja en el Centro
Este de Entre Ríos. Resultados Experimentales 2002/2003. Boletín Técnico
Serie Producción Vegetal Nº 44
Los principales
requerimientos de los cultivos son radiación, agua y nutrientes. Para alcanzar
altos rendimientos, todos ellos deben ser satisfechos. En el caso de la soja,
debemos llegar a floración (R1-R2) con un cultivo en estado óptimo que permita
interceptar eficientemente toda la radiación incidente y maximizar la tasa de
acumulación de materia seca durante el período de llenado de granos. Para
lograr ese estado óptimo en floración, el cultivo debe cubrir sus necesidades
nutricionales.
El cultivo de soja
presenta altos requerimientos nutricionales, así es que para producir una
tonelada de grano de soja se requieren 80 kg de nitrógeno (N), 8 kg de fósforo
(P), 33 kg de potasio (K) y 7 kg de azufre (S). La oferta en el suelo de algunos
de estos nutrientes proviene de la mineralización de la materia orgánica (N y
S), mientras que otros provienen del mineral original del suelo (P y K).
Las experiencias
conducidas en el centro este de Entre Ríos han sido sobre suelos Vertisoles ya
que es don-de mayormente se ha expandido el cultivo. Pero, dentro de esa región,
se encuentran también numerosos lotes de soja en suelos denominados,
localmente, mestizos localizados en una zona de transición entre los Vertisoles
y las terrazas del río Uruguay.
Estos suelos se
caracterizan por presentar un horizonte superficial de textura franco arenosa,
permeable, sobre materiales gleizados a 50 cm de profundidad, densos y poco
permeables, de textura franco arcillo arenosa. Presentan muy bajos contenidos de
materia orgánica, entre 1 y 2 %, en la capa arable y baja disponibilidad de P.
El cultivo de soja está
adaptado a un amplio rango de texturas de suelo. Se pueden producir altos
rendimientos tanto en suelos arenosos como arcillosos, si el agua y los
nutrientes no son limitantes. Con el objetivo de evaluar la respuesta a la
fertilización con P y S en suelos mestizos, en la campaña 2002/03 se condujo
esta experiencia, en un lote comercial de soja.
Materiales y métodos
En el
establecimiento El Refugio, distrito Talita (Entre Ríos), 20 km al sudoeste de
Concepción del Uruguay, se evaluaron 4 tratamientos de fertilización en
franjas de escala comercial de 150 m de largo por 22 surcos.
Los tratamientos fueron:
1. Testigo sin
fertilización.
2. 8,5 kg de P/ha.
3. 17 kg de P/ha.
4. 8,5 kg de P/ha + 13 kg de S/ha.
Se utilizó como fuente
fosfatada un fertilizante granulado 0-40-0 y como fuente azufrada sulfato de
amonio (24 % de S). Los fertilizantes se aplicaron a la siembra en el surco
junto con la semilla.
La siembra se realizó
el 16/11/02, con una sembradora de grano fino para siembra directa, en surcos a
40 cm, con el cultivar A 6445 RG con una densidad de siembra de 24 a 25
semillas/metro lineal. La semilla se inoculó con un inoculante comercial turba
en simple dosis.
El ensayo se implantó
sobre un suelo mestizo (Hapludol fluvéntico), con labranza convencional
proveniente de 2 años consecutivos de soja de primera, cuyas características
fueron: Profundidad: 0-15 cm; pH: 5.94; MO: 0.93%; N
Total: 0.086 %; P Bray 1: 5.7 ppm
El lote se mantuvo libre
de malezas e insectos plagas. Para el control de malezas se realizó una
aplicación presiembra y dos aplicaciones durante el cultivo de 2,5 litros/ha de
glifosato. Para el control de plagas se realizó una aplicación de 100 cc/ha de
cipermetrina + 750 cc/ha de clorpirifós para barrenador, y dos aplicaciones de
120 cc/ha de cipermetrina + 500 cc/ha de endosulfán para chinches.
Durante el ciclo del
cultivo (noviembre 02 a abril 03) se registró un total de 666 mm de lluvia y
una ETP Penman de 794 mm, registrándose un período con déficit hídrico que
abarcó todo el mes de enero.
Para la determinación
de rendimiento en grano la cosecha se realizó el 17/4/03, sobre 5 parcelas de 5
m de largo por 3 surcos en cada franja.
Los resultados se
analizaron estadísticamente por medio de un análisis de varianza y test de
comparación de medias (Newman-Keuls).
Resultados
En la Tabla 2 se
presentan los rendimientos, los incrementos del rendimiento por efecto de los
tratamientos de fertilización y la eficiencia agronómica de la aplicación de
P.
Tabla 2. Rendimiento
de soja, incremento sobre el testigo y eficiencia agronómica del P.
| Tratamiento |
Rendimiento
(kg/ha) |
Incremento
s/testigo
kg/ha) |
Eficiencia
Agronómica
(kg soja/kg/p) |
| Testigo |
2822a |
|
|
| 8.5kgP/ha |
3237b |
415 |
48.8 |
| 17 kg P7ha |
3456b |
634 |
37.3 |
| 8.5 kgP + 13 kgS7ha |
3433b |
611 |
|
En las columnas,
letras diferentes indican diferencias significativas (p<0.01) según Test
de Newman-Keuls
Todos los tratamientos
de fertilización presentaron rendimientos significativamente superiores
(p<0.01) al testigo sin fertilización. No se encontraron diferencias
significativas entre los tratamientos de fertilización. En la comparación de
dosis de P se encontró un incremento promedio de 219 kg/ha a favor de la
fertilización con 17 kg de P (p<0.10).
La respuesta a la
fertilización fosfatada fue de 415 kg de soja para la dosis de 8,5 kg de P/ha y
de 634 kg de soja para la dosis de 17 kg de P/ha. Estas respuestas son
notablemente superiores a las encontradas por Arias et al. (2002) en Vertisoles,
para dosis de P similares. Esto puede atribuirse, no sólo a la baja
disponibilidad de P del suelo mestizo sino también al mínimo aporte que
realiza el P orgánico a la fracción disponible en este suelo, evidenciado por
el bajo contenido de materia orgánica.
En cuanto a cómo se
relaciona la respuesta a la aplicación de P con el contenido de éste en el
suelo, Echeverría et al. (2001) y Díaz Zorita (2002), para un amplio rango de
suelos de la Región Pampeana, encuentran que el nivel crítico de P por debajo
del cual la respuesta a la fertilización es importante se encuentra en 13 ppm,
y que en suelos con menos de 8 ppm, las respuestas serían superiores al 10 %.
En esta experiencia la respuesta fue entre 15 a 20 %, con un valor de P
disponible en el suelo de 5,7 ppm.
Sin embargo, a pesar de
la deficiencia de P ya mencionada y de los niveles de extracción de nutrientes
del cultivo, los nutrientes repuestos por fertilización son sólo una pequeña
proporción de lo que se exporta. Es una práctica habitual en la zona centro
este de Entre Ríos la fertilización del cultivo de soja con 50-60 kg de FDA/ha
(10-12 kg de P/ha), y por otro lado no es práctica habitual el análisis de
suelo.
En cuanto a la
fertilización con S, se observa que la aplicación de 13 kg de S/ha combinado
con la menor dosis de P produjo un incremento del rendimiento igual a la dosis
superior de P solo. En general, la respuesta a la fertilización azufrada está
relacionada con bajo nivel de materia orgánica y suelos degradados por muchos años
de agricultura continua. El contenido de materia orgánica del suelo mestizo es
muy bajo (0,93 %) y seguramente condicionó la respuesta encontrada.
Conclusiones
En el suelo mestizo con
bajo contenido de fósforo en que se llevó a cabo la experiencia, la
fertilización con fósforo y azufre produjo incrementos en los rendimientos que
hacen rentable esta práctica. La fertilización del cultivo de soja debe ser
planificada a partir del diagnóstico de cada lote en particular, incluyendo el
análisis del suelo y la estimación de la demanda nutricional de acuerdo a los
rendimientos esperados.
Debido a la elevada
cantidad de nutrientes que se exportan en el grano, el cultivo de soja reiterado
en un mismo lote produce un empobrecimiento del suelo con el transcurso de los años
si no se reponen con el agregado de fertilizantes. En los suelos mestizos del
centro este de Entre Ríos es particularmente importante para el caso del fósforo
y azufre, a fin de lograr altos niveles de rendimiento.
En estos suelos es
fundamental incrementar el contenido de materia orgánica, a través de la SD y
de las rotaciones con cultivos de alto volumen de rastrojo, a fin de tener una
mayor oferta en el suelo de los nutrientes que provienen de la mineralización
de la materia orgánica.
Más info:
opozzolo@ciudad.com.ar
Artículo obtenido del boletín editado
por EEA INTA Concepción del Uruguay
Casilla de Correo Nº 6
TE/FAX 54-3442-425561 425578
Responsable: Ing. Agr. Oscar Pozzolo
Edición y distribución: Claudia Curró
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