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04 de diciembre de 2008

 
INTA EEA Balcarce
C O M U N I C A C I O N E S

Conservación de especies silvestres y cultivadas de papa en la EEA Balcarce

Autora: Clausen, A.M. (EEA Balcarce, INTA; aclausen@ balcarce.inta.gov.ar) 

En la década del setenta, se crea el Banco de Germoplasma BAL en la Estación Experimental Agropecuaria INTA Balcarce cuyo objetivo es conservar, caracterizar y evaluar germoplasma silvestre y cultivado andino de papa. Este Banco integra la Red de Bancos de Germoplasma del INTA que comprende nueve Bancos Activos ubicados en distintas Estaciones Experimentales y un Banco Base con sede en el Instituto de Recursos Biológicos del INTA Castelar. 

Las especies silvestres de papa poseen una amplia distribución en el continente americano, desde el Sur de los Estados Unidos hasta la isla de Chiloé en el sur de Chile. Se reconocen alrededor de 200 especies de papa, de las cuales siete son cultivadas y las restantes silvestres. En nuestro país las especies tuberosas de papa se encuentran distribuidas desde el nivel del mar en la provincia de Buenos Aires hasta los 4500 m en los Andes de la Provincia de Jujuy y entre 22º latitud S en el norte hasta los 40º50'lat S en la provincia de Neuquén. Ocupan los más diversos hábitats; algunas se distribuyen en las áreas boscosas de las Yungas, mientras que otras poseen una amplia distribución desde el nivel del mar hasta la precordillera andina, integrando muy diversos ambientes así como en zonas disturbadas como malezas en los cultivos. 

Como resultado de viajes de colecta de estas especies, se dispone actualmente de una colección de todas las especies silvestres así como de las papas andinas cultivadas en nuestro país. 

Las papas andinas cultivadas del Noroeste argentino, principalmente en las provincias de Salta, Jujuy, Catamarca, se diferencian entre sí por el porte de la planta, el color de las flores y principalmente por las características de los tubérculos en cuanto a la forma, el color de la piel y de la carne. Estas variedades se conservan in vitro en el Banco de germoplasma, bajo condiciones de crecimiento mínimo. La conservación in vitro implica el crecimiento mínimo del tejido vegetal, reduciendo el metabolismo y la tasa de crecimiento celular, de manera de aumentar el período entre subcultivos. 

Esto se puede lograr modificando el medio de cultivo y/o las condiciones ambientales donde crecen las plántulas, logrando prolongar el período de conservación por un máximo de dos años, siendo este plazo corto a mediano. Existe la conservación a largo plazo y hasta el momento la crioconservación es la única técnica desarrollada. Consiste en el mantenimiento de material vegetal a temperaturas ultra bajas, a -196°C en nitrógeno líquido y actualmente se está poniendo a punto esta técnica. Esta técnica respecto de la conservación in vitro cuenta con varias ventajas, entre ellas permite que la colección sea mantenida por tiempo indefinido, además se necesita de menos espacio y menor cantidad de mano de obra para el mantenimiento de la misma, lo cual se traduce en una reducción de costos. Por otro lado, a temperaturas tan bajas, los procesos metabólicos y las divisiones celulares están inhibidos, con lo cual los riesgos por variación somaclonal que suelen aparecer en cultivo in vitro, se encuentran disminuidos. 

La conservación a mediano y largo plazo de las especies silvestres se realiza en forma de semilla sexual ya que las semillas de papa se pueden conservar por largos períodos a bajas temperaturas y con bajo contenido de humedad de la semilla. Las especies silvestres que no producen semillas, se conservan in vitro bajo condiciones de crecimiento mínimo. Es crucial la conservación fuera de sus ambientes naturales o sea en un Banco de germoplasma ya que algunas especies están amenazadas en sus ambientes naturales, mientras que en aquellos donde la incidencia del hombre es menor persisten poblaciones importantes de distintas especies en sus ambientes naturales. 

La conservación de estos recursos en el mediano y largo plazo es un objetivo estratégico a fin de disponer de germoplasma para su uso así como para garantizar la persistencia de las poblaciones y variedades en sus ambientes naturales. Las variedades andinas de papa, se conservan in vitro bajo condiciones de crecimiento mínimo. La conservación in vitro implica el crecimiento mínimo del tejido vegetal, reduciendo el metabolismo y la tasa de crecimiento celular, de manera de aumentar el período entre subcultivos. Esto se puede lograr modificando el medio de cultivo y/o las condiciones ambientales donde crecen las plántulas, logrando prolongar el período de conservación por un máximo de dos años, siendo este plazo corto a mediano. Existe la conservación a largo plazo y hasta el momento la crioconservación es la única técnica desarrollada. Consiste en el mantenimiento de material vegetal a temperaturas ultra bajas, a -196°C en nitrógeno líquido y actualmente se está poniendo a punto esta técnica. Esta técnica respecto de la conservación in vitro cuenta con varias ventajas, entre ellas permite que la colección sea mantenida por tiempo indefinido, además se necesita de menos espacio y menor cantidad de mano de obra para el mantenimiento de la misma, lo cual se traduce en una reducción de costos. Por otro lado, a temperaturas tan bajas, los procesos metabólicos y las divisiones celulares están inhibidos, con lo cual los riesgos por variación somaclonal que suelen aparecer en cultivo in vitro, se encuentran disminuidos. 

En un banco de germoplasma se requiere identificar en forma inequívoca todos los materiales conservados de tal forma de reflejar las relaciones entre las mismas, lo que también permitirá optimizar su mantenimiento y utilización. A fin de identificar, caracterizar y evaluar las colecciones de germoplasma, se ha generado información taxonómica, genética, molecular y agronómica referida a las mismas, lo que contribuirá no solo a la conservación de estas especies sino también a realizar un uso de las mismas en programas de mejoramiento genético. 

Las especies tuberosas silvestres y cultivadas nativas de papa constituyen un importante recurso genético, ya que poseen resistencias heredables a numerosos factores bióticos y abióticos que afectan al cultivo de la papa así como características agronómicas valiosas (calidad, presencia de azúcares reductores, etc.,). Algunas de las características de estas especies han sido incorporadas a las variedades modernas de papa. Evaluaciones de los materiales conservados en el banco, han permitido detectar especies con resistencia a patógenos así como promover el uso de los mismos en el mejoramiento.

  

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