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20 de enero de 2009

 
INTA EEA Balcarce
C O M U N I C A C I O N E S

La sequía primavera verano del 2008/09 es importante, pero cuidado que "el árbol no nos deje ver el monte" 

"Comentarios de un extensionista" 
Ing. Agr. Alberto Allasia

Estamos en enero del 2009 con una importante sequía, y se suele relacionar con otra histórica del año 1936, o bien otras que no vienen al caso.

Aquí lo importante, es saber o al menos planteárselo, frente a una rica información histórica que lo hace viable, si esta falta de lluvias es simplemente accidental, o bien estamos ingresando nuevamente a un ciclo hídrico seco, que involucraría entonces un cambio sustancial de nuestras decisiones empresariales, pues de ocurrir, nos acompañaría varios años.

En términos generales, desde alrededor del año 1980 las precipitaciones anuales se elevaron en mas del 35%, e ingresamos así a un ciclo húmedo. Y en aquel entonces, fuimos sorprendidos por un cambio favorable del clima y hasta incrédulos, luego y rápidamente se fue adaptando y cambiando una región muy amplia del país, en cuanto a; la estructura de producción, el uso del suelo y hasta la forma de vida.

Entonces una cosa sería la actual sequía como algo pasajero, y quedarnos buscando soluciones coyunturales, y otra muy distinta si efectivamente estamos frente a algo más importante como puede ser un ciclo seco, que por información histórica, técnica y científica existente es posible y para nada descabellado ir pensándolo.

 

Por lo tanto es necesario plantearse al menos, algunas estrategias para enfrentar el futuro de nuestras empresas agropecuarias, con un régimen pluviométrico mucho menor.

Debiendo reconocer que no podemos comparar livianamente con otras sequías, hoy la situación es muy distinta, pues al ingresar el ciclo húmedo decíamos alrededor del año 1980, también ingreso de ahí en adelante un enorme cambio en el uso y manejo del suelo.

 

Y quizás lo más espectacular fue el ingreso de los cultivos de gruesa como maíz, soja y girasol, que pasaron de ocupar de un 5-10% de la superficie agrícola total de un partido como Benito Juárez (Pcia. Bs.As.), a prácticamente la mitad en la actualidad, o bien incluso llegar regionalmente a una rotación bastante difundida como trigo soja u otro cultivo de verano, por varias campañas seguidas.

Y ahora nos encuentra con: generaciones de técnicos y productores que no conocieron aquellas dificultades de falta de lluvias, cierto descuido del tema por las instituciones formadoras del conocimiento, pues estamos hablando casi de 30 años atrás, con suelos degradados por el uso más agresivo e intensivo en épocas primavera verano, suelos erosionados, nuevas plagas y malezas, estructuras de producción adecuadas a precipitaciones más abundantes, cultivos de gruesa establecidos con utilidades económicas mayores, maquinaria con otra demanda de uso, otro costo y valor de la tierra, con ambiciones y pretensiones que quizás debamos disminuir siendo ello una acción mas incomoda que lo contrario, empresas con otros gastos, otro estándar de vida familiar, proveedores de insumos vinculados a la nueva estructura de producción, la incomodidad del cambio, los riesgos de enfrentarse a emprendimientos nuevos o bien cambios importantes todos con riesgo, etcétera.

Es doloroso y desagradable este comentario, pero todo vale a la hora de nutrirse de información que nos ilustre, recordando que el nombre arroyo "Los Huesos" ubicado entre los partidos de Tandil y Azul, debe su nombre según algunos historiadores del lugar, a una severa hambruna y muerte de ganado por sequía.

 

Y que hacemos frente a este posible escenario de escasas lluvias

Indudablemente lo primero es planteárselo, como algo posible y viable el ingreso a un ciclo hídrico seco, y obviar soluciones coyunturales que si bien son necesarias, el compromiso empresarial hacia el futuro es muy superior, por lo tanto no podemos ni debemos descuidarlo.

No alarmarse, sino prepararse al resguardo del conocimiento, una vez más debemos recordar, que el desarrollo de las ciencias tuvo su origen en los ambientes más rigurosos del planeta e hicieron posible la subsistencia del hombre.

Entonces frente a la posibilidad de un ciclo del agua mas seco, debemos apelar al buen manejo o gestión del agua de lluvia, y en este sentido son tres los grandes aspectos a tener presente;

1º) Maximizar la captación o "cosecha" del agua de lluvia, donde la cobertura es fundamental para que la gota de agua impacte primero sobre ella, y luego lenta y suavemente escurra hacia el suelo.

2º) Una vez infiltrada el agua en el suelo retenerla, pues en las primeras 24-48 horas se pierde la mayoría por capilaridad en un suelo desnudo, por ello no debemos sorprendernos al viajar al campo luego de una lluvia importante, ir levantando tierra, y preguntarnos dónde esta el agua.

3º) Y una vez infiltrada y retenida el agua en el suelo, nos queda ejercer una eficiente administración, para generar la mayor cantidad de pasto o grano con el agua disponible.

Y es aquí donde la ciencia agronómica tiene la mayoría de las respuestas técnicas y científicas, aunque muchas de ellas descuidadas precisamente por la abundancia. 

Como comentario interesante e ilustrativo es el caso de los viñedos, que originalmente con abundancia de agua su regadío se ejercía por inundación, actualmente por transformarse el agua en un recurso escaso y costoso se realiza mayoritariamente por goteo. 

Y qué perdemos en caso que el riesgoso ciclo seco no ocurra? Absolutamente nada, simplemente nos desenvolveremos en forma más eficiente en el uso del agua. En síntesis prácticamente no tenemos nada para perder, y en el caso contrario estaremos mejor preparados.

 

La sequía es un fantástico banco de prueba, no deberíamos desaprovecharlo

En ganadería:

Partiendo de la base que dentro de la actividad ganadera existen tres grandes y sobresalientes problemas, para los cuales siempre deberíamos estar preparados;

    • la seca del verano,

    • el frío del invierno

    • y la inundación.

Pero hoy nos ocupa la sequía existente, y es una buena oportunidad de observar clara y nítidamente todo aquello que nos resulta favorable, y precisar aquello que en estas épocas con dificultades no nos acompañan.

Mencionando simplemente como ejemplo, pues cada tema involucraría prolongados comentarios, podríamos señalar:

    • Respuesta de las pasturas de corto, o aquellas de largo plazo bien enraizadas.

    • Qué especies perennes desaparecen ante la adversidad.

    • Verdeos de otoño invierno que dan abundante pasto a la salida del invierno y primavera, llevándose agua y nitrógeno dejando un suelo empobrecido.

    • La importancia de técnicas muy viejas pero elementales como; barbecho, cobertura, siembra temprana, etcétera.

    • La estabilidad de los campos naturales en la adversidad, para ser cuidadosos con ellos y propugnar su preservación.

    • La limitada respuesta de las actuales pasturas perennes ante la sequía.

    • Aquellos bajos naturales que superan mejor las adversidades para evitar destruirlos.

    • La respuesta concreta que obtenemos para superar la crisis, de aquellos insumos que lo prometían.

    • Verdeos anuales y su inestabilidad ante condiciones climáticas adversas.

    • Reservas de forraje con cortes tardíos, dejando un suelo desprotegido y seco.

    • Sistema de pastoreo elegido.

    • El comportamiento de las "promisiones" ante la falta de lluvias oportunas.

    • A la sequía suele sumarse la penuria de la sed; revalorizando la importancia de buenas y bien mantenidas aguadas.

    • Reducir la demanda forrajera de los rodeos hacia el verano, con ventas oportunas y un planteo ganadero que lo facilite.

    • La importancia de un buen estado corporal del rodeo, que facilite las maniobras oportunas.

Y en agricultura: 

    • La elección cuidadosa de los potreros a sembrar, y dentro de estos las áreas con suelos de aptitud agrícola capaces de superar las adversidades.

    • Suelos profundos que permitan almacenar humedad, para cubrir los requerimientos del cultivo en los estadios iniciales sin dificultad alguna.

    • Elección de las especies mejor preparadas ante eventuales sequías.

    • La revalorización de técnicas muy conocidas pero fundamentales en épocas criticas, como el barbecho.

    • La siembra temprana de cultivos de "gruesa" para favorecer rápidamente la cobertura del suelo y proteger la pérdida de humedad, etcétera.

    • Búsqueda de la mayor fertilidad natural, más la necesaria fertilización para cubrir sus carencias.

    • Suelos bien estructurados para un ágil intercambio gaseoso, que favorezca la máxima exploración del suelo disponible y su respiración, entre otros.

    • Siembra en el sentido contrario a la pendiente para favorecer la retención del agua de lluvia. 

Y para concluir, buscar una buena información y asesoramiento adecuados, con aquellos interlocutores comprometidos formalmente con el destino de empresa. 

Finalmente apelaremos una vez mas a la sabiduría popular que lo sintetiza con una vieja y valiosa frase "es preferible prevenir, que curar".

 

 

Ing. Agr. Alberto Allasia
"Viajando con el Dr. Jorge Villalba"
Enero 2009
Mail: intajuarez@gmail.com 

 

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