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23 de septiembre de 2009
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INTA EEA Balcarce
C O M U N I C A C I O N E S
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La
papa ya tiene quien la escriba: se descubrió la secuencia del genoma
El INTA participó de la secuenciación genética de la
papa, el tercer cultivo más importante del mundo, llevada a cabo por un
consorcio internacional de científicos. El hallazgo podría revolucionar los
programas de mejoramiento y el modo de explorar la diversidad del germoplasma. A
futuro, se anuncia un panorama entusiasta y con enormes posibilidades.
Un grupo internacional de científicos de 14
países, que incluye a investigadores del INTA Balcarce
-una unidad pionera en el estudio y mejoramiento de la papa-, anunció el descubrimiento
de la secuencia del genoma de ese cultivo, tercero en importancia
alimentaria mundial.
El hallazgo permitirá entender cómo funciona la papa, un
valioso miembro de la familia de las solanáceas,
para identificar genes fundamentales que puedan perfeccionar el
rendimiento y la sanidad, así como los aspectos nutricionales
e industriales de la producción. Al mismo
tiempo, el descubrimiento podría revolucionar tanto los programas de mejoramiento
genético como la manera de explorar la diversidad del
germoplasma.
"El INTA Balcarce ha participado en este proceso dentro
de un consorcio internacional, creado por la Universidad de Wageningen
y del cual participamos distintas instituciones", explicó Sergio Feingold,
director del Laboratorio de Agro-Biotecnología de esa unidad y
referente institucional del proyecto. Ese laboratorio contribuyó con la
secuenciación parcial del cromosoma 3, la secuencia completa
de la mitocondria y con la construcción de un mapa genético que identifica la
localización de todos los fragmentos secuenciados por los socios del consorcio.
El consorcio de secuenciación del genoma de la papa -PGSC,
por sus siglas en inglés-, comenzó este trabajo en 2006 y
hoy, adelantándose un año a su programa, dio a conocer el primer borrador del
genoma ensamblado. Ese documento se actualizará en los próximos meses a medida
que se generen datos adicionales, incluyendo la anotación de los genes,
identificación del transcriptoma y análisis de genes críticos a la
producción de papa.
De acuerdo con Feingold, "el acceso a esta información ayudará
a los científicos en el mejoramiento de la productividad, la calidad, valor
nutricional y resistencia a los patógenos de nuevas variedades".
Muchas promesas
Consultado acerca de los beneficios que implica semejante
logro, Feingold detalló: "Vamos a poder identificar a todos los genes
presentes en el genoma de la papa. Y esto trae muchas promesas: poder
identificar aquellos genes relacionados con una mayor productividad, o
productividad bajo condiciones de estrés, especialmente importante es lo que se
refiere a sequía o altas temperaturas".
Además, permitirá contar con una guía para identificar
las variantes de esos genes presentes en los distintos bancos de germoplasma,
como los que tiene el INTA.
Y más importante aún es que, como indicó el especialista,
los mejoradores de papa podrán acortar los 10 o 12
años actualmente necesarios para obtener nuevas variedades. "Esto
permitiría reducir alguno de estos tiempos, pudiendo identificar la presencia
de variantes de genes deseables mediante tecnologías moleculares de detección
de ADN, en algunos genotipos seleccionados", dijo, y
concluyó: "Y la idea es que sí, esto podría reducir los tiempos de la
generación de variedades".
Grandes posibilidades
Por otra parte, al contar con el "catálogo
completo" de los genes que tiene la papa, la comunidad científica podría
–por ejemplo– "mejorar la capacidad nutricional o conseguir
mayor productividad, si bien eso es más difícil porque no están
definidos los genes de productividad, pero sí podemos saber cuáles son los
genes de resistencia a sequía que están definidos en otros cultivos",
explicó Feingold.
En este sentido, destacó que "la papa es como la prima
hermana del tomate y posee muchos genes parecidos, al igual que con otras
solanáceas –tabaco, pimiento, berenjena–. O sea que la información puede
traer beneficios extendidos a otras especies".
Los investigadores también podrán realizar un trabajo de mejoramiento
genético convencional –en este caso asistido por marcadores– o
mediante estrategias de transformación genética, que en este
caso no serían transgénicos –desde el punto de vista estricto de la palabra
porque "transgénico" quiere decir que viene de otro genoma y en este
caso vendrían del mismo–.
"Básicamente, lo que se puede hacer es empezar a
estudiar los caracteres a través del gen que es responsable de esos caracteres.
Nosotros contamos en Sudamérica con la mayor diversidad de papas que existe en
el mundo, lo que podemos hacer es ver todas las variantes que existen y elegir
la que presenta mayor beneficios. Por un lado, es una herramienta para explorar
la riqueza genética local, y por el otro lado, para mejorar en cosas tan
variadas como variados sean los intereses".
Uno de los potenciales trabajos de investigación que se
abrirán a partir del hallazgo estará ligado a la resistencia a
enfermedades, "en vencer la resistencia bacteriana. También
tenemos que pensar en la calidad nutricional o mejorar el producto desde el
punto de vista de las necesidades de la industria", como la utilización
del almidón como sustituto de los plásticos.
Sin dudas, uno de los ejes de la futura investigación
estará sustentado en la búsqueda de resistencia a sequía.
"Hoy podemos regar la papa pero el costo del agua de riego cada vez va a
ser mayor", reconoció Feingold.
"Y podemos pensar en lo que se conoce como metabolitos
secundarios, que son compuestos químicos que sintetizan las plantas
bajo una ruta metabólica específica. Si sabemos cómo funciona y tenemos
intereses en aumentar la producción de alguno de ellos, podemos ir haciendo
ingeniería metabólica para tener un producto que podría tener algún interés
farmacológico o industrial, por ejemplo como compuestos antioxidantes,
insecticidas, bactericidas. Esto aún no está explorado pero son posibilidades
a futuro", anticipó el especialista del INTA.
En este punto, Feingold remarcó que "el compuesto
cancerígeno más importante para cáncer de ovario o de mama tiene un
metabolito secundario que proviene de una planta y no se ha podido simplificar
químicamente. Todavía no sabemos cuál de los 20.000
compuestos secundarios que tiene la papa podría ser utilizado en alguna
aplicación farmacológica".
Historia de un descubrimiento
El genoma de la papa tiene 12 cromosomas y
se estima que posee 840 millones de pares de bases, lo que
equivale aproximadamente a una cuarta parte del genoma humano.
Al inicio del proyecto, el PGSC empleó una estrategia en la
que el trabajo se dividió entre los grupos miembros, repartiéndose cromosomas
-o parte de éstos- y se trabajó en una línea diploide llamada RH89-039-16
(RH), desarrollada a partir de la papa cultivada Solanum
tuberosum.
Sin embargo, el avance de las nuevas tecnologías de
secuenciación (NGS) ocurridas en los últimos dos años,
generaron un cambio de estrategia dentro del PGSC y, en 2008,
se inició de manera complementaria la secuenciación de un genotipo generado
especialmente. Ese genotipo posee una versión simple del genoma -diploide
homocigota-, denominado DM1-3 516R44 (DM).
Actualmente, el PGSC está finalizando los
datos de secuencia, tanto para RH como para DM,
con el objetivo final de obtener una secuencia de alta calidad para fines de 2009
-un año antes de lo programado inicialmente-.
La combinación actual de datos de tres plataformas de
secuenciación diferentes -que incluyen 2 NGS- da como
resultado una cantidad de información de secuencia que representa 70
veces la longitud del genoma (70X). El ensamblaje generado
abarca el 95% de los genes de la papa y fue posible gracias a
un algoritmo recientemente desarrollado por un miembro del PGSC,
el Instituto de Genómica de Pekín -China-.
"Se ha terminado la primera etapa, pero este es un
proceso continuo de mejoramiento de la secuencia generada", expresó
Feingold, quien consideró este momento como un punto de partida para
identificar la funcionalidad de los genes que emerjan de la secuencia completa
del genoma. "Para esto", continuó, "nuestro laboratorio de
Balcarce está desarrollando herramientas que permitirán establecer
estudios de genómica funcional, para identificar qué hacen in vivo –o sea,
dentro de la planta– algunos de estos genes que creemos importantes".
El Consorcio
El PGSC comenzó en enero de 2006
como una iniciativa del Departamento de Mejoramiento de la Universidad
de Wageningen -Holanda-, conformando un consorcio global de grupos de
investigación de 14 países diferentes. Por Argentina
participa el Laboratorio de Agro-Biotecnología del Área
Agronomía del INTA Balcarce –Buenos Aires-.
Al mismo tiempo, Argentina conforma, junto
con Perú, Brasil y Chile, un
subgrupo que tiene como objetivo adicional aprovechar este proyecto para fortalecer
las capacidades regionales en genómica y bioinformática. En esta
línea, cuenta con el apoyo institucional del INTA y con fondos provenientes del
Programa Cooperativo para el Desarrollo Tecnológico Agropecuario del
Cono Sur (Procisur) y de la Organización de Estados
Americanos (OEA).
Números que hablan
18,5 millones de hectáreas es la superficie
mundial sembrada.
60 kilos de papa por año consume, en promedio, cada argentino.
130 son los países donde se
cultiva.
325 millones de toneladas se cosechan anualmente en los países
productores
2008 fue el ciclo nombrado por la ONU como Año Internacional
de la Papa.
5.000 variedades de papa existen en todo el mundo.
8.000 años pasaron desde su origen, en la cordillera andina.
72.000.000 de toneladas anuales produce China, líder mundial
del sector, que aporta más del 20% del tonelaje global.
213.000.000 de toneladas se comen cada año, lo que convierte a
la papa en el tercer cultivo de importancia mundial, después del arroz y el
trigo.
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